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A 10 años del accidente que le costó la vida, así recuerdan al príncipe Friso de Holanda

A 10 años del accidente que le costó la vida, así recuerdan al príncipe Friso de Holanda
El príncipe Friso de Holanda sufrió un accidente mientras esquiaba en Lech, Austria el 17 de febrero de 2012.

El 17 de febrero de 2012, la Casa Real de Holanda vivió su peor pesadilla. El príncipe Friso amaba esquiar y sin imaginarlo, fue su más grande pasatiempo el que finalmente lo llevó a la muerte tras un accidente en la nieve.

El príncipe Friso era un esquiador experimentado y en su último día de vacaciones en Austria, quedó enterrado en la nieve. Fue un viaje entre amigos, el príncipe iba en compañía de su amigo de la infancia Florian Moosbrugger cuando se encontraron ante una avalancha escala cinco. Friso quedó enterrado bajo una capa de nieve; tardaron 25 minutos en liberarlo, los mismos 25 minutos que pasó sin oxígeno. Aunque lograron darle reanimación pulmonar (durante 50 minutos), el daño cerebral que le dejó el accidente fue grave.

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El príncipe pasaba grandes temporadas en la nieve con su esposa Mabel y sus hijas Zaria y Luana.

Friso fue trasladado a un hospital de Austria y posteriormente a Londres, la ciudad donde residía. Pero las consecuencias del golpe le impidieron recuperar la conciencia. Estuvo luchando por meses hasta que falleció el 12 de agosto de 2013 en el palacio real de La Haya. Ahí, el príncipe murió cerca de su madre, la princesa Beatriz que justo en abril de ese año, había abdicado el trono de Países Bajos en el príncipe Guillermo Alejandro.

El golpe emocional de la familia real de Holanda fue sumamente duro. Nadie daba crédito que un experimentado esquiador había cometido una decisión equivocada. Y es que al ‘tratar de encontrar culpables’, los expertos mencionaron que el príncipe no hizo caso a las alertas de avalancha ni traía la bolsa de aire que quizá, pudo salvar su vida.

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La muerte de su hijo fue uno de los golpes más duros que ha sufrido la princesa Beatriz de Holanda.

Curiosamente, años después apareció uno de los esquís que usó el príncipe Friso en ese accidente en 2012. Una pieza doblada y vieja, tirada en la zona donde su cuerpo quedó enterrado por la nieve después de la avalancha. Aunque los vecinos quisieron guardarlo de ‘recuerdo’, el director del resort de esquí de Lech, la ciudad austriaca donde esquió el príncipe, lo recuperó para dárselo a la familia real. Guillermo Alejandro y Máxima de Holanda suelen viajar ahí cada año.

Hoy en día, el pueblo austriaco no olvida esa tragedia. El recuerdo del príncipe Friso está más vivo que nunca al recordar su rebeldía y los sacrificios que hizo por amor. Había renunciado al trono por una mujer llamada Mabel con quien se casó en 2003 durante sus vacaciones en México.

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Friso y Mabel se casaron en México sin previa autorización del Parlamento. El príncipe renunció al trono por amor.

Friso estaba en la línea de sucesión del trono de Países Bajos, pero se casó sin el permiso del Parlamento y del Senado. Esta decisión hizo que perdiera su derecho al trono de manera inmediata. El príncipe se deslindó así de la Casa Real y de una posible herencia.

Tras la muerte del príncipe Friso, Mabel van Oranje continuó con su vida. Su duelo duró años y no se volvió a casar. Vivió junto a sus dos hijas, Zaria y Luana, en Londres por varios años tras la tragedia y en 2018 se mudó a una villa en Países Bajos con su familia. Mabel se convirtió en activista y emprendedora y hoy es uno de los miembros de la realeza más ricos que se conozca.