No existe una separación sencilla, especialmente cuando hay hijos de por medio, tal como ocurrió con la familia formada por la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, cuya ruptura no solo significó el fin de un matrimonio de más de dos décadas, sino que también expuso a sus cuatro hijos a uno de los momentos más difíciles de su vida.
Juan, Pablo, Miguel e Irene atravesaban la adolescencia cuando sus padres anunciaron el fin de su relación en 2022. En su caso, el impacto mediático fue aún mayor al tratarse de la hija del rey emérito Juan Carlos I y del exduque de Palma, cuya figura ya estaba marcada por su paso por la cárcel al ser declarado culpable por el caso Nóos.
El difícil proceso que enfrentaron los hijos de la infanta Cristina tras la separación de sus papás
La situación se volvió todavía más compleja cuando comenzaron a difundirse las fotografías de Iñaki Urdangarin junto a Ainhoa Armentia, imágenes que confirmaban el inicio de una nueva relación sentimental cuando aún no se anunciaba su separación.
Según la psicóloga Helena Trujillo, citada por Lecturas, este tipo de procesos pueden resultar especialmente difíciles para los hijos cuando coinciden con una etapa de importantes cambios personales.
“Cuando uno manifiesta dificultades, tendría que ser ayudado, comprendido, no juzgado”, señala la especialista.
Tras la separación, la infanta Cristina y su hija Irene se instalaron en Ginebra, donde buscaron comenzar una nueva etapa lejos de la presión mediática.


Irene, la más afectada de los hijos de la infanta Cristina, según experta
De acuerdo con Helena Trujillo, Irene habría sido quien más dificultades mostró para afrontar la ruptura familiar.
La especialista explica que la adolescencia es una etapa marcada por la búsqueda de identidad y autonomía, por lo que acontecimientos de esta magnitud pueden vivirse con especial intensidad.
“Es evidente que los años de la adolescencia son años de grandes cambios para los jóvenes; existe una tensión entre quien uno era antes y la necesidad de mayor autonomía e independencia”, explica.
Según diversas informaciones publicadas en España, durante un tiempo Irene mantuvo cierta distancia con su padre, una situación que habría llevado a Iñaki Urdangarin a viajar a Suiza para intentar recuperar la cercanía con su hija.
El apoyo de sus hermanos
Durante ese periodo, Juan, Pablo y Miguel permanecieron cerca de Irene, convirtiéndose en uno de sus principales apoyos. No obstante, Helena Trujillo recuerda que cada hermano vive estos procesos de manera distinta.
“Los lazos familiares les unirán para siempre, pero su cercanía dependerá de otros factores de la vida adulta basados en la tolerancia”.
La especialista añade que no es necesario que los hermanos reaccionen igual ni que permanezcan unidos como un bloque durante toda la vida.
Pablo Urdangarin, el ejemplo de equilibrio
En contraste con Irene, Pablo Urdangarin ha sido señalado como el hijo que mejor ha gestionado la separación de sus padres.
Para la psicóloga, su trayectoria como deportista de alto rendimiento le ha proporcionado herramientas para afrontar la presión, la frustración y los cambios.
“Pablo no eligió entre su madre o su padre; pudo tender puentes y mantener el cariño hacia ambos sin resentimiento”, afirma.
Su actitud conciliadora incluso habría servido para mantener el equilibrio dentro de la familia durante los momentos más difíciles.
Finalmente, Helena Trujillo recuerda que no existen respuestas correctas o incorrectas ante una ruptura familiar.







