Hoy, todos los ojos están puestos en el expríncipe Andrés, considerado el “royal” rebelde e incluso la “oveja negra” de la familia. Pero no es el único miembro de la realeza británica que ha tenido enfrentamientos con la justicia. La lista es larga e incluye desde su hermana, la princesa Ana, hasta su propio padre, el príncipe Felipe de Edimburgo.
Lo que le ha ocurrido a Andrés Mountbatten-Windsor no es poca cosa. Su relación con Jeffrey Epstein sólo le ha acarreado problemas, desde señalamientos de abuso sexual hasta las recientes sospechas de “mala conducta en el ejercicio de un cargo público“.
El arresto de Andrés que cimbró a la Corona Británica
Por este último caso, el expríncipe Andrés fue arrestado; un hecho sin precedentes en la historia moderna de la familia real británica.
Un grupo de policías acudió en pleno día de su cumpleaños para detenerlo y trasladarlo a una comisaría, donde permaneció 11 horas antes de salir en libertad, mientras la investigación continúa su curso.
Meses antes, su hermano, el rey Carlos III, tomó una decisión que marcaría el inicio de su declive: le retiró sus títulos nobiliarios y prácticamente lo “expulsó” de su residencia en Royal Lodge.
Desde entonces, la vida del expríncipe Andrés ha entrado en una espiral de escándalos y dificultades que parece no tener fin.
Según historiadores, un escándalo de esta naturaleza no ocurría desde hace 400 años, cuando el rey Carlos I fue detenido, sentenciado a muerte por alta traición al Estado y decapitado en 1649.
Ahora, Andrés ocupa los titulares, como en su momento también lo hicieran otros miembros de su familia por problemas con la autoridad.


La princesa Ana condenada por un delito
Aunque no hay comparación entre las acciones del expríncipe Andrés y las de su hermana, la princesa Ana, ella se convirtió en la primera hija de la reina Isabel II en enfrentar una condena por un delito penal.
Los hechos ocurrieron en 2002 cuando paseaba con su mascota, un bull terrier inglés. Durante un descuido, Dotty mordió a dos niños de 7 y 12 años. Tras el accidente, los padres de los menores entablaron una demanda en su contra por violar la ley de perros peligrosos.
Ante la evidencia, la princesa Ana aceptó su culpabilidad sin poner excusas. Por tal motivo tuvo que pagar un multa de 500 libras esterlinas, unos 11 mil 750 pesos mexicanos, además de los costos del proceso judicial.
Como media precautoria, la mascota de la princesa quedó bajo custodia “para el resto de su vida”, por lo que no podrá salir nunca más a la calle.
Además de sus problemas legales por culpa de su perrito, la princesa ya tenía un historial con la ley. Un año antes, en 2001 fue obligada a pagar una multa por exceso de velocidad. Su hija, Zara Tindall también fue detenida en el 2020 por la misma causa, cuando fue sorprendida manejado a más de 146 kilómetros por hora. Como multa, quedó inhabilitada para manejar por seis.


El duque de Edimburgo provoca un accidente de auto
El esposo de la reina Isabel II también se enfrentó a la justicia de su país por un problema vehicular. Corría el 2019 cuando Felipe de Edimburgo provocó un accidente cuando su camioneta Land Rover Freelander se volcó contra un carro de la marca Kia.
Para fortuna de todos, el accidente no provocó heridas graves a la conductora dueña del auto compacto, sólo algunos cortes y la fractura de su muñeca. El príncipe, de 97 años, se vio obligado a regresar su licencia de conducir, además, al aceptar su culpabilidad, se dictaminó que no debía ser procesado.
En su lugar, se disculpó con la mujer afecta y le envió una carta de su puño y letra lamentándose por lo ocurrido.


Carlos en la mira por el accidente de la princesa Diana
La muerte de la princesa Diana en París provocó una ola de especulaciones por la manera en la que perdió la vida. Una de ellas decía que la princesa moriría a manos de la Familia Real.
La teoría se reforzó cuando se encontró una nota de Lady Di en la que aseguraba que ella perdería la vida “por fallos en los frenos y lesión grave en la cabeza”.
Por tal motivo, las autoridades mandaron citar al entonces príncipe Carlos, quien había sido esposo de Diana para interrogarlo. El medio The Times publicó que en 2005, Carlos fue cita como testigo por las “acusaciones de conspiración para matar a Diana de Gales”.
El príncipe de Gales acudió a declarar. Más adelante, a la línea de investigación se le dio carpetazo al no encontrar pruebas suficientes y se descartó esa idea que aún sigue generando dudas.


Las acusaciones de Harry lo llevan a los juzgados
A diferencia de su familia, el príncipe Harry también ha tenido citas con la justicia, sólo que no por una acusación sino por algunas demandas que él ha emprendido. Una de ellas fue reciente, en la que exigía que él y su esposa e hijos recibieran seguridad cuando viajaran a Reino Unido.
Dicho privilegio se le retiró cuando decidió apartarse de la Familia Real y abandonar el país, en ese entonces con Meghan Markle y Archie. Ya su hija nacería después en Estados Unidos. Pese a su intento, no logró su cometido y se le negó la protección que tanto exigía.
El otro caso judicial es la demanda que interpuso contra la prensa británica, acusándola de espionaje y violaciones a su intimidad. Tras seis largos años, finalmente, Harry consiguió una victoria y logró hacerse de una millonaria indemnización por parte de Rupert Murdoch, dueño de News Group Newspapers (NGN), al que pertenece el diario The Sun.


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