El pasado lunes 15 de junio, Marius Borg fue sentenciado a cuatro años de prisión, una pena inferior a los siete años y siete meses que había solicitado la Fiscalía de Noruega.
Las autoridades de Noruega declararon culpable al hijo de la princesa Mette-Marit de 40 cargos, entre ellos dos casos de violación, además de delitos relacionados con maltrato y violencia contra su expareja, agresiones y abusos contra varias mujeres, así como el incumplimiento de órdenes de alejamiento.
La noticia generó un fuerte impacto tanto dentro como fuera de las paredes del Palacio Real de Oslo, al confirmarse que el hijo de la princesa e hijastro del príncipe heredero Haakon de Noruega cumplirá condena en prisión durante los próximos cuatro años en uno de los centros penitenciarios más estrictos del país.
Lo que implica la condena de Marius Borg y su sentencia a prisión
Según los informes, la sentencia contra Marius Borg fue dictada “por unanimidad”, fijándose en cuatro años de prisión. El joven cumplirá su condena en la cárcel de Ila, considerada de las más temibles de Noruega.
Tras el veredicto, un experto analizó el trasfondo de la decisión judicial, el mensaje que busca transmitir el sistema de justicia con este tipo de condenas y lo que se espera del comportamiento del hijo de la princesa Mette-Marit durante su estancia en prisión.
“Los principios del derecho penal español son la reinserción, entonces las penas nunca son muy fuertes”, explicó el abogado Alfredo Arrién de ‘Paredes & Asociados’ al medio Lecturas.
” Si hacemos un estudio de derecho comparado de una agresión sexual, en Estados Unidos puede tener cadena perpetua. En España es muy probable la aplicación de penas al reo porque creen en la reinserción, no en una venganza institucionalizada como la de Estados Unidos. Aun así, me ha sorprendido en Noruega lo ligera que es”, expuso el especialista.


Noruega apuesta la reinserción y no el castigo
La prisión a la que fue trasladado Marius Borg tras su sentencia es la de Ila, un centro penitenciario de alta seguridad que cuenta con vigilancia las 24 horas del día. Aunque los internos tienen acceso a actividades físicas y de rehabilitación, el perímetro se encuentra completamente cercado con mallas metálicas y sistemas de control constantes.
La observación del comportamiento es permanente, y los reclusos son evaluados de forma continua como parte de los programas de reinserción que ofrece el centro.
Este modelo penitenciario, aunque estricto, está enfocado en la rehabilitación más que en el castigo, con el objetivo de facilitar la reintegración social de las personas privadas de la libertad.
“Existen dos corrientes. La que considera que es súper importante rescatar al ser humano que ha cometido esos delitos para que se reinserte en sociedad y la corriente que considera que tienen que ser castigados duramente”, detalla el abogado Arrién.


El mensaje que se envía con la sentencia de Marius
Aunque existían altas probabilidades de que Marius Borg fuera condenado a prisión, el tiempo exacto de la sentencia se mantenía incierto hasta el veredicto. En un primer momento, la Fiscalía había solicitado una pena de siete años y siete meses de cárcel para el hijo de la princesa Mette-Marit. Finalmente, la condena quedó fijada en cuatro años de prisión.
“En 34 delitos existe una pluralidad de conductas delictivas muy amplia y que, finalmente, se traduzca en cuatro años… también es cierto que impacta en la sociedad noruega, porque siempre ha cuidado a su realeza entre algodones. Que un miembro de la familia real haya sido condenado ya demuestra que todos los ciudadanos son iguales”, señaló un experto.


Las ventajas penales sobre la reincerción
“Es cierto que, en general, en los países nórdicos tienen mucho más instaurado el tema de la reinserción. Pero en el caso de Noruega, la diferencia de las cárceles preventivas, que es en la que está ahora el hijo de Mette-Marit, a las de máxima seguridad, es brutal”, apunta el abogado Alfredo Arrién.
Otra abogada consultada por el medio Vanitatis explicó que los centros penitenciarios donde inicialmente permanecen algunos reclusos en prisión preventiva suelen ser más flexibles, funcionando en la práctica como espacios de reinserción menos restrictivos.
“Son mucho más laxos, como reformatorios cómodos, por decirlo de alguna manera. En cambio, las cárceles de máxima seguridad, una vez que ya hay condena por delito grave, son bastante más estrictas y duras”, señaló la especialista.


De lo males, el menor
Mientras que la Fiscalía sugería una sentencia para Marius Borg de siete años con siete meses, sus abogados pidió “18 meses con atenuantes psicológicos y de adicción”. Además, aceptaron su culpabilidad en algunos delitos menores, por lo que debe apelarse la sentencia”.
El equipo legal de Marius busca que su cliente pueda conseguir una sentencia menor, incluso, la posibilidad de que cumpla su condena en prisión domiciliaria.
“No es del todo inesperado y estamos preparados para la posibilidad de una apelación. Es un derecho importante que le asiste. Él está muy satisfecho, como es lógico, con lo que consideramos absoluciones bastante amplias”, dijo el abogado del hijo de la princesa Mette-Marit.
Si bien, no se le condenó a la sentencia máxima, tampoco a la más favorable. “Se ha preparado para la muy probable posibilidad de una nueva ronda”, expuso su defensa.


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