Hace un año, todos evacuábamos para el tradicional simulacro que realizábamos año con año para conmemorar a las víctimas del 85. Escuchábamos anécdotas de nuestros papás, abuelos, tíos, maestros… en fin. Todos relataban lo que vivieron ese día. Y a pesar de que hace unas semanas habíamos vivido un temblor que nos despertó en medio de la noche, no pensábamos que fuéramos a vivir algo tan impactante.

Algunos en oficinas, otros en escuelas, en la calle consiguiendo nuevos proyectos, recogiendo a sus hijos de la escuela, en clase, universidades, en fin. Todos sentimos que nos íbamos a morir, MÉXICO se sacudió. Corrimos por nuestras vidas, nos preocupamos por los demás. NO estábamos preparados para algo así.

Fueron cientos de víctimas las que quedaron bajo escombros, familias que nunca se pudieron encontrar, compañeros de trabajo, amigos. Solo con recordar la historia me pongo chinita. NADIE se quedó con las ganas, con el “hubiera”… todos salimos a las calles, el México que veíamos tan alejado lo tuvimos en las manos. Todos preocupándose por la gente de nuestro país, viendo cómo podíamos aportar: con comida, súper, transporte, cobijas o simplemente compañía. Aunque los ojos se nos llenaban de lágrimas, pudimos sacar adelante a un país que nos necesitaba sin ayuda de NADIE del gobierno.

Países como Japón nos visitaron, además de hacer donaciones nos ayudaron trayendo a su gente. Y lo mejor es que su reacción fue empatica. Ellos mismos dijeron que jamás habían visto a un país tan unido.

El vacío que tuve, no lo deseo tener de nuevo, pero la satisfacción de ser MEXICANA la sigo viviendo día a día gracias a la situación en la que estuve.

Recordemos lo que sintió nuestro corazón ese día y dediquemos un minuto de silencio a todas las víctimas del S19.

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