El 8 de marzo de 2020 quedará guardado en la memoria de miles de mujeres mexicanas quienes con esperanza, buena voluntad y compromiso, marchamos para exigir un México más seguro para todas. Esta marcha es una de las mejores experiencias de mi vida como mujer y como mexicana.  Yo estuve en el contingente de Mujeres Arquitectas, en un grupo que organizó mi amiga Sofía Aspe.  Sofía mandó a hacer unas playeras que me encantaron. En la parte frontal teníamos la definición de feminismo: Movimiento social que pide para la mujer el mismo reconocimiento de capacidades y derechos que los hombres. Me encantó porque vivimos en un país donde feminismo se asocia con connotaciones negativas, sin entender el concepto. Nos reunimos en el Parque Lincoln en Polanco y éramos cientos de mujeres.

¿Qué vi? Cientos de mujeres comprometidas, marchando con civismo, hermandad y compromiso. Primero fuimos al Monumento a las Víctimas, junto a Campo Marte sobre Reforma. De manera respetuosa y organizada, escribimos con gises de colores nuestro sentir sobre la violencia que estamos viviendo las mujeres en nuestro país.

De ahí, cruzamos al camellón y nos dirigimos hacia el Zócalo. De Reforma hasta llegar a Avenida Juárez, las mujeres marchamos entonando peticiones de respeto, de alto a la violencia, pidiendo seguridad, etc. En todo momento se respiró un ambiente de profundo respeto y hermandad.  Recibimos muestras constantes de apoyo de parte de transeúntes y conductores.  Conforme fuimos avanzando Reforma, se iban uniendo más grupos, al llegar a la altura del monumento a la Revolución, ya éramos miles y miles de mujeres, marchando en diferentes grupos con la constante de respeto y civismo.

 

Me conmovió profundamente ver a muchas mujeres con sus consignas de libertad, seguridad, familiares de víctimas, mujeres indígenas y al final todas estábamos ahí por nuestras abuelas, mamás, amigas, hijas, sobrinas, por todas las que ya no pueden gritar, marchar, expresarse.

Llegando a Avenida Juárez vimos pasar pequeños grupos de 20-30 personas encapuchados (hombres y mujeres) unos se detuvieron junto a un edificio antiguo junto al Museo de Tolerancia y tiraron una mampara y empezaron a quemar algo, se empezó a sentir un poco de ambiente de inseguridad, irónicamente en una marcha en pro de la seguridad. Nosotras decidimos llegar hasta Bellas Artes. Nos queda claro que el 95% de las que marchamos fuimos en actitud cívica, respetuosa, empática y MUY comprometida. No juzgo a quienes pintaron, si condeno a los infiltrados pagados para dar una mala imagen de la marcha pero no la tendrá. Éramos miles, no 80 mil como se dijo en algún medio, muchísimas más, Todas vimos y sentimos que este día nos cambió y esperamos que sea un cambio para México y para todas nosotras.¡Vivan las mujeres de todo el mundo, vivan las mujeres mexicanas!

#ReginaTeLoCuentaMejor