Estas 4 top royals están brillando como nunca en su cuarta década de vida y dejan claro que hoy, más que nunca, “hacerse mayor” no es sinónimo de decadencia.

Desde hace unos años, el movimiento pro-aging empezó a quitarnos pesos absurdos a muchas mujeres. Preocupadas por nuestra apariencia al comenzar a envejecer y principalmente por los prejuicios al respecto, algunas de nosotras (y mucha gente alrededor nuestro) vivíamos pendientes de tener alguna arruguita o de algunas canas. Y esto podía repercutir en nuestras relaciones personales y hasta laborales.

Por fortuna estamos cambiando y la tendencia pro-agining es una muestra de que no se  trata de combatir el envejecimiento sino de acompañarlo en todos los aspectos de nuestra vida para ser más plenas.

Hay varios ejemplos de mujeres royals que han hecho de su edad una aliada y no una enemiga.

Aquí te presento a cuatro royals que están más radiantes que nunca desde que cumplieron 40 años, lo que las convierte en reinas del pro-aging, y no me refiero solo a lo evidente y obvio: la belleza física de todas.  

Máxima de Holanda, 49 años

No necesitó ser parte de la realeza para ser una mujer exitosa. Como sabemos, Máxima tenía una carrera en ascenso cuando conoció al entonces príncipe Guillermo de Holanda en 1999. 

Cuando se comprometió con él, en el año 2000, el mundo de la banca perdió a una profesional, pero el país de su esposo ganó una princesa que los ha hecho brillar en el extranjero, pues su experiencia en economía (su carrera universitaria) y negocios influyeron para en 2009 fuera nombrada abogada especial para la Financiación para el Desarrollo Inclusivo de la ONU. Con este cargo, Máxima promovió la inclusión financiera de personas de recursos escasos a fin de reducir la pobreza. Y tuvo un rol similar en el G20 en 2011.

En 2013, a los 42 años se convirtió en reina, y con esta hoja de vida y su carisma, ha logrado ser la favorita de la familia real. Para muestra un botón: apenas este 27 de abril, bautizado como el Día del Rey por ser cumpleaños de Guillermo, se publicó la encuesta anual sobre la popularidad de la monarquía. Pues bien, Máxima obtuvo un 8 de calificación en su trabajo por parte de los holandeses, en contraste con el 7 de su esposo. La reina de nuevo arrasó y hasta con sus tres hijas, tan guapas como ella pero cuya juventud no ha sido factor para ser más queridas que su mamá.  

Letizia de España, 47 años

Su historia ha sido polémica desde que apareció en el radar de los royals en 2003. Letizia, la periodista popular y guapa, fascinó a muchos al principio porque rompió con protocolos añejos en la monarquía española por ser de origen sencillo, plebeya, divorciada y una mujer autosuficiente.

Y aunque nunca acabó de conquistar a sus suegros, los reyes Juan Carlos I y la intachable y apreciada Sofía, su esposo Felipe VI parece haberse alineado a su forma de ser sumamente discreta, algo que en ocasiones los medios han calificado de soberbia.  

Sin embargo, parece que este carácter ha ayudado al actual rey a campear un poco los escándalos que su padre, el rey emérito Juan Carlos, y su cuñado, Iñaki Urdangarin, han protagonizado desde 2012, lo que coincidió con la llegada de Letizia a los 40 años de edad. 

Es probable que lo que le ha tocado vivir como miembro de la realeza desde hace 16 años haya acentuado la seriedad de la reina de España y el cuidado que pone en la intimidad de la vida de sus hijas (a quienes cuida de no exponer de más en los medios). Esto le ha valido cierto respeto de los medios de comunicación que ya prácticamente no sacan a relucir sus “escándalos” de juventud (cuando se dijo que era anoréxica) y de familia (como cuando su primo David Rocasolano publicó el libro Adiós, princesa, en el que aseguraba que ella tuvo un aborto antes de su boda con Felipe).  

