Por: Cris Aubry

Resiliencia, una palabra que me encanta por su significado, con la cual quiero empezar este reconocimiento a varias mujeres llenas de esto.

Mujeres que me han inspirado, motivado, y ayudado a ser una mejor y más completa versión de mí.

La resiliencia es la capacidad que tienen las personas de hacerle frente a las adversidades que la vida les presenta. Es esa capacidad de transformar el dolor  en la fuerza motora para superarse y salir no solo adelante, si no fortalecidas.

Las personas resilientes entienden que ellas son las arquitectas de su propia alegría y destino.

Y aquí el agradecerles a algunas de ellas lo que han hecho en mí.

Esa mujer valiente que a pesar de quedar viuda muy joven se ha crecido a las circunstancias, que me enseñó que la fortaleza más grande es el amor a los hijos, que las lágrimas más sentidas son las que se llevan por dentro y la que me enseñó a actuar en lugar de esperar.

Que a diario se levanta buscando el mayor beneficio para sus hijos, sin tener claves, ni una fórmula perfecta, solo amor y la motivación que nace en su corazón.

Que es en el hacer que le ha rendido tributo a ese gran amor que se le fue.

También están esas mujeres valientes, que a pesar de las creencias que nos plantan en la mente desde muy chicas y esos ¨deberes ser¨ deciden ser valientes y a pesar del dolor que implica un divorcio, toman la decisión de separarse y a pesar de lo que nos venden de seguir en una relación rota ¨por los hijos¨ se hacen responsables y conscientes de que solo desde que ellas estén bien por dentro, podrán educar niños felices.

Que las apariencias no significan nada. Que muchas veces somos más plenos como individuos separados, independientes, dónde lo único que importa es tratar de hacer lo mejor posible para que la familia crezca segura y estable.

Esas mujeres valientes que incluso toman las riendas económicas la familia, que se vuelven emprendedoras, que vencen sus miedos al fracaso y a la humillación, que superan el “que dirán”, que encuentran toda la ayuda que necesitan para salir adelante en ellas mismas. Que explotan sus talentos, cocinar, tejer, pintar, dar clases, y le encuentran otro sentido a su vida. Abren una cafetería, se vuelven empresarias.  Y logran salir adelante, con altas y bajas, a contracorriente.

Al final como dice un dicho en inglés: ¨Haters will always be haters.¨

Esta columna es un tributo a aquellas mujeres que lloran en silencio en una regadera para que sus hijos no las vean. Que viven dando felicidad a pesar de estar rotas por dentro. O que van solas a raparse su cabecita y compran una peluca y sacan fuerzas de no sé dónde para que sus hijos no sepan que están enfermas.

Que generosidad y que entrega. A todas ellas mis respetos.

También para la mujer que tiene todo económicamente, que jamás perdió su rebeldía y tenacidad.

Esa mujer a la que no le basta estirar la mano, que a diario se parte el lomo trabajando para que sus hijas hereden más que algo económico. Hereden el ejemplo del trabajo y valoración propia. Que sepan que la felicidad está en lograr las metas que nos imponemos. En desarrollarnos en aquello que decidamos ser, dando siempre lo mejor.

Están las esposas y mamás que hacen milagros. Que se parten en mil pedazos y hacen maravillas. Que se toman el tiempo de hacer manualidades con todo el amor del mundo para que sus hijas tengan la fiesta más bonita o un 10 en su trabajo. Que no se permiten enfermarse y son las mejores enfermeras de sus esposos e hijos.

Esas cocineras amorosas, decoradoras y cómplices. Esas mujeres que sin perderse, son mamás, esposas y la verdadera base de una familia.

Quiero reconocer y agradecer también a esas mujeres que  brindan oportunidades sin conocerte. Que creen en los sueños ajenos y ayudan a convertirlos en realidades.

A las mujeres que no se callan, que gritan y luchan ante la injusticia y a pesar del dolor.

Hoy las mujeres ya están hartas de tanto abuso. Hoy las mujeres se saben valiosas, importantes y están dispuestas a dar todo por defenderse.

A todas esas mujeres que luchan incansablemente, que son positivas y alegres. Que con un micrófono o una pluma luchan, acompañando a aquella que a gritos piden justicia.

Las honro y les agradezco.

Tengo la fortuna de estar rodeada de muchas grandes, valientes y ejemplares mujeres. A cada una de ustedes, gracias por su valentía y ejemplo.

Hoy más que nunca las reconozco. Hoy me sumo a sus luchas desde lo que sé y lo que me toca.

Gracias infinitas a todas y espero que en este país, llegue el día en que de verdad se tomen medidas más fuertes para que las mujeres vivamos con la seguridad y reconocimiento que merecemos, que tengamos más y mejores oportunidades. Que vivamos SIN MIEDO.

¡Porque ya no queremos una más ni una menos!

#reginatelocuentamejor