Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover, quienes siguen casados a pesar de haberse separado en 2009, vuelven a ser noticia tras revelarse que la mansión que alguna vez fue su nido de amor ha sido puesta a la venta.
Se trata de la propiedad que la princesa compró en 1998 y en la que vivió junto a Ernesto de Hannover y sus hijos de su matrimonio anterior, Andrea, Carlota, Pierre Casiraghi; y posteriormente Alexandra, la menor que procreó con el príncipe alemán.
En 2010, un año después de que Carolina y Ernesto se separaran, vendieron residencia, pero es ahora que sus actuales propietarios han decidido ponerla nuevamente en el mercado.
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La historia y detalles de la mansión que fuera de Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover
Ubicada a menos de una hora de París, la mansión Manoir du Mée fue por más de una década la residencia de Carolina de Mónaco, Ernesto de Hannover y su familia.
Según datos compartidos por la inmobiliaria, la propiedad cuenta con una construcción de 500 metros cuadrados. Los actuales dueños piden 2,7 millones de euros por ella, unos 48.6 millones de pesos mexicanos, aproximadamente.
La inmobiliaria habla de sus antiguos inquilinos como atractivo para su venta: “La propiedad trasciende el simple concepto de bien inmueble. Ha servido como residencia, hogar familiar y espacio creativo”, exponen.
Además de haber sido el hogar familiar de la princesa de Mónaco y Ernesto de Hannover, la mansión fue anteriormente propiedad de Karl Lagerfeld, amigo íntimo de Carolina.


La mansión como fuente de inspiración para el diseñador de Chanel
Durante la época en que el diseñador fue propietario de la Manoir du Mée, la mansión se convirtió en escenario de diversas sesiones fotográficas de moda realizadas por el propio creador alemán, además de fungir como epicentro de algunas pasarelas.
“Karl Lagerfeld realizó varias sesiones fotográficas para Chanel en los jardines, situando así la finca en un contexto histórico más amplio, entre la moda, el arte y el patrimonio”, dicen sobre el creativo.
La residencia Manoir du Mée como hogar familiar de Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover
En contraste, lejos del glamour que le imprimió Karl Lagerfeld a la propiedad, su amiga le dio un giro más terrenal a la mansión. Antes de casarse con Ernesto de Hannover, la princesa quedó embarazada de él, por lo que decidieron pasar por el altar.
Antes de celebrar la boda, compraron la Manoir du Mée, que se convertiría en su hogar por una década. Para el 23 de enero de 1999, la princesa Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover contrajeron nupcias, y para el 17 de julio de ese mismo año, dieron la bienvenida a su hija Alexandra, convertida hoy en toda una ‘it girl’.
Medios como Point de Vue aseguran que cuando Carolina vendió la mansión tras su separación de Ernesto de Hannover, quedaron algunos dibujos de su hija colgados en la propiedad, los cuales, al parecer, aún se mantienen en su lugar.
Tras varios conflictos en su matrimonio, provocados en su mayoría por el temperamento de Ernesto, la princesa decidió separarse del alemán en 2009, aunque nunca bajo la ley, por lo que hoy sigue oficialmente casada.


La mansión como locación de una película
Si ya de por sí el hecho de que en la Manoir du Mée hayan vivido Karl Lagerfeld y posteriormente la princesa de Mónaco y Ernesto de Hannover le otorga un valor especial a la propiedad, su historia y los episodios que han marcado sus muros la convierten en un inmueble aún más codiciado.
Con el paso del tiempo, la mansión no solo ha sido residencia de figuras de la realeza y la moda, sino también sirvió de locación para la filmación de la película Enchantées.
“Cuando Anne-Lise me pidió que alquilara la mansión para una película, acepté de inmediato”, comentó Patrick Morel al medio Le Parisien, quien le compró la propiedad a la princesa.
El medio reveló que durante la filmación, las actrices Alice David y Charlotte Gabry se hospedaron en las habitaciones que habían sido de Carolina y Ernesto, así como en las de Alexandra y Carlota Casiraghi.
“El despacho del príncipe de Hannover se convirtió en una sala de reuniones y sus dos coches, que se encontraban en la propiedad, se utilizaron en algunas escenas”, expusieron.


Los interiores de la mansión Manoir du Mée
Para el 2019, su dueño intentó convertir la mansión en un hotel, pero finalmente no llevó a cabo el proyecto.
Ahora, la Manoir du Mée vuelve a salir al mercado a la venta esperando un millonario comprador que quiera adquirirla por más de 48 millones de pesos mexicanos.
La propiedad cuenta con “una cocina espaciosa, un comedor con vistas al parque, salones”, exponen. Además, cuenta con “un espacio más íntimo que incluye una sala de juegos, bar y una biblioteca con chimenea”.
Sobre las habitaciones, en total son siete las recámaras que se localizan en la planta alta de la mansión, todas con baño privado y un espacioso vestidor.
Además de sus amplios espacios, el gran valor de la propiedad radica en su importancia histórica. Construida en el siglo XVIII, conserva elementos originales como “suelos de parqué de Versalles, molduras, rieles para cuadros, chimeneas”, detalles que reflejan su carácter noble y su patrimonio arquitectónico.
Dentro de los terrenos, también destaca un chalet independientes para invitados de 184 metros cuadrados.
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