Esta semana finalmente salieron a la venta en España las memorias de Iñaki Urdangarin, tituladas “Todo lo Vivido: Triunfos, Derrotas y Aprendizajes”, en las que narra pasajes de su vida privada, incluyendo sus años en prisión, y de su paso como miembro de la Familia Real por su matrimonio con la infanta Cristina, hasta que terminó 25 años después cuando él inició una relación con Ainhoa Armentia, su actual pareja.
De acuerdo con los extractos facilitados por la editorial al sitio de La Vanguardia, el exjugador de handball explica, a su modo, que su ruptura matrimonial era inevitable, así como el haber iniciado una nueva relación amorosa.
El exmarido de la infanta Cristina se presenta en su libro como un hombre tranquilo, que inicia una nueva etapa en su vida pero, sin embargo, recurre a su pasado para justificar su presente y explicar su futuro.
Iñaki no tiene ni una mala palabra para la infanta Cristina, todo lo contrario, reitera en agradecerle todo lo que hizo en su ausencia, cuando estuvo preso por el caso caso Nóos. Siempre se refiere con palabras de cariño hacia la madre de sus hijos, con quien asegura haber vivido una “historia bonita”.
No obstante, todo ese infierno terminó afectando a su matrimonio con la hija de Juan Carlos I de España.


Urdangarin deja claro que la infanta Cristina sigue siendo muy importante en su vida
“Sé que, diga lo que diga, se pondrá en tela de juicio lo que yo sentía por mi esposa. Pero nosotros sabemos lo que fuimos. Y fuimos todo. Fuimos pareja, fuimos familia, fuimos equipo, fuimos compañeros. Y aunque ya no estemos juntos, Cristina sigue siendo muchas cosas para mí: es la madre de nuestros cuatro maravillosos hijos, alguien a quien quiero, admiro y respeto”, asegura Iñaki en su libro.
Urdangarin también intenta explicar que después los años difíciles que vivió por el juicio en su contra por malversación, prevaricación, fraude, dos delitos fiscales y tráfico de influencias, así como después sus años en prisión, era inevitable su ruptura matrimonial.
“Cerrar una etapa con Cristina y comenzar otra con Ainhoa fue, inevitablemente, uno de los episodios que más controversia generó en nuestras vidas. Lo entiendo. Entiendo las miradas externas, los juicios”.
IÑAKI URDANGARÍN
Se hace responsable de lo mal que manejó su separación
En sus memorias, Iñaki Urdangarin reconoce que no supo manejar los tiempos, pero asegura que la infanta conocía de la existencia de Ainhoa. No así sus hijos, quienes se enteraron por unas fotos paparazzi publicadas por la revista Lecturas.
Recordemos que en enero de 2022, cuando no se sabía públicamente que su matrimonio había terminado, aparecieron las primeras fotos con su actual novia, era su compañera de trabajo en el despacho de abogados Imaz&Asociados. En ese entonces, Iñaki seguía cumpliendo condena, pero se le permitía trabajar y tener los fines de semana libres por ser un preso en el régimen de semilibertad.
“Aceptar cómo gestioné mi ruptura y el inicio de mi relación con Ainhoa ha sido otro de los grandes retos de este camino. Yo puedo comprender -y aceptar- la necesidad que latía en mí de cerrar una etapa, pero hay algo que siempre me costará perdonarme: la aparición de aquellas fotografías en la prensa, antes de que hubiera tenido tiempo de explicar debidamente a mis hijos (con Cristina ya había hablado, pero no con ellos) la situación que estaba atravesando. Mi mala gestión de los tiempos y de la comunicación hizo que el asunto fuera demasiado doloroso para todos”.
La única explicación que Iñaki da a su ruptura matrimonial es que el amor pasó a la amistad de una manera en la que no se dieron cuenta.
“Poco a poco, casi sin darnos cuenta, nos habíamos convertido en dos buenos amigos, unidos por el mayor y más hermoso proyecto de nuestras vidas: nuestros cuatro hijos”.
Ainhoa Armentia e Iñaki se conocieron en el despacho Imaz&Asociados, en Vitoria. Lo que empezó como compañeros de trabajo se convirtió en amor.
Iñaki Urdangarin se sintió abandonado por varios integrantes de la familia real española
En otro de los temas que aborda en sus memorias se refiere a cómo quedó la relación con la Familia Real, de quien sintió un abandono de algunos de sus integrantes luego de su episodio en la cárcel.
“Más adelante tendría que aceptar la dolorosa verdad: que jamás pertenecí a ese círculo familiar del todo. Cuando las cosas se pusieron muy feas, yo me sentí abandonado; sí que conté con el cariño y el apoyo emocional que algunos miembros intentaron darme en la medida de sus posibilidades, entre ellas, doña Sofía y doña Elena (obviamente el apoyo incondicional de Cristina siempre lo tuve), pero… en fin”.
Urdangarin también hizo hincapié en que nadie de la familia de su entonces aún esposa se preocupó por él.
“Al salir de la cárcel, sí que pensé, ingenuamente, que habría algún gesto. Me habría bastado una conversación. Recibir un simple ‘¿Cómo estás?’, o un ‘Gracias por la discreción’, o un ‘Sentimos haberos dejados solos’, o ‘Has pasado por un infierno y lo has superado, enhorabuena’. O incluso algo más práctico: ‘¿Qué necesitas para arrancar?’, ‘¿Podemos ayudarte en algo en este nuevo comienzo?’. Nada de eso pasó.
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