Mis Queridos hace meses que la Princesa de Hannover no aparece en público ni se tienen noticias de ella. Desde antes de la pandemia, Carolina estaba bastante desaparecida del ojo público así que cuando su hermano Alberto de Mónaco anunció que había contraído Covid y con el mundo paralizado, no fue extraño no ver ni saber nada de su hermana mayor.

Pasaron los meses y en julio, Carolina apareció junto a su hermana Estefania para despedir a la prima de ambas, Elizabeth-Ann de Masy.
Vestida de negro, con velo y tapabocas fue casi imposible ver su rostro.
Carolina, acostumbrada a los paparazzi desde que nació y además muy querida por la prensa,  sabe cómo manipular la atención a su favor cuando así lo desea . 

Sin embargo, después de esa aparición, en la que nunca quedó claro si su aspecto algo desmejorado se debía a que ella también había sido víctima del Covid o de plano estaba triste, dejó a todos desconcertados.

La Princesa Carolina, quien vive entre Montecarlo y Paris, volvió a refugiarse en su palacio y no se supo nada de ella por meses.

Mientras tanto, la vida regresa poco a poco a la “nueva normalidad”, su nuera Beatriz de Borromeo participó en la Cruz Roja del Principado ayudando al personal médico y Pierre su marido ha aparecido en actos relacionados a la pandemia; Alberto y su esposa Charlene cumplen con sus obligaciones; los hijos de Estefania dan “señales de vida” ; Carlota es vista en Paris, Andrea el hijo mayor y su mujer, Tatiana Santo Domingo en Londres, Alexandra la pequeña va y viene  y Carolina no aparece por ningún lado.

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Por otro lado, cuando sus hijos empezaron sus vacaciones de verano, algo tarde debido a la situación mundial, tampoco se le vio con ellos como es costumbre, navegando las aguas del mediterráneo en su famoso yate Pacha.

El cumpleaños de Carlota, el pasado 3 de agosto, se vio al yate atracado en la isla siciliana de Pantelleria, donde su amiga y consuegra Carole Bouquet tiene su casa de verano y a donde Carolina llegó para celebrar con su hija y su familia.

La prensa no pudo captarla en el momento de bajar o subir al yate.
Unos días después, se le captó con Pierre y Beatriz luciendo un bikini amarillo en donde se le ve impecable para su edad. Esa imagen, que fue portada de una revista italiana es la única imagen de Carolina del verano.

Si bien es cierto que Carolina siempre ha tenido pareja; no se le conoce un novio o un “amigo oficial” desde su separación de su tercer marido, El Príncipe Ernesto de Hanover hace 10 años.

La Princesa parece ser muy feliz en su faceta de abuela y “mamá gallina”
Con un pasado sentimental tan intenso como el suyo, sorprende un poco que no salga con nadie.

A Carolina le gusta ser Princesa de Hanover pues es un rango mucho más importante que el ser Princesa de Mónaco. 

Por eso no se divorcia de un hombre que solo da escándalos y cuyos problemas con el alcohol le han ocasionado ya temas mentales.

Además sus 2 hijos Ernest y Christian ya casi no lo ven mientras que Carolina tiene una estrecha relación con ambos.  Recordemos que son medios hermanos de su hija Alexandra de Hanover y que también son muy cercanos a Andrea, Carlota y Pierre Casiraghi.

Volviendo al tema “mamá gallina” , sus  4 hijos la adoran y sus nueras al parecer también.

Dimitri Rassam y Carlota pasan temporadas con ella cuando visitan Montecarlo; además sus 7 nietos disfrutan de su compañía y de sus mimos, pues Carolina es una abuela muy cariñosa y juguetona.

Por otro lado se dice que a sus 63 años, la Princesa ha decidido dejar de competir con su cuñada Charlene por su lugar en el Principado.

La relación entre ambas es muy tensa y no se han entendido nunca. 
Hubo un tiempo en que entre ambas había una competencia por brillar en los actos oficiales, pues dicen por ahí que a Carolina le gusta ser el centro de atención en el Principado y ocupar el lugar de Primera Dama que tuvo desde la muerte de su madre hace 38 años.

Su momento cumbre es la Gala del Baile de la Rosa, en donde tanto ella como sus hijos brillan cada año.

Sin embargo en esta ocasión esa gala no sucedió debido a la pandemia.
A esa gala no acude la Princesa Charlene, a quien muchos acusan de insegura y de hacerse cirugías estéticas constantemente.

¿Será por esto que decidió no coincidir con su cuñada en los eventos?

Mientras que Alberto intentó por años ser mediador, las malas lenguas dicen que Carolina siempre quiso que su hijo Andrea ocupara el lugar de Príncipe Heredero, lo cual habría  pasado si Alberto y Charlene no hubieran tenido hijos.

Sin embargo y a pesar de rumores de crisis matrimonial, Charlene se convirtió en madre de los gemelos Gabriela y Jaime que hoy tienen 5 años.

Si bien es cierto que Carolina es muy querida entre los monaguenses y que la atención que acapara la nueva familia reinante no es igual al interés que despierta Carolina y sus hijos, también es un hecho que la Princesa de Hanover, a pesar de su elegancia, cultura y simpatía, tiene un lado muy frío, altivo, ambicioso y sobre todo: conspirador.

Estas características hicieron que a pesar de haber sido muy cercana a su hermana Estefania cuando eran niñas, al morir Grace se distanciaron mucho pues Carolina nunca fue un apoyo para su hermana menor que tanto lo necesitó muchas veces, sino su más duro juez.

Hoy ya de mayores ambas mujeres son cordiales aunque Estefania es mucho más cercana a sus sobrinos y a su hermano Alberto que a ella.

Y mientras tal vez otra de las razones de conservar el título de Princesa de Hanover sea porque es algo que le gusta que su  insegura cuñada sienta que Carolina está por encima de ella en cuanto a nobleza,  viven  en guerra, aunque tal vez ahorita parezca una “guerra fría”. 

Quienes la conocen están seguros que esa “ desaparición” mediática se debe más a una estrategia que a un retiro formal no anunciado.

¿Que planea Carolina?, estaremos pendientes.

-R,

#ReginaTeLoCuentaMejor