¿Por qué debemos siempre celebrar el mes del orgullo LGBT, también llamado gay, mes de la diversidad? Se preguntarán algunos, pues basta recordar cómo inició este movimiento y lo muchos que hemos avanzado al día de hoy con respecto a los derechos de la comunidad LGBT.
Y da lo mismo si perteneces o no a esta comunidad, es necesario que TODOS entendamos que los derechos deben ser iguales para todas las personas, independientemente de su género, raza u orientación sexual.
Como mujer viviendo en México, me siento identificada con muchas de sus preocupaciones. A nosotras -aún hasta hoy- nos cuesta trabajo salir a la calle vestidas como nos dé la gana sin que haya alguna miradita o comentario vulgar, y no podemos tampoco evitar el mansplaining que es un “estate quieta” por parte de los hombres. Entre muchas otras cosas…
El inicio del mes del orgullo LGBT empezó en Stonewall
Pero bueno, esto se trata de celebrar que todos podamos salir a la calle de la mano de quien queramos. Que nadie se tenga que esconder o sentir perseguido por el hecho de tener otra preferencia sexual. Y se lo debemos en mucho al movimiento que nació en Estados Unidos, en Greenwich NY, dentro del bar de Stonewall Inn.
Fue una madrugada del 28 de junio de 1969 cuando los clientes del bar en Christopher Street -conocido por recibir abiertamente a los miembros de la comunidad gay y trans- ya cansados de los abusos de la policía que, en el mejor de los casos, se conformaban con golpearlos y humillarlos, decidieron rebelarse.
Esa noche, se organizó una redada dentro del lugar y los clientes se resistieron al arresto, se dirigieron a la salida y afuera del bar se agruparon y enfrentaron a la policía durante varios días. Después de esto, los manifestantes se organizaron y nacieron así dos organizaciones: el Frente de Liberación Gay y la Alianza de Activistas Gay, que dieron los primeros pasos para conseguir finalmente los derechos que actualmente ya gozan en ese país. Y también en el nuestro.


Una comunidad LGBT que ha superado muchos baches
No está de más recordar que la comunidad LGBT ha sufrido en el mundo durante mucho tiempo situaciones de rechazo, abuso, represión, burlas, persecución -que incluso al día de hoy todavía padecen en muchos países-, además del SIDA que sigue estando latente. Esa maldita enfermedad que hizo que ser gay en la época de los años 80 fuera equivalente a ser un paria, un repudiado por la sociedad.
Pero han logrado superarlo todo. Ha tomado tiempo y energía, pero finalmente, al menos en México, la comunidad gay tiene acceso al matrimonio igualitario en la CDMX desde 2010 (antes se llamaban sociedades de convivencia) y en otros 25 estados, mientras que los que viven en lugares donde no se acepta pueden tramitar un amparo, que deberá admitirlo un juez en todo momento, sin poderlo rechazar.


Razones por las que se debe festejar el mes del orgullo LGBT
Resulta absurdo pensar que en pleno siglo 21 siga habiendo quienes crean que la orientación sexual es una “desviación” o una “enfermedad” y que “se puede curar”. Son demasiadas las historias y testimonios de quienes han pasado por eso que no podemos ignorarlas. Quien opine lo contrario y piense que alguien deba someterse a esa tortura, es obtuso, anacrónico o vive de plano en otro planeta.


Simple y sencillamente no hay cura porque no es una enfermedad. Y es importante aceptar que todos tenemos los mismos derechos, que se vale pensar y sentir diferente a los demás y que, no por vivir en un país machista, tradicional (que cada vez lo es menos, por suerte) y en su mayoría católico, podemos dejar de ver la realidad que está frente a nuestras narices: nadie es mejor que el otro y la diversidad es lo mejor que tenemos como seres humanos. ¡Viva el mes del orgullo gay y su lucha!
Lee también: PRIDE: La historia, las parejas y significado de la bandera







