Cuando hay princesas y magnates en la ecuación, las disputas no solo se  remiten a la custodia de los hijos. Haya y su esposo, el jeque de Dubái, tienen aún asuntos por resolver y parece que a quien más se le está complicando la situación es a él.

Hace unas semanas te conté la increíble historia de Haya de Jordania. Y la califiqué así porque para una mujer de Medio Oriente, separarse es un poco más complicado que para una de Occidente, aunque tenga los medios económicos para hacerlo como en el caso de ella.

Haya le ganó una batalla a su archimillonario esposo, Mohamed bin Rashid Al Maktum, nada menos que el jeque de Dubái. Ella logró pedir el divorcio (tras prácticamente escapar de su lado), pelear la custodia de sus hijos y denunciar a su esposo ante las autoridades (se hablaba de maltrato, amenazas y violencia machista del jeque hacia ella).

Lee también: La princesa que logró lo increíble

Sin embargo, la princesa jordana tiene en común con él algo más que sus dos hijos (Jalila de 12 años y Zayed, de 8). Se trata de un millonario establo de caballos purasangre. Tanto él como ella son amantes de estos animales; él es un prestigioso criador y preparador de caballos de carrera con presencia en Reino Unido, Irlanda, Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, Japón y Australia.

Haya es una buena jinete, tanto, que fue la primera mujer que representó a Jordania en salto de obstáculos en una competencia internacional, lo hizo en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000.

Pues bien, hace unas semanas, la prensa de Reino Unido especuló que la mitad de los caballos del jeque está a nombre de Haya, imagina los millones que hay en disputa y no hablemos del valor más allá del económico, el gusto de ambos por las actividades relacionadas con los caballos. Era común verlos, por ejemplo, en Royal Ascot, el cotizadísimo evento equino de Reino Unido, en ocasiones a lado de la reina Isabel II.

Es precisamente este país donde Haya logró que la Corte dictaminara que él la intimidó y amenazó. La Corte también lo responsabilizó del secuestro forzoso (en diferentes años) de dos de las hijas que él tuvo con sus otras esposas.

Esto nos lleva a preguntarnos:

¿Reino Unido no quiere al jeque?  

Pues eso parecería porque hace unos días se ventiló un asunto más en esta separación entre royals: el multimillonario y poderoso jeque no obtiene autorización para volver a ampliar la enorme casa que posee en las maravillosas highlands escocesas, en un terreno de aproximadamente 250 kilómetros cuadrados.

Él compró la mansión hace 20 años y se ha dedicado ampliarla para albergar a su numerosa familia (tiene seis esposas, incluida Haya, 23 hijos y muchos nietos) e invitados y pasar algunos veranos ahí. En este tiempo, la propiedad pasó de 14 a 30 habitaciones, las 16 recientes están en un pabellón que se construyó junto a la casa original.

Los vecinos pegaron el grito en el cielo y argumentaron que ampliar y llevar a tanta gente a la propiedad maltrataría los caminos de la zona. El jeque, como el multimillonario que es, dijo que sin problema (bueno, algo así) pues su familia e invitados serían trasladados en helicóptero, ya que cuenta con helipuertos dentro de sus terrenos.

Después, los lugareños alegaron que tanta ampliación podría arruinar el fantástico paisaje de las highlands, y parece que este fue uno de los detonantes para que el jeque siga sin recibir la autorización de ampliación que está pidiendo desde marzo de este año, el mismo mes en que la Corte británica le dictó las sentencias que te conté más arriba.

El otro detonante podría ser la fama de maltratador que tiene en Reino Unido debido al proceso judicial que Haya inició en su contra. El encargado de la negativa fue el Consejo Highland, cuya presidenta dijo que con el plan de ampliación del jeque se estaba proponiendo construir una mansión “que no podría haberse imaginado originalmente para esa zona”.

Así, en esta historia de la princesa y el magnate parece que ella es la que está llevándose la delantera y la solidaridad de la mayoría. Seguiremos pendientes del desenlace.

#ReginaTeLoCuentaMejor