Esta royal tiene tanto carácter y es tan segura de sí misma que dio “nota” en febrero 2018 porque se le notaron las canas en un evento. Desde entonces Letizia las deja ver en ocasiones sin importarle si la critican, algo a lo que ya debe muy acostumbrada. 

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Victoria de Suecia, 42 años

A punto de cumplir un año más, las situaciones difíciles que la princesa heredera ha vivido le han dado la seguridad para que en sus 40 sea una mujer plena.  

Victoria no se ha dejado influir por presiones sociales que padecen algunas mujeres, como la de casarse jovencísima y tener hijos antes de los 30 años, algo que en su caso era “apremiante” por ser la próxima reina de Suecia y por tanto tener que “producir” al siguiente heredero…

Ella tuvo un novio de juventud, Daniel Colbert, con el que anduvo ocho años, pero confirmó el romance hasta 2000, a pocos meses de la ruptura.

La princesa volvió a salir con alguien hasta unos años después, cuando ya tenía 25. Se trataba del hombre de su vida: Daniel Westling. Su noviazgo se prolongó durante ocho años porque él era un plebeyo de origen humilde y el padre de ella, el rey Carlos Gustavo, no estaba de acuerdo con la relación. Además por años se rumoró que en un inicio el monarca no estuvo de acuerdo en que el Parlamento sueco aboliera la ley sálica en 1980 y que Victoria, su primogénita, quedara como heredera al trono.

Al final ella superó estos obstáculos, se casó a los 33 años y fue madre “hasta” los 35, no de inmediato. Hoy, a sus casi 43 (los cumplirá el 14 de julio), Victoria disfruta de sus dos pequeños, Estelle, de ocho años, y Oscar, de cuatro, y de vivir con Daniel, su gran amor. Si te queda alguna duda, ve las fotos que la casa real publicó hace unos días para conmemorar los 10 años de la boda: él se ve feliz y ella luce espléndida y segura de sí misma con su cuerpo que, con excepción de su etapa de anorexia en sus 20, siempre ha sido curvilíneo.  

Charlene de Mónaco, 42 años

Los rumores sobre su relación con el príncipe Alberto van y vienen: que si el suyo fue un matrimonio arreglado porque a él le urgía dejar un heredero (él le lleva 20 años), que si no se llevan bien y ella siempre luce distante y triste, que Charlene aparece poco en eventos con él…

Ella se ha mantenido discreta y al parecer tranquila ante los chismes (que también incluyen una supuesta rivalidad con Carolina de Mónaco, su cuñada), una cualidad que quizá provenga de su disciplina como nadadora de élite. 

Y como “pruebas” de su infelicidad como princesa de Mónaco, muchos medios presentan fotos en las que ella luce seria, “triste” o “ausente”. Sin embargo, Charlene ha sabido hacerles frente; en 2014 dijo a la revista francesa Gala: “Si digo que voy a construir una piscina para ayudar a niños de escasos recursos para nadar, a la prensa no le interesa. Quieren basura sensacionalista. Algunos medios de comunicación tratan de desacreditar mis acciones, de destruir esta imagen. Esto es injusto. Se propagan rumores, mentiras y chismes para vender periódicos”.

Así, con ecuanimidad, Charlene ha llegado a un momento cumbre de su vida: a sus más de 40 tiene unos gemelos, Jacques y Gabriella, de tan solo cinco años de edad, lo que más allá de chismes sobre que no le daba heredero al principado, muestra que tampoco se dio prisa por casarse y ser madre, pues conoce a Alberto desde el año 2000, se casaron hasta 2011 y fueron padres tres años después.

“Si Alberto I era el explorador y el príncipe Rainiero III, el constructor, Alberto II es el príncipe del corazón… de mi corazón”, esto lo publicó apenas este 21 de junio a propósito del Día del Padre y a través de Instagram, que ha sido su medio para mostrar también lo feliz que la hacen sus hijos y dejar oír su voz sin filtros ni “interpretaciones” de la prensa. De esta forma, la princesa de Mónaco parece contrarrestar los chismes, difundiendo de su vida personal solo lo que ella desea y que es lo único que debería interesarnos.

 

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