El fin de semana, Mónaco estuvo de fiesta al celebrar este 2026 la edición 70 del Baile de la Rosa, una ocasión en la que las cuñadas “rivales”, la princesa Carolina y Charlène, se reencontraron en este tradicional festejo.
Como en pocas ocasiones, el Baile de la Rosa logró reunir en un mismo lugar a otros integrantes de la familia Grimaldi, entre ellos, a los hijos de Carolina: Alexandra de Hannover junto a su novio Ben Sylvester Strautmann, así como a Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo.
Carolina de Mónaco y Charlène, anfitrionas del Baile de la Rosa 2026
Por tercer año consecutivo, Charlène acudió a esta celebración benéfica, luego de su ausencia por enfermedad. Por su parte, la princesa Carolina ejerció como presidenta de la Fundación Princesa Grace. Juntas, las cuñadas se convirtieron en las grandes protagonistas de una velada cuyo tema central fue Galaxy Rose Ball.
Christian Louboutin, nuevamente volvió a ser el responsable de la dirección artística del Baile de la Rosa, un encargo de su amiga, la princesa Carolina de Mónaco. Para el desarrollo de la experiencia y logística, el también diseñador de calzado se apoyó del creador Benoît Miniou, quien se ha destacado por combinar la investigación y la imaginación.
Juntos fueron las mentes creativas detrás del concepto de Galaxy Rose Ball, que se inspiró en un viaje al espacio exterior.








Una viaje fuera de este planeta
La cita del Baile de la Rosa de este año fue en el Sporting Monte‑Carlo, que se transformó en una nave espacial monocromática de tintes metálicos.
Además, se recrearon algunos planetas como parte de la ambientación, que se complementó con sonidos envolventes, juegos de luces inmersivos e iluminación cinética.
En el interior del renovado Salle des Étoiles se montaron 950 metros de manteles espejados para las mesas, 250 lámparas que simulaban el firmamento y 78 artistas que amenizaron la gala.












1800 euros por la cena de el Baile de la Rosa de Mónaco
Los invitados a la gala del Baile de la Rosa desembolsaron 1800 euros por cubierto, unos 34 mil pesos mexicanos, que incluye la entrada, el coctel, la cena, el espectáculo y el baile final.
A la llegada los asistentes recibieron el coctel ‘Gliese 504b / IO’ que se creó para la ocasión, inspirado en el universo y la galaxia. Sobre el menú se sirvió espárragos blancos con caviar Osciètre y cangrejo real, guisantes tiernos y una bisque reducida.
De segundo plato se degustó un rodaballo, prensado y cocido al vapor, con verduras jóvenes de temporada, salsa holandesa con hierbas frescas y un toque de limón confitado.
En cuanto al plato fuerte, se sirvió foie gras y champiñones, acompañada de ensalada amarga, encurtidos, salsa al Oporto y jugo de trufa. Para el cierre, se sirvió un postre de chocolate firmado por el chef Cédric Grolet.
Trascendió además que el montaje será reutilizado o se revenderá en beneficio de la Fundación Princesa Grace. En cuanto al resto de los material y mobiliario que se usaron para el evento también se donarán a asociaciones locales o compañías de teatro locales, como parte de su compromiso de apoyar y reciclar.








Los loos de las asistentes al Baile de la Rosa
Para la gala del Baile de la Rosa, la anfitriona Carolina de Mónaco eligió un vestido con aplicaciones que combinó con un blazer y sandalias plateadas, todo en el mismo tono. Por su parte, Charlène apostó por un vestido de corte griego en columna, de escote asimétrico con un hombro descubierto.
Otra de las invitadas que llamó la atención fue Alexandra de Hannover, que eligió un vestido de satín con transparencias, mientras que Beatrice Borromeo se decantó por un vestido negro, siendo de las más elegantes de la noche.
La gran ausente fue la princesa Estefanía, quien por segundo año consecutivo no acudió al Baile de la Rosa. Tampoco sus hijos acudieron a la gala. Quien no perdió oportunidad de celebrar en Mónaco este fiesta fue la princesa Akiko de Japón.
Su presencia coincidió con la inauguración del evento Japón en Mónaco en la explanada del Grimaldi Forum, un evento al que acudieron Alberto y Charlene de Mónaco.
El Baile de la Rosa se celebró por primera vez en 1954, cuando la princesa Grace Kelly planeó esta gala para recaudar fondos para la fundación que lleva su nombre. A su muerte, su hija, la princesa Carolina de Mónaco asumió la dirección y continuó con el legado de su mamá.
La Fundación Grace Kelly se ha dedicado a apoyar a personas y niños en situaciones vulnerables, además de apoyar iniciativas humanitarias y filantrópicas.













