Ella marcó época e hizo voltear la mirada del mundo a Jordania antes que la reina Rania. La última esposa del rey Hussein robó cámara en la boda de su hija menor hace unos días y aquí te cuento por qué.

La muerte del rey Hussein, su gran amor, comenzó a alejarla del foco público, era el año 1999. Noor fue la última esposa del famoso soberano jordano (padre del actual rey Abdalá, quien a su vez es esposo de Rania de Jordania), con quien al parecer vivió una vida feliz desde que se casaron en 1978, cuando ella tenía 27 años y él, 43.

Ella nació como Elizabeth Najeeb Halaby, es estadounidense con raíces suecas y sirias; estudió en prestigiosas escuelas de su país natal y se graduó en Arquitectura en Princeton. Un día de 1975, abordó el primer avión jumbo a Jordania, a donde iba a ver a su papá, quien tenía una compañía de aviación en ese país. Hussein la conoció, era viudo de su tercera esposa y se enamoró de la bella joven, quien correspondió al apuesto rey jordano. 

Y aunque juntos tuvieron cuatro hijos, Hamzah, Hashim, Iman y Raiyah (en cuya boda volvimos a ver a la reina Noor hace unos días), ella de pronto se volvió en la madrastra de los anteriores ocho hijos del rey, principalmente de los que en ese momento eran los más pequeños, entre los que se encontraba Haya, de quien te he platicado recientemente.

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El nombre Noor al-Hussein se lo dio el rey cuando se casaron y ella se convirtió al Islam. Significa “la luz de Hussein”, y vaya que ella lo fue. 

Noor comenzó a brillar en el mundo por su belleza y estilo, cercano al boho, al grado que la llamaban la Grace Kelly jordana pues, como la princesa de Mónaco, además de dejar atrás su país, rehizo completamente su vida en Jordania, reino al que se adaptó plenamente en concordancia con su ascendencia ligada al Oriente Medio por parte de sus abuelos, de origen sirio.   

Sin embargo, sus looks no lo eran todo. Noor fue una de las primeras plebeyas que, casadas con un royal, tenía una buena formación académica y una vida como mujer independiente. A Noor le tocó vivir en carne propia la liberación femenina de los 60 en Estados Unidos, el hipismo y la toma de conciencia por un mundo mejor, pues llegó a participar en manifestaciones contra la guerra en Vietnam. 

Incluso teniendo todo resuelto por la buena posición económica de su familia, Noor dejó un tiempo la universidad para trabajar como asistente y luego como camarera en una pizzería para tener dinero extra. Al terminar la carrera, fue a trabajar a Australia e Irán.

El momento que la marcó

Su vida feliz con Hussein, aun con las intrigas y los problemas que suceden en una corte real, terminó con la muerte de él a causa del cáncer. Unas semanas antes del deceso, el monarca cambió a su sucesor; se esperaba que fuera su hermano Hassan y también se hablaba de Hamzah, el hijo mayor del rey con Noor. 

Al final el elegido por él fue Abdalá, su primogénito varón, algo que suena lógico dadas las costumbres de la realeza que dan prioridad a los primogénitos varones para la sucesión al trono, sin embargo los rumores de que el rey Hussein prefería al primer varón que tuvo con Noor no se hicieron esperar, como siempre pasa en estos casos. 

En sus memorias, Noor contó que apoyó totalmente la decisión de su esposo: “Contrariamente a lo que afirmaban los rumores mediáticos –que yo había estado presionando a Hussein para que nombrase sucesor a Hamzah– yo siempre había defendido que Hamzah debía tener la oportunidad de ir a la universidad y de desarrollar sus facultades e intereses intelectuales”. 

Esta declaración podría parecer una manera elegante de lidiar con la situación, sin embargo, la reina Noor demostró con hechos que estaba más allá de las intrigas y los chismes “de palacio” y esto es porque aunque Abdalá se convirtió en monarca tras la muerte de su padre, en ningún lugar estaba estipulado que su esposa Rania fuera la reina de Jordania, este título era de Noor; el de Rania era el de princesa.

Abdalá cambió esto a los pocos meses de haber llegado al trono, cuando nombró a su esposa como consorte; no despojó a Noor del título de reina, pero lo que ella hizo al día siguiente del nombramiento de Rania fue salir de Jordania e instalarse en Estados Unidos, desde entonces vive entre estos dos países y Reino Unido. 

Las tensiones no terminaron ahí pues a pesar de que el varón que le sigue es Faisal, durante años se especuló si Abdalá dejaría a su hermano Hamzah (el hijo de Noor) como heredero al trono. Esto terminó en 2004, cuando Abdalá dio este título a Hussein, su hijo mayor.

Hoy, Noor continúa con las causas filantrópicas que inició desde que se casó con el rey de Jordania, como el apoyo a la niñez del país. No se deja ver mucho públicamente pero asiste a eventos a favor de sus causas sociales. 

Su perfil discreto muestra a una mujer que superó las “intrigas de palacio” y hoy disfruta una vejez tranquila, en la que sigue sin perder el estilo, basta ver el delicado caftán celeste con bordados de oro que usó en la boda de su Raiyah la semana pasada, con el que Noor lució como toda una reina de Medio Oriente.

 

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