Jóvenes, llenos de sueños y sin empleo, un grupo de aficionados ingleses encontró la combinación perfecta para lanzarse a la aventura: viajar a nuestro país y vivir de cerca la emoción del Mundial de México 86.
Lo que comenzó como un viaje para seguir al equipo de Inglaterra en el Mundial de México 1986 terminó convirtiéndose en una nueva vida al otro lado del Atlántico para un grupo de amigos.
Ahora, cuarenta años después, un grupo de aficionados recuerda cómo aquella aventura futbolera cambió para siempre su destino.
Un viaje al Mundial de México 86 sin regreso a casa
En 1986, un grupo de 12 aficionados del Wolverhampton Wanderers emprendió un viaje para asistir al Mundial de México 86. Originarios de la región inglesa de Midlands, los amigos enfrentaban un panorama laboral complicado marcado por las protestas y el desempleo.
Entre ellos estaban Gary Allen, Garry Hardwicke, Stuart Bates, David Arnold y Steve Dawson, conocidos por sus apodos Adder, Rabbithead, Batesy, Arnie y Texas Steve. Lo que ninguno imaginaba era que cinco integrantes del grupo jamás volverían a establecerse en Inglaterra.
La idea de asistir a un Mundial en México parecía una aventura improbable para jóvenes aficionados de clase trabajadora. David Arnold recordó en el documental Lost Down Mexico Way que el grupo veía el viaje como algo extraordinario. “Pensamos que sería lo más genial ir a un Mundial al otro lado del mundo”, relató.
“Tenía ahorradas unas 500 libras antes de perder mi trabajo”, expuso Gary Allen. “Éramos un grupo numeroso que viajamos hasta Gatwick y volamos a Houston y San Antonio, desde donde tomamos autobuses a México”, recordó sobre su travesía.
La llegada a México los enfrentó a un país que apenas conocían. El calor de Monterrey, las diferencias culturales y la barrera del idioma formaron parte de una experiencia que pronto superó cualquier expectativa.
No regresar a Inglaterra, el inicio de la aventura
Conforme avanzó el torneo, los aficionados comenzaron a plantearse una posibilidad que parecía impensable antes de partir. “Estamos todos pensando: ‘esta es la vida’”, recordó Gary Allen sobre aquellos días en México. “Esto es mucho mejor que lo que estábamos haciendo en Inglaterra”.
Según los testimonios recogidos décadas después, el grupo quedó cautivado por el ambiente, el clima y la hospitalidad que encontró durante el Mundial. El corresponsal Adam Gilchrist resumió la experiencia al señalar que los aficionados “amaban el sol, la cálida bienvenida y las mujeres”.
Al concluir el Mundial, varios de los integrantes continuaron su recorrido hacia Estados Unidos. Al llegar a Texas descubrieron oportunidades laborales muy distintas a las que habían dejado atrás.
“Podías conseguir trabajo en cualquier lugar”, recordó Allen. “Tuve tres trabajos en las primeras tres o cuatro semanas”. La adaptación fue rápida. Su nueva vida les hizo reflexionar que no había motivos para volver a casa.
“El viaje nos hizo madurar y darnos cuenta de que la vida era mucho más que Stourbridge y Lye”, recordó.
“Teníamos que buscar trabajo y las oportunidades eran mejores allí que en nuestro país, así que la verdad es que no lo pensamos dos veces”, destacó sobre su decisión, al principio temporal, de pasar una temporada en Estados Unidos.
“Mis padres simplemente pensaron que era justo, ya que yo estaba intentando labrarme una vida en otro lugar”, comentó Gary sobre la reacción de su familia de no volver a Inglaterra.
Con el tiempo fundaron negocios, formaron familias y construyeron una nueva vida en ciudades como Dallas, Houston y Atlanta.
El Mundial que les cambió la vida
Casi cuatro décadas después, ninguno de los aficionados ingleses que viajó a nuestro país se arrepiente de la decisión tomada tras México 86.
En el documental, Arnold reconoce que “México fue uno de esos países que tuve que buscar en el mapa, sonaba tan exótico. Pensamos que sería lo más genial del mundo ir a un Mundial al otro lado del planeta.”
“Los trabajos estaban aquí, el dinero estaba aquí, todos encontramos esposas aquí”, explicó Allen. Sin embargo, también reconoció que pese a la aventura y la decisión de dejar su país, extrañan su lugar de origen: “Extraño Stourbridge más de lo que pueden imaginar”.
La historia de estos aficionados se convirtió en el documental Lost Down Mexico Way, que aborda la amistad de estos aficionados al futbol y cómo su vida cambio tras decidir quedarse en América y no volver a casa.
A 40 años de distancia
Con el regreso de la Copa del Mundo 2026, donde México comparte sedes con Canadá y Estados Unidos, la anécdota de aquellos jóvenes ingleses que viajaron hace 40 años a nuestro país toma relevancia por la manera en la que el futbol y un viaje cambió su destino.
Lo que para millones de aficionados fue un torneo memorable por las actuaciones de Diego Maradona y la histórica “Mano de Dios”, para ellos significó algo más profundo: el comienzo de una nueva vida.
“Los chicos que conocí son como hermanos para mí, somos como una familia y siempre hemos mantenido el contacto”, expuso Stuart Bates.
“Me encanta Inglaterra y me encanta la región de Black Country, pero esta pequeña aventura en nuestras vidas se convirtió en una nueva vida para nosotros”, detalla.
Ahora, como en los viejos tiempos, algunos integrantes del grupo se reunirán 40 años después para disfrutar de este nuevo torneo. La cita será el 17 de junio, cuando se reúnan para ver el partido entre Inglaterra contra Croacia en su partido inaugural en Dallas.
Entérate de: Regina’s Picks: tu guía para disfrutar de la Copa del Mundo







