Alexander Onassis heredó de su padre Aristóteles la fascinación por las mujeres, con la gran diferencia que el joven sentía atracción por aquellas que resultaban ser muchos más grandes que él.
Pese a no poseer una gran belleza, Aristóteles Onassis fue un hombre enigmático que cautivó a hermosas mujeres.
La lista de conquistas incluye nombres como Athina Livanos y Jackie Kennedy, quienes fueron sus esposas, mientras que de manera extraoficial, se incluye a Maria Callas y otras más que fueron sus amantes.
Considerado todo un “Don Juan”, su único hijo varón siguió los pasos de su papá y se convirtió a muy corta edad en un casanova.
A Alexander Onassis le gustan mayores
Los titulares de la prensa del corazón de 1966 exponían un nuevo romance dentro del jet set internacional.
En ese entonces sólo se hablaba de una sola cosa: el noviazgo entre el joven Alexander Onassis con Odile Rodin.
Ella había estado casada con Porfirio Rubirosa y tras haber enviudado, hizo pública su relación con Alexander, el hijo de Aristóteles Onassis, apenas siete meses después de la muerte de su esposo.
Según la prensa de aquellos años, Alexander y Odile fueron amantes, cuando él aún era menor de edad, tenía 16 años y ella seguía casada.
Pero a la muerte de Porfirio fue que decidieron hacer pública su relación. Para ese entonces, Alexander ya tenía 19 años y ella 29.
Ambos se conocieron por un amigo en común, el financiero Ella de Rothschild, quien la hizo la cupido y los presentó en una fiesta en París.
Aristóteles desaprueba el noviazgo de su hijo con la actriz
Tras hacerse público el romance entre Alexander Onassis con Odile Rodin, su padre, Aristóteles reaccionó de inmediato.
Sin titubeos, el magnate desaprobó el romance y pidió a su hijo que diera por terminado su relación.
Como era de esperarse, Alexander tuvo roces con su papá por Odile y se empecinó en seguir siendo novio de la actriz.
Para Aristóteles, su hijo estaba actuando de forma contraria a lo que se esperaría de él, es decir, que debiera salir con mujeres más jóvenes que él y no mayores como lo estaba haciendo.
El historial amoroso (y no muy bien visto) de Odile
Odile es recordaba, entre otras cosas, por sus relaciones con hombres mayores; un patrón que repetiría su adorado Alexander con mujeres de mayor edad a la de él.
Uno de los primeros romances de Odile fue cuando conoció al multimillonario Paul-Louis Weiller, en una playa al sur de Francia.
La escándalo se dio por la gran diferencia de edades, ella tenía 14 años y él, 57. Algo que actualmente también estaría mal visto.
Ella se convirtió en amante de Paul y, a su vez, dio rienda suelta a su belleza y juventud manteniendo romances con otros hombres.
Cuando se casó con Porfirio Rubirosa, la diferencia de edad fue motivo de criticas, él tenía 46 años y ella apenas 19.
Ya casada, fue cuando comenzó a salir con Alexander, pero fue hasta que enviudó que pudieron hacer pública su relación.
Pese a todo, Aristóteles nunca aprobó la relación, y en un intento por aceptarla, se sabe que ella los visitó en la isla privada del magnate.


Fiona Campbell-Walter, la nueva conquista, y de mayor edad, de Alexander
La segunda relación, y considerada por muchos la más importante, de Alexander Onassis fue con Fiona Campbell-Walter, a quien se le conocía simplemente como Fiona Thyssen.
Considerada la “modelo más guapa del mundo”, Fiona conquistó a Alexander pese a la gran diferencia de edad entre ambos.
Alexander la conoció porque era amiga de su mamá; él tenía tan sólo 12 años.
Ella tenía 46 cuando se volvió novia de Alexander. Para ese entonces ya se le consideraba como la “modelo más guapa del mundo”; incluso se le consideró como la “primer supermodelo”.
Una vez más, Aristóteles “dio el grito en el cielo”, primero, por la diferencia de edad entre su hijo y la modelo y por el historial de ella.
Para ese entonces, Fiona estaba divorciada con dos hijos y cargaba a cuestas el escándalo de haber engañado a su marido, el Barón Hans Heinrich Von Thyssen Bornemisza con el productor Sheldon Reynolds.
Incluso, años más tarde, el propio Von Thyssen Bornemisza reveló que el productor de cine realmente era el padre de su hijo Lorne.
Por su parte, Alexander decidió apostar por su relación con Fiona, aunque eso le costara distanciarse aún más de su papá, quien ya estaba casado con Jackie Kennedy, pues Aristóteles seguía sin aprobar los romances de su hijo.
Pese a los intentos de Alexander Onassis para que su papá Aristóteles aceptara a su nueva novia, el naviero se negó en todo momento.
Por su parte, Fiona, quien era tildada de ser una “cazafortunas” le prohibió a Alexander que le diera costosos regalos, con la intención de calmar los rumores y como estrategia para que Aristóteles la aceptara dentro de la familia.
La repentina muerte de Alexander
Distanciados padre e hijo, nunca pudieron reconciliarse, pues a los 24 años Alexander murió en un accidente aéreo.
Aristóteles, pese al dolor por la repentina muerte de su hijo, no acudió a los funerales por no coincidir con Fiona, la última pareja sentimental de Alexander.
Ella, en cambio, acudió a la ceremonia para despedir a su novio de la mano de su amigo Theodore Garoufalidis.
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