Si pudiera regresar el tiempo tal vez lloraría menos y reiría más, diría más seguido lo que siento, sería más valiente.

El tiempo no regresa, se va, dejando solamente lo que podemos recordar, aquello que guardamos en el corazón y en la memoria, risas, lagrimas, dolor, alegría, lo ganado, lo perdido y lo aprendido.

El tiempo regala amistades entrañables, hermanos que no son de sangre, amores, decepciones, preguntas sin respuesta, recuerdos inolvidables y enseñanzas.

Si pudiera regresar el tiempo tal vez pediría que fuera más lento para poder disfrutar de aquellas personas que por alguna razón hoy ya no están.

Con el paso de los años he aprendido que no importa cuánto te aferres a algo, si no te pertenece no va a permanecer, como aquellas personas que como llegan, también se van.

Muy pocas cosas son para siempre, tal vez un verdadero amor, una gran amistad, pero ciertamente el tiempo juega con nosotros, algunas veces pasa en un abrir y cerrar de ojos y otras pareciera detenerse para toda la eternidad.

A veces me pregunto ¿por qué los momentos lindos parecen pasar en cámara rápida? Y los desagradables se sienten como si nunca se fueran a ir. Creo que es cuestión de enfoques, no sabemos disfrutar el tiempo.

Cuando algo increíble sucede, cuando todo está bien, damos por hecho que así debe ser y no prestamos atención a detalles ni nos detenemos para agradecer esos momentos perfectos, en cambio cuando estamos ante una situación dolorosa o de incertidumbre, sentimos cada segundo, rogando que pase rápido, que se vaya el dolor, el enojo o la tristeza.

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Si pudiera regresar el tiempo, sin duda prestaría más atención a los detalles que pueden hacer que un recuerdo sea tan vívido.

Que cada vez que lo evoque se sienta como si estuviera viviendo ese momento otra vez. Saborearía mejor cada platillo, cada copa de vino, cada olor, cada beso, sentiría más cada abrazo y así no importaría si sólo fue algo pasajero, una experiencia de una sola vez, jamás lo olvidaría y recordar esos momentos con tanto detalle sería como volver a vivirlos una y otra vez, cada que yo quiera, todas las veces que quiera, y aunque no haya sido para mí, sería mío para siempre.

Si pudiera regresar el tiempo, aprovecharía cada segundo, trataría de hacer feliz a más gente, a hacerme ser aún más feliz, diría más te quiero, abrazaría más, escucharía mejor, disfrutaría más de la lluvia, del sol, me tiraría en el pasto más seguido y buscaría más figuras en las nubes como lo hacía de niña con mi mejor amiga, soñaría más, confiaría más en mí, tomaría más riesgos, me equivocaría y aprendería más.

Al final, después de todo, mi lección es que no importa cuánto ames, cuánto te equivoques, cuánto rías o cuanto llores, con el tiempo todo pasa y no pasa nada.

#ReginaTeLoCuentaMejor