En El mundo de Regina sentimos un cariño muy especial por la familia del señor Ramón Serrano, y fue un gusto ser invitados al homenaje que Mónica organizó en honor a su papá, Ramón Serrano Segovia.
Hace unos años la acompañarmos en su boda con Roberto Henaine en San Miguel de Allende, así como en el bautizo de sus cuates.






























Ramón Serrano Segovia: un legado de pasión y tradición
Hay pocos lazos tan fuertes como el amor, la admiración y el respeto entre una hija y su padre, más cuando comparten muchas cosas en común, desde hábitos hasta profesión.
Tal es el caso de la guapa y talentosa rejoneadora Mónica Serrano, quien eligió esta profesión al ver la exitosa carrera de su papá, Ramón Serrano Segovia, excelentísimo rejoneador mexicano, cuya destreza y valor ante el toro son legendarios.
Ramón Serrano falleció a finales del año pasado, en el mes de octubre para ser exactos. Su pasión siempre fueron los caballos y el toreo; alrededor de los 30 años descubrió el rejoneo y, a finales de los años 70, se convirtió en un reconocido rejoneador temperamental y polémico que llamó mucho la atención, tomando la alternativa en 1979.
Sus caballos también fueron ampliamente reconocidos, y nombres como Amoroso, quien fue el primero, Capricho, Rumbero y Moncho se convirtieron en sinónimo de belleza y elegancia, siempre bien montados por don Ramón.






























Padre e hija, unidos por la misma vocación
Su hija Mónica creció admirando ese mundo y decidió seguir sus pasos. Cuando la Monumental Plaza México cumplió 50 años, padre e hija compartieron el paseíllo. Ella apenas comenzaba a montar, actividad que más tarde profesionalizó gracias al apoyo incondicional de su papá, convirtiéndose en una destacada amazona que siempre llenó a don Ramón de orgullo y satisfacción.
Mónica quiso conmemorar a su padre y su legado, y lo hizo con una corrida especial con el cartel formado por Mario Sandoval, Estefanía Uribe, Guillermo Hermoso de Mendoza, Tarik Othón y Emilio Cano, quienes, antes de partir plaza, le dieron a Mónica el reconocimiento para don Ramón de “El Rey del Quiebro”. El reconocimiento se lo dio el matador Francisco Barona
Tarik y Emilio le brindaron toros a Moni en honor a su padre; los forcados que hicieron pegas le brindaron una a Mónica en memoria de su papá.






























Un homenaje lleno de emoción
En la plaza estaban la hija mayor de don Ramón, Alejandra, así como dos de sus nietos: Rodrigo y Matthyas, y Roberto Henaine, esposo de Mónica, quien la acompañó a recibir el reconocimiento. También destacó la presencia de Paloma Serrano, también hija de don Ramón, viuda de Chedraui, y sus hijas Alejandra y Paloma.
Después de la corrida, los invitados celebraron esta tarde especial de toro y rejoneo en memoria de Ramón Serrano Segovia con una comida. Fauro Aloi y Rodrigo Santos, rejoneador veterano, estuvieron presentes.
Carlos Guillermo fue el encargado de transformar el lugar y lo hizo, como siempre, de manera muy espectacular. Los Gypsy Kings amenizaron la tarde con su música, poniendo a los invitados a cantar y bailar.
En el ambiente se sentía un cariño muy especial por este gran rejoneador y hombre que siempre fue Ramón Serrano Segovia, y que su hija honró de una manera tan importante y emotiva.




































La vida y obra de Ramón Serrano Segovia, entre toros y caballos
Don Ramón Serrano Segovia fue uno de los rejoneadores más temperamentales y reconocidos de México. Proveniente de una familia que luchó por abrirse camino, logró consolidarse social y económicamente antes de entregarse por completo a su gran pasión: los caballos y el toreo.
Aunque inició en el rejoneo alrededor de los 30 años, su carácter firme y estilo arriesgado lo llevaron rápidamente a destacar, convirtiéndose en una figura polémica y admirada.
A lo largo de su trayectoria, fue pionero en modernizar el toreo a caballo en México, destacando por sus quiebros espectaculares y por la elegancia de su cuadra. Su carácter fuerte y generoso también lo definió fuera del ruedo, ganándose el respeto del gremio taurino.
Apasionado incansable del mundo ecuestre, don Ramón mantuvo hasta el final su amor por los caballos y la tauromaquia. Su figura permanece como la de un hombre valiente, leal y apasionado, cuyo nombre quedó grabado en la historia del rejoneo mexicano como “El Rey del Quiebro”.










































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