Realeza

Llegó el turno de Alexandra de Hannover

Llegó el turno de Alexandra de Hannover

La hija menor de Carolina de Mónaco se está ganando su lugar como royal top e it girl, incluso con una hermana que es icono de moda como Carlota Casiraghi. Hoy que Alexandra cumple 21 años, te cuento por qué no hay que perderla de vista.

Esta chica lleva en su sangre más genes royal que sus tres hermanos Grimaldi juntos (Andrea, Pierre y Carlota Casiragi). Ser hija del príncipe Ernesto de Hannover y de la princesa Carolina de Mónaco le da el pase a ser una royal de abolengo. 

Por parte de su papá, Alexandra desciende del rey Jorge III de Reino Unido y del emperador alemán Guillermo II. Claro, décadas y generaciones la separan de ellos, pero en el mundo royal esto es clave, aunque a ella no parece importarle que no heredará la jefatura de la antigua casa Hannover porque tiene dos hermanos varones mayores que ella, Ernesto y Christian. 

En su primera entrevista, concedida a inicios de año para la revista española Telva, la joven dijo: “No soy aún del todo consciente de que yo pueda tener una voz. Tampoco de mi condición de princesa, trato de no pensar en ello sin dejar de agradecer, por supuesto, lo privilegiada que he sido, pero quiero una vida normal”.

Y así va por la vida

Le fascina el patinaje artístico “aunque tuve que dejarlo un año antes de acabar mis estudios de bachillerato, tenía mucho que estudiar y debía prepararme para el acceso a la universidad”. ¡Genial!, ¿no? Bueno, es que sus palabras denotan a una chica como cualquier otra y no a alguien con títulos como princesa de Hannover y de Gran Bretaña e Irlanda (aunque no sea válido en una república como es Irlanda), duquesa de Brunswick y Lüneburg, con propiedades en Londres, la Baja Sajonia, Mónaco, París y las islas Mauricio. 

Alexandra dejó el patinaje para estudiar Ciencias Políticas y Filosofía en la Universidad de Nueva York “pero más con el deseo de nutrirme intelectualmente que con una visión laboral. Es que me encanta leer”, dice este prototipo de princesa del siglo XXI, quien reconoce que este deporte le dio disciplina. “Tenía, por supuesto, que aparecer cada día en los entrenamientos, pero había algo mejor; saber que nadie podía hacerlo por mí. Al deporte le da igual quién seas o de dónde procedas. Debes esforzarte igual que los demás”. 

Una Grimaldi centrada y discreta

Alexandra es nieta de los príncipes Raniero III y Grace de Mónaco, y esta raíz royal y de estilo por parte de su abuela la ha puesto a lado de una madre y una hermana que son iconos de estilo, un tía que también se defiende en el mundo de la moda, Estefanía de Mónaco, y una prima que se abre paso como diseñadora de modas, Pauline Ducruet. 

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Si a eso agregamos que tiene dos cuñadas que también se visten perfecto (Beatrice Borromeo, esposa de Pierre, y Alessandra de Osma, esposa de Christian), podría parecer que esta joven tendría muy difícil buscar su propio espacio, sin embargo Alexandra lo está logrando no solo luciendo estilismos increíbles y yendo a desfiles de moda (con lo que muestra que es una Grimaldi absoluta), sino llevando una vida sin escándalos o sin una larga lista de novios a sus 21 años, como sucedió con su mamá, su tía y, por supuesto, su hermana Carlota.

Al contrario, a la princesa de Hannover solo se le conoce un novio. Desde hace dos años sale con Ben-Sylvester Strautmann, un joven alemán hijo de banqueros y jugador de basquetbol. Y cada vez se dejan ver más, hace unas semanas estuvieron en St. Tropez y poco después en el yate de los Casiraghi, ella como toda una royal y jet-setter, aunque en el fondo sea más sencilla como dejó ver la revista Telva cuando mencionó que Alexandra no tuvo exigencias de comida para la entrevista y la sesión de fotos, ni llegó con guardaespaldas, solo con una amiga. 

Para su futuro, la princesa piensa dedicarse a algo relacionado al arte y a la moda, claro: “Creo que sería una gran personal shopper. Compraría para los demás, así que disfrutaría de ese placer pero en un segundo plano, sin sentirme culpable. Me quedaría con la mejor parte”, contó en la entrevista citada.

Sin hablar de papá

Cuando Ernesto de Hannover se separó de Carolina (aún siguen casados), Alexandra era pequeña y se quedó con ella. Desde que era joven, él se ha distinguido por su agresividad y su alcoholismo, algo que lo ha llevado a enemistarse con sus dos hijos mayores en un pleito por la propiedad de un castillo entre otros asuntos delicados, a grado tal que no se hablan.

Y se rumora que, además del alcoholismo, Ernesto está enfermo del hígado y el páncreas, y hace unos días volvió a hacer escándalo por beber de más. El resultado fue que lo recluyeron por unas horas en un hospital psiquiátrico.

Al quedarse con Carolina, Alexandra se alejó de estos problemas, de los que no habla, lo cual es congruente en una chica como ella, discreta y sin escándalos. “Cuando eres introvertida observas antes de actuar”, le dijo a Telva en enero y esta forma de ser le ha ayudado a mantener es imagen fresca y sofisticada en un mundo en el que se encuentra expuesta desde que era una niña. 

“¿Te gusta hablar con la prensa?”, le preguntaron en Telva. “No lo sé, porque nunca me han entrevistado”, así de práctica y sincera respondió Alexandra, ¿no es lo máximo?

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