A dos meses de su exilio de Royal Lodge, la que fuera por décadas su residencia real, parece que el expríncipe Andrés ha comenzado a preocupar a varios miembros de la familia real británica, pues se supo que hace unos días los duques de Edimburgo, Eduardo y Sophie, le hicieron una visita por dicho motivo.
No es nuevo que el que fuera el “hijo favorito” de la reina Isabel II mantenga un perfil bajo desde 2019, cuando cayó en desgracia por su cercana amistad con el pedófilo Jeffrey Epstein. Para octubre de 2025, luego de años de polémicas de su hermano, el rey Carlos decidió quitarle todos sus títulos reales.
Pero fue a partir de enero de este 2026, cuando el gobierno de Estados Unidos revelara los archivos del caso Epstein, que el escándalo recobró fuerza y provocó que Andrés Mountbatten-Windsor fuera detenido el mismo día de su cumpleaños 66, 19 de febrero. Lo anterior por compartir información confidencial con el financiero durante el ejercicio de un cargo público. Aunque fue puesto en libertad horas después, la investigación contra él continúa.
La preocupación por la salud mental del expríncipe Andrés: los duques de Edimburgo lo visitan en su exilio
Sin duda, toda la situación parece ya estar afectando mentalmente al hermano del rey Carlos III. Ante ello, y pese a que se había dicho que todos los miembros de la familia real británica estaban marcando distancia de él, es que ahora se supo que su hermano menor, el príncipe Eduardo, ha estado pendiente de él debido a una latente preocupación por su salud.
Según confirmó el Daily Mail, después de la tradicional misa de Domingo de Pascua el 5 de abril, los duques de Edimburgo, Eduardo y Sophie, aprovecharon para visitar al exduque de York.
Como se reportó desde hace semanas, ni Andrés, Sarah Ferguson o sus hijas, Beatriz y Eugenia de York, formaron parte de la tradicional cita en la capilla de San Jorge, en Windsor, debido al escándalo del caso Epstein que los rodea.


La visita de Eduardo se produjo el pasado fin de semana cuando se acercó con su esposa Sophie a la finca donde se aloja temporalmente su hermano Andrés, situada en Sandringham.
De acuerdo con el diario británico, el duque de Edimburgo fue a ver a su hermano para asegurarse de su bienestar, en lo que describen como un gesto fraternal en medio de la tormenta.
“Está preocupado no solo por las escabrosas acusaciones que han vuelto a ensombrecer a su hermano mayor, sino también por el estado mental y físico de Andrés mientras continúa la investigación policial”, retoma una nota de Vanitatis.
El príncipe Eduardo está siendo el mediador entre Andrés y el rey Carlos
Además, se afirma que la pareja está preocupada porque Andrés está atrasando su traslado final a Marsh Farm, finca más modesta y cercana a donde reside ahora desde que fuera exiliado de la residencia real que le había dado la reina Isabel II.
Tras el arresto de Andrés, el pasado 19 de febrero, acusado de filtrar información sensible a Epstein, la inquietud en la Familia Real ha aumentado.
Luego de que el rey Carlos III le quitó sus títulos reales a Andrés, lo obligó a retirarse totalmente de la vida pública y trasladarse a Sandringham, es su hermano menor, Eduardo, quien ejerce de manera discreta como mediador entre el difícil momento que atraviesa la Familia Real británica.


Se manifiestan en contra del expríncipe Andrés
También se reportó que durante la visita de su hermano Eduardo, quien fue el primer miembro de la familia real en ver a Andrés en dos meses desde que reside temporalmente en la finca de Sandringham, un reducido grupo de manifestantes logró acercarse al perímetro de seguridad.
“Aunque la protesta no estaba organizada y no se registraron daños ni enfrentamientos, los manifestantes lo increparon directamente, lo que obligó a la intervención inmediata de su equipo de seguridad”.
Tras el incidente, el exduque de York pasó la tarde en su nueva casa y se le vio reunido con el administrador de la finca de Sandringham, Edward Parsons.
Actualmente vive en Wood Farm mientras se renueva su nueva casa, pero ha realizado varias visitas esta semana para supervisar el progreso de las obras.
Lo cierto es que el apoyo discreto entre hermanos muestra la magnitud de la crisis que afecta a la familia Windsor.
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