Por: Rafael Micha

Según mi Instagram gurú todo sigue un poco igual desde hace tiempo por allí y en el resto de mis redes sociales: le hace falta gamea mi TL, me urge lograr un step up en las publicaciones, y en resumidas cuentas demostrar que: “esto es como el golf, y tú no eres elcaddy, sino Tiger!” ¿Capici? Es necesario no únicamente publicar shameless solo selfies –como bien dice mi más “consen” editora Karla -hecho que  de manera muy suscinta apunta e ilustra la cita de James Joyce en Ulises: “I, I and I. I. A E I O U.” (p190) Más allá de los #snkrs (que todo el mundo piensa que son resultado de un ingrato ‘patrocinio’ y no del ojo avisor de un sofisticado coleccionista que busca y consigue lo más it y trendy del calendario de drops) y de los huéspedes vip de Grupo HABITA. Como buen sneaker head debo demostrar más flex (o ondita como la canción underground y otras al estilo Itotiani). Mucho más allá del amor por el arte, la filantropía, la beneficencia y la solidaridad.  De las mascotas perro/gato. Lejos de la moda y, mi gusto personal por Nautica, por los shades de Safilo, lo hip de Lacoste especialmente sus colaboraciones con Supreme, Tyler The Creator et al. El repost y la publicación de mis colaboraciones, aquí en Post Data de El Mundo de Regina, allá en Post Script de RSVP Excélsior  y acullá en #MakeItHappen de Ocean Blue Magazine. Más las que se acumulen ésta semana y las demás columnas y contenidos que me distinguen. ¡Urge un cambio, pero ya! Aun cuando Instagram sigue ponderando cambios anunciados con anterioridad y expuestos on the record como eliminar la publicación del número de likes para evitar la acérrima competencia entre the usual suspects, y permitir que el público postee aquello que realmente nos inspira, y la vuelta diaria por las diferentes plataformas de redes sociales no sea una cruda competencia con su consabido backlash. Aunque lo anterior es difícil de hacer cuando nos recuerdan a cada momento que “Ésta publicación tiene un mejor rendimiento que el 95% de tus publicaciones recientes.” Y ya haciendo sugerencias de la misma manera, además de all of the above, Facebook debería ponderar eliminar la función las invitaciones para indicar que te gusta la página y que no son sino otra forma de spam. Sin embargo, no me convertiré en ningún momento próximo en sensei y publicar frases inspiradoras ni de pronto seré todo un activista político como muchos otros tantos en redes sociales. Mi mantra es claro y lo publicó T Magazine de The New York Times recientemente: mi Instagram está claramente ubicado en el segmento de “zaddies” o “men of a certain age” quienes en las pasarelas FW2019 del mundo mundial internacional dominaron los desfiles de Berluti y Junya Watanabe. “Classically handsome” y demostrando un “silver swagger”. Somos el “dadcore older men with a measured confidence and a certain extra something”. Con experiencia y conocimiento y tal y como lo apunta Nick Haramis “it sometimes takes gray hair and wrinkles to feel truly provocative”. Need I say more? Soy apenas un nano-influencer vs los so-called mega-influencers (sic). Me distingue un alto enganche con mi comunidad que confía y tiene confianza en mis posts porque.son auténticos y sinceros. Y si bien Instagram recientemente quitó la pestaña de following desde el oct 13 para tener menos stalkers la adicción a la red sigue siendo alta entre sus usuarios. Para algo con menos presión habrá que ingresar y darse vueltas en “VSCO” con imágenes más reales y sin ser ‘tan’ curada y dirigida como Instagram y obviamente sin likes. Al fin y al cabo no olvidemos como dice la cuenta What the fuck “ser influencer no es una profesión, sobresalir en tu profesión es lo que te hace influyente.” RT -que es lo mismo que estoy de acuerdo en el nuevo lingo millenial.

PD Aquí cada quincenalmente lo que sí importa. Y no dejes de seguirme en Instagram para que veas todo lo que sucede y leerme en Twitter ambos @rafaelmicha y lee todas las columnas en la web en radarmicha.com