La futura reina danesa, como toda royal, apoya causas sociales, sin embargo, con sus gestos hacia la comunidad LGBT está marcando la diferencia a pesar de los comentarios en contra.

La esposa de Federico de Dinamarca, Mary, se ha ganado poco a poco el corazón de los daneses. Como sabemos, ella nació en Australia, llegó a su actual país sin saber la lengua y ha confesado que se sentía fuera de lugar por ello.

Hoy, a sus 48 años, es una mujer segura de sí misma volcada en sus cuatro hijos, su esposo y diferentes causas sociales, como la sustentabilidad, el ambiente, la igualdad de género y en los últimos años con la comunidad LGBT. Todas las royals deben hacerse de causas para apoyar, sin embargo lo que hace Mary con esta comunidad es algo poco común en las aún conservadoras monarquías del mundo.

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Ella es el primer miembro de la familia real que desde 2018 preside una entrega de premios de la comunidad LGTB. Apenas este 1 de octubre se realizó la edición de este año de los Rainbow Awards, cita a la que la princesa asistió a pesar de las críticas que ha recibido por parte de sectores conservadores (muchos de los cuales apoyan a la monarquía) relacionados con la iglesia protestante, pues argumentan que ella es una representante de todo la nación, no de un grupo. 

Y aunque Dinamarca es un país pionero en políticas a favor de la comunidad LGBT, hay grupos sociales que no están muy de acuerdo, además de que la familia real danesa no toma posturas políticas en público al ser, efectivamente, representante del país. 

“(Mary) debe ser una representante de toda Dinamarca, y es casi como si dijera que eres una mala persona si no estás de acuerdo con los mensajes de estas organizaciones (LGBT) fuertemente políticas”, dijo hace unos días una párroca entrevistada por medios del país.

Sin embargo, la presencia de la royal en este evento fue difundida por las redes sociales de la casa real danesa por lo que es claro que la reina Margarita II la apoya y, sobre todo, que su participación en estos actos está perfectamente planeada y no es que Mary sea una rebelde que hace lo que quiere. El siguiente ejemplo también es prueba de ello.

ASÍ LE DA LA VUELTA A LAS CRÍTICAS MARY

El 27 de julio se realizó en Dinamarca la celebración anual del Orgullo y Mary ofreció el discurso oficial a través de un video:

“Estamos unidos por el derecho a ser quienes somos. Entendemos que el que amas y la identidad de género que tienes no deben ser determinantes para que puedas participar plenamente en la sociedad”. De nuevo, la princesa dio un discurso que fue difundido por la casa real, así que más que criticarla a ella, los reproches deberían ser para toda la familia, no sólo para Mary, ¿no crees?

Este tipo de acciones son las que, entre otras, la han acercado a la gente, que la ve como una princesa interesada en temas que son importantes para muchas personas. Justo un gesto así le provocó más “juicios” de los que, sin embargo, salió muy bien librada:

El 22 de agosto, tras las vacaciones, Mary asistió a su primer acto público para WWF, una organización que ella preside a favor del ambiente. La princesa le dio la mano a uno de los organizadores, algo que en estos tiempos de pandemia resulta riesgoso y que va en contra de las medidas de higiene básicas, de ahí las críticas. 

Mary respondió al día siguiente ofreciendo disculpas a través de las redes sociales de la casa real y enfatizó en la importancia de usar cubrebocas. “… (Lo de ayer) me recordó lo importante que es que nos ayudemos mutuamente al cumplir las recomendaciones. Manténganse a salvo y cuiden uno del otro”. Problema solucionado, la gente celebró esto con comentarios de apoyo. 

Sin alterarse, al menos en público, y de forma totalmente natural, Mary ha ido librando estos pequeños escollos, por eso se ha ganado a los daneses. No en vano ella, siendo australiana de origen, es el miembro más popular de la corona danesa, arriba de su suegra, la reina, y de su esposo, el futuro rey.

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