Por: Marimar Barrientos

“Tu mismo debes de ser el cambio que quieres ver en el mundo”, decía Mahatma Gandhi. 

Sobre la marcha feminista ha habido diversas opiniones que rechazan o aceptan las conductas de las feministas durante esta manifestación. A mi parecer, no existe ningún tipo de violencia que se justifique. Si bien es cierto que la situación que vivimos hoy en día

las mujeres es DENIGRANTE, INJUSTIFICABLE Y ME LLENA DE HORROR, también es cierto que la marcha no se llevó a cabo con la integridad del mensaje que se quería dar.  

Para aquellas que grafitearon un monumento nacional, que agredieron a los reporteros u otros hombres que estaban en la marcha, me permito decirles:

Ustedes mismas desacreditaron su propio movimiento. ¿De qué se hablaría en este momento si no hubieran prendido fuego en la Glorieta de los Insurgentes, o en la estación de policías de la calle de Florencia? Se hablaría de una marcha de mujeres que buscan justicia. A causa de estos conflictos, el foco que tienen los medios de comunicación de la marcha es otro completamente del origen que reunió a varias mujeres cerca de la Plaza Río de Janeiro. 

Como mujer, como mexicana y como periodista, me atrevo a dar mi opinión respecto a este tema, porque la violencia no se calma con violencia, porque el feminismo radical basado en el odio a los hombres, no nos representa a todas y porque debido a esta violencia se cambió el foco de lo que realmente se proclamaba y se exigía. El viernes pasado, se ensució la causa real y esto provocó la división de opiniones entre las propias mujeres. 

Sin embargo, lo ocurrido no quita la problemática actual. Si el nuevo gobierno no hace algo, el peligro no sólo será la agresión hacia los reporteros, hacia los hombres que estaban en la marcha y el vandalismo hacia un monumento nacional. El mayor peligro será una desconfianza total hacia la sociedad, hacia la democracia y un odio a nuestro propio país.

#reginatelocuentamejor