El día de ayer, el Castillo de Auckland ubicado en el condado de Durham, al norte de Inglaterra se convirtió en un juego de luces casi pirotécnicas. ¿La razón? El encuentro del príncipe Carlos y la reina Letizia, quien asistió emocionada a la inauguración de la Galería Española que incluye una colección de Zurbarán.
Pero más allá de la exposición, el saludo entre ambos fue por demás efusivo. Y es que como pocas veces, el hijo de la reina Isabel II se mostró de lo más cariñoso frente a su ‘gran amiga’. El encuentro ameritaba ¡doble saludo! El príncipe de Gales hizo gala de su caballerosidad al besar la mano de la reina para después, la esposa del rey Felipe regresar el saludo con doble beso en la mejilla. El típico saludo español.
Durante esta visita, una vez más quedó comprobado que entre este par de royals hay una ‘química platónica’ que no ha sido indiferente para la prensa internacional. Pero este tipo de ‘flechazo’ o ‘conexión’ entre Carlos y Letizia no es novedad. Fue quizá desde su primer encuentro, alrededor de 2004, en la boda de la reina y Felipe que pudo coincidir con el príncipe Carlos.
Lo curioso es que en varias ocasiones se han encontrado a solas, es decir, sin sus respectivas parejas pero obviamente, en eventos públicos. El príncipe Carlos queda fascinado con la presencia de la reina ya sea de manera breve o en una larga visita pues siempre tiene ánimos de platicar con ella. Siempre se muestran de lo más cordial y parecen estar en la misma sintonía. Su complicidad es más que evidente, existe un cariño real y genuino entre ambos y siempre hay espacio para las mejores risas durante sus charlas.
Pero tal parece que existe un motivo aun más importante para que esta química y esta relación entre ambos se haya consolidado de esta manera. Y es que sus movimientos no son nada forzados tomando en cuenta que en los eventos de las Casas Reales existe un protocolo importante a seguir. Expertos en realeza afirman que la conexión entre el príncipe Carlos y la reina Letizia es por una coincidencia de objetivos.
Para empezar, el príncipe de Gales es heredero de las esencias de la etiqueta británica y forma parte de la monarquía más antigua del continente. Por su parte, Letizia es la pieza perfecta de lo que se entiende por una reina. De alguna manera, todo lo que Carlos representa se ve reflejado y realzado por Letizia, a quien catalogan como la reina más admirada de Europa. Si miramos más a fondo, la figura de la esposa del rey Felipe es de una mujer trabajadora, sin herencia aristócrata y divorciada. Esto fortalece la imagen pública de la relación entre Carlos y Camilla Parker-Bowles, también divorciada y con una reputación cuestionable.
Quizá es gracias a esa complicidad y entendimiento que la amistad entre el príncipe Carlos y la reina Letizia se ha fortalecido con el paso del tiempo. Por si fuera poco, sus respectivas monarquías están destinadas a hacer un frente común ya que son instituciones históricas, pero también han sabido levantarse de una manera digna de los escándalos. Vaya, gracias a sus estratégicos movimientos hoy los ojos están puestos en ellos como si fueran un ejemplo a seguir. Es por eso que conforme más pasa el tiempo encuentran otras formas de comunicarse tanto en público como en privado cuando es necesario.
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