Los romances de juventud suelen vivirse con intensidad, y así ocurrió con la historia entre Juan Carlos I y la princesa María Gabriela de Saboya. Aunque entre ambos existía una fuerte conexión, la aristócrata decidió rechazar la posibilidad de casarse con quien años después se convertiría en rey de España.
La relación surgió cuando ambos eran jóvenes y compartían círculos cercanos dentro de la realeza europea. Sin embargo, más allá del afecto que se tenían, María Gabriela entendió que un matrimonio con Juan Carlos implicaba asumir un papel institucional y mediático para el que no se sentía preparada.
El rey emérito Juan Carlos de España habló así de María Gabriela de Saboya en sus memorias
Contado por el propio rey Juan Carlos en su libro de memorias, conoció a María Gabriela de Saboya desde que eran niños. Crecieron juntos y llegando la adolescencia, el cariño que se tenían se transformó en atracción, propia de la edad.
Sin embargo, sus caminos se vieron obligados a separarse, cuando Juan Carlos ante de convertirse en rey, se unió al ejército para dar inicio con su formación militar. Pese a la separación, él se llevó un retrato de Ella, como le decía a María Gabriela de cariño.
“Mi primer amor de juventud fue una de las hijas del rey Humberto II de Italia, María Gabriela de Saboya, que vivía en Estoril y a quien yo conocía desde la infancia”, expone en su libro ‘Reconciliación’.


Juan Carlos de España, el héroe de María Gabriela de Saboya
El monarca, hoy exiliado en Medio Oriente, recordó que el primer encuentro con su amor de juventud ocurrió por un accidente que tuvo ella al caer a una alberca.
“Un día que todos jugábamos en casa del conde de París ella se cayó a la piscina. Era mala nadadora y se debatía en el agua. Inmediatamente, me zambullí para socorrerla. Fue así como nos hicimos cómplices”, relató.
Al hablar de ella, aún refleja ese entusiasmo juvenil que provoca una persona por la que se siente una profunda atracción. “Hermosa, con esbelta figura, cabellos dorados”, son algunos de los adjetivos con los que la recuerda. “Iluminaba nuestras veladas entre amigos con sus finos rasgos y su alegría de vivir”.
María Gabriela de Saboya rechazó a Juan Carlos (y a la realeza)
Además de su carácter dulce y encantador, María Gabriela de Saboya destacaba por ser inteligente, moderna e independiente, cualidades que la llevaron a rechazar la propuesta de matrimonio de Juan Carlos I.
Según relató el propio Juan Carlos I, María Gabriela de Saboya nunca mostró verdadero interés por el entorno de la realeza, por lo que prefirió poner fin a la relación.
La princesa quedó marcada por el exilio que vivió la familia real italiana tras la instauración de la República, experiencia que fortaleció su deseo de libertad y la alejó de la idea de convertirse en una “princesa de cuento de hadas”.
Así, tras seis años de relación, María Gabriela de Saboya rechazó la propuesta de matrimonio de Juan Carlos I. Más adelante tomaría decisiones similares al negarse también a casarse con Balduino de Bélgica y, tiempo después, con Mohammad Reza Pahlavi, el sha de Persia.
El recuerdo del primer amor
Al iniciar su formación militar, Juan Carlos I llevó consigo una fotografía de María Gabriela de Saboya, la cual colocó junto a su cama para verla y recordarla cada día.
“Durante mucho tiempo conservé una foto suya en mi mesilla de noche de la Academia Militar”, recordó en sus memorias. Para el entonces monarca, María Gabriela representó su primer gran amor: una relación que le enseñó a madurar, a enamorarse y también a enfrentar el desamor y el rechazo.
Pese a la negativa de casarse con él, Juan Carlos reconoce que tenía la esperanza de que ella recapacitara y finalmente accediera a llegar juntos al altar. Pero ese día, nunca llegó.
“Ella reivindicaba su libertad y no quería estar sujeta a los deberes de la realeza. Seguramente era su forma de protegerse, pues había sufrido mucho el exilio y el destierro de su familia de su tierra natal”, compartió Juan Carlos.
El cariño de María Gabriela hacia Juan Carlos
La prueba más clara de ello es que María Gabriela de Saboya rechazó propuestas de matrimonio de figuras pertenecientes a la realeza y a las altas esferas del poder.
En cambio, decidió compartir su vida con un hombre ajeno a la aristocracia y sin sangre azul. El afortunado fue Roberto Zellinger de Balkany, un empresario con quien estuvo unida en matrimonio por una década.
Con el tuvo una hija, a quien se dedicó María Gabriela en cuerpo y alma. Con los años, se separó de su esposo de origen francés, poseedor de una gran fortuna y se alejó, en la medida de lo posible de la vida pública.
En una entrevista con Vanity Fair, llegó a hablar sobre su romance de juventud con Juan Carlos. “Fuimos novietes cuando tenía unos 14 años. Me escribía cartas y yo le contestaba también, íbamos al cine”, recordó.
Ahora, con el paso del tiempo, reconoce que ambos transformaron su relación y hoy guardan una gran amistad.







