La pandemia (y su propia imprudencia) han golpeado la imagen impecable
de Guillermo y Máxima de Holanda. Él es el jefe de Estado pero no hizo caso al llamado del gobierno a quedarse en casa, cuidarse y… no viajar.

Los reyes de Holanda nos tienen acostumbrados a su vida idílica, sin escándalos, con hijas lindas, con la aprobación de varios de sus conciudadanos. Máxima es, valga la repetición, el máximo activo de esa casa real, se ha ganado a la gente siendo extranjera y a pesar del pasado de su padre, miembro importante del gabinete del dictador Videla en la Argentina de los años 70.

Eso, en un país democrático y respetuoso de los derechos humanos como Holanda, es terrible (de hecho debería ser terrible en cualquier parte del mundo); sin embargo, Máxima, siendo cercana a los holandeses y con una conducta ejemplar, supo trascenderlo y ganarse el afecto y respeto de la gente.

Pues bien, esa imagen se deterioró gravemente a lo largo de la semana pasada y, si somos estrictos, desde el verano, cuando los reyes cometieron su primera imprudencia: irse de vacaciones a Grecia y tomarse una foto con un hombre que se los pidió a la salida de un restaurante en la isla Milos.

Todo estuvo mal porque, aunque ya se habían levantado ciertas restricciones para viajar por Europa, vivimos en pandemia y sin vacuna, y si ahora sabemos que el coronavirus seguirá activo, hace unos meses era peor. Además, los reyes aparecieron en la foto sin cubrebocas y sin respetar la distancia que todos debemos tomar entre sí para evitar contagios. El escándalo estalló, claro, y los reyes ofrecieron disculpas.

“Ha aparecido una foto en medios en la que se ve cómo mantenemos muy poca distancia. Por la espontaneidad del momento no le hicimos caso. Por supuesto que deberíamos haberlo hecho porque el cumplimiento de las normas del coronavirus también es esencial durante las vacaciones para no contraer el virus”, dijo Guillermo en sus redes sociales.

No faltó quien comentó que esa foto y el momento eran algo privado, sin embargo, en medio de una pandemia, esto no se vio nada bien en figuras públicas y tan importantes para un país.

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Y volvieron a hacerlo…

Una vez más iba a llegar un periodo vacacional en Holanda, sin embargo las
autoridades ordenaron un confinamiento parcial ante el rebrote que está sucediendo en Europa; pidieron a la población pasar esas vacaciones (de una semana) en casa, extremar precauciones y evitar viajar. Corte a… el rey y su familia toman el avión a su residencia en Kranidi, Grecia, una propiedad que adquirieron recientemente y que también provocó polémica por su alto costo.

Esto sucedió el viernes 16 de octubre, solo dos días de que se anunciaron las
restricciones sanitarias. Y más tardaron Guillermo y Máxima en llegar que en regresar a Holanda ante el escándalo que se desató en el país, en el que está involucrado en jefe de Gobierno, que es quien autoriza los viajes del monarca.

El sábado ya estaban de vuelta y emitieron un comunicado: “Abortamos nuestras vacaciones. Hemos visto la reacción de la gente en la prensa, es intensa y nos afecta. No queremos dejar ninguna duda al respecto: para que el COVID-19 esté bajo control es necesario que se sigan las pautas y el debate sobre nuestras vacaciones no ayuda”.

El mensaje tampoco ayudó mucho porque las críticas en la prensa y las redes sociales continuaron. Lo grave es que se pusieron peor este miércoles cuando se supo que ese día habían regresado de Grecia las dos hijas mayores de los reyes, Amalia y Alexia, quien pasó por un pequeño escándalo este año al difundir un video de su vida privada en el que decía algunas groserías. Fue la gota que derramó el vaso porque no informaron que ellas se quedaron en la vacación y se suponía que toda la familia real
debía haber vuelto.

La casa real justificó esto diciendo que el sábado no había habido boletos de regreso suficientes, más que para los reyes, Ariadna, su hija menor, y un guardaespaldas… Nadie lo creyó, además, periodistas que cubren las actividades reales investigaron y publicaron que sí había habido lugares disponibles en los vuelos del sábado de KLM.

Así llegamos al video que este jueves difundieron los reyes. Solo habló Guillermo y Máxima se veía afligida. El rey dijo: “Con pesar en mi corazón me dirijo a ustedes. Nuestro viaje a Grecia ha provocado fuertes reacciones de muchos holandeses. Duele haber traicionado la confianza en nosotros. A pesar de que el viaje estuvo en línea con las regulaciones, fue muy imprudente no tomar en cuenta el impacto de las nuevas restricciones en nuestra sociedad. Nuestra propia decisión de regresar se tomó al darnos cuenta de que no deberíamos haber ido”. Demasiado tarde, el daño a su imagen y el pésimo ejemplo ya habían sucedido.

Sin juzgar y sin ánimo de hacer una crítica negativa porque no somos infalibles, como dijo el rey al final del video, alguien como él y su esposa son justamente quienes deben poner ejemplo por los roles tan importantes y mediáticos que tienen, porque representan a un país.

Evidentemente no han sido los únicos líderes en el mundo en no tomar en serio su papel ni la gravedad de la pandemia, tenemos casos cercanos, desgraciadamente, que ejemplifican esto. Sin embargo, en personajes como ellos, tan apreciados y alejados de morbo y escándalo, me parece que esto es un golpe a su imagen y, lo más importante, a su credibilidad.

#ReginaTeLoCuentaMejor