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“Tu texto sobre Duchamp me gustó de verdad. En realidad así es como habría que escribir sobre él. Tienes razón: leyenda y misterio no son palabras que deban aplicarse a Duchamp. La que conviene es transparencia – la palabra más misteriosa del lenguaje” Octavio Paz

La piedra angular de la exhibición Koons y Duchamp en el Museo Jumex es el objeto, y, sobre todo, como el objeto cotidiano puede transubstanciarse en arte si se descontextualiza.

Marcel Duchamp, dadaísta, nunca surrealista, porque no quería ni podía ser etiquetado de ninguna manera, hace fino uso de la burla y la ironía para poner contra la lona un arte que estaba muriendo con los soldados en las trincheras de la primera guerra mundial y revivirlo en el “ready-made.”

Esta exhibición compuesta por “objects ordinaries” es mas que extraordinaria, es un gesto filosófico que propone, no la eliminación del arte, sino la eliminación de la idea moderna del arte. Esta crítica implica también, lógicamente, la crítica de la sociedad que produce esta obra. Pero, al refutarse a sí misma, se vuelve afirmación y el “ready-made” enseña el camino a una nueva sociedad y un nuevo arte.
Octavio Paz se sentía intensamente atraído por la propuesta de Duchamp, tanto que le dedica un libro, la Apariencia Desnuda, título también de esta exhibición.

Para Paz, la idea de Duchamp es llevarnos en una dirección nueva: destruir para construir algo totalmente diferente; como para Koons lo es destruir la noción de que tal o cual material no pueden servir para percibir tal o cual forma.

Para Duchamp: «El pintar era sólo un instrumento. Un puente para llevarme a otro sitio. Adonde, no sé. No lo podría saber porque sería tan revolucionario en esencia que no se podría formular»

Cuando se le preguntó qué tipo de revolución sería, si estética o filosófica, replicó: «No. No. “Metafísica”, si algo debiese ser, y aún eso es un término dudoso» .

Parece claro que el arte era para Duchamp, como lo es para Paz, un medio no de destrucción, sino de creación. Y para Koons es un medio para expresar lo cotidiano en lo ultradimensionado.

El otro aspecto es la crítica del gusto. La aparición del gusto, según Paz, «coincide con la desaparición del arte religioso» Cuando la religión aseguraba una imagen para Occidente, el arte expresaba sus creeencias fundamentales y era un medio hacia la sabiduría metafísica. Con la llegada de la Ilustración, y la consiguiente crítica de la religión, el arte perdió su armazón religioso y se hizo cada vez más visual. Durante el siglo XIX, el arte se redujo a la sensación y su valor se fundó en el gusto. Duchamp quiso volver al arte metafísico. Así explica el artista francés su afiliación al dadaísmo: «Dada fue una protesta extrema en contra del aspecto físico de la pintura. Era una actitud metafísica» .

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Paz considera el dadaísmo, y por consiguiente la obra de Duchamp, como una vuelta a la tradición de Occidente. Quiso volver a unir el arte con la metafísica y a la vez seguir la tradición moderna que empezó con la Ilustración. Era una tarea en esencia paradójica porque, como afirma Paz, la modernidad es una tradición en contra de sí misma. Es la continuidad basada en el cambio: «¿Cómo no advertir que esa sucesión de rupturas es, asimismo, una continuidad?» .
En efecto, la modernidad de Duchamp se revela claramente en su búsqueda incesante de lo nuevo.

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Y lo novedoso, novedosísimo es que un conejo de metal que asemeja ser un inflable tenga el record de la obra de arte de un artista vivo subastada en mas dinero de todos los tiempos y novedoso es también que esto haya sucedido en el marco de la exhibición que el Museo Jumex, novedoso en miles de maneras, trajo a México.

Op Cit “Octavio Paz y Marcel Duchamp, Crítica Moderna para un Artista Moderno”

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Por Verónica Garcia

#reginatelocuentamejor