Sentada en mi balcón, escucho un silencio casi absoluto, interrumpido solamente por el sonido de los pájaros, que al parecer la pasan muy bien, más libres que nunca, pero felices como siempre. Me detuve unos minutos a observar los árboles de distintas especies, tamaños, tonos y formas que afortunadamente son mis vecinos y esto me lleva a pensar que los mexicanos somos como los árboles.

Los mexicanos somos fuertes, nos mantenemos en pie pase lo que pase, no importa que tan difíciles sean los tiempos, nosotros sabemos resistir.

Los mexicanos sabemos fluir hacia donde sopla el viento más fuerte, ahí, todos juntos nos movemos a su ritmo, como si estuviéramos bailando, nos dejamos llevar suavemente.

La lluvia llega, a veces intempestiva y nos empapa, tira algunas hojas y cuando parece que la situación no puede ser más difícil, llega el granizo, con su fuerza excesiva y la aparente intención de destruir todo tirando algunas ramas. Ahí, ahí mismo sin brazos, pero con una voluntad inquebrantable, estamos, aguantamos.

Llegan los taladores, con el objetivo de robarnos el alma, la alegría y la paz, esas personas que son como una plaga que solamente sabe hacer daño, pasando por encima de todo y de todos queriendo obtener un beneficio a costa del dolor, abusando sin piedad.

De pronto sale el sol, entonces brillamos, y nos recuperamos,

Nos reinventamos y nos regeneramos. Nacen nuevas ramas y con ellas nace la esperanza.

Seguimos de pie, firmes a pesar de todo, porque nuestras raíces son fuertes. Por muchos años hemos pasado por tormentas, saqueos, climas hostiles y maldad. Eso nos ha hecho más resistentes, imbatibles y por lo tanto indestructibles.

Los mexicanos somos como los árboles, todos diferentes, unos más frondosos otros menos, pero todos valiosos, todos con vida y así seguiremos, erguidos y si morimos, moriremos como árboles, de pie, orgullosos de lo que somos y de lo que fuimos, moriremos con dignidad sin arrodillarnos ante nada ni nadie, moriremos de pie.

 

#ReginaTeLoCuentaMejor