Aunque Cayetana Fitz-James Stuart, mejor conocida como la duquesa de Alba, era la mujer con más títulos nobiliarios del mundo, tenía más de 50, fue su faceta como abuela la que ha marcado su reciente documental “Cayetana, la Duquesa de Todos”.
Son tres capítulos que forman parte de la conmemoración por los 100 años del nacimiento de la española, madre, abuela y bisabuela, pero fue en el último de ellos donde se narra su lado más tierno.
Tuvo seis hijos, fruto de su primer matrimonio con Luis Martínez de Irujo y Artázcoz.
Ellos le dieron nueve nietos entre los que destacan los más conocidos: Tana Rivera, la hija de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera; y Luis y Amina, los mellizos que tuvo Genoveva Casanova con Cayetano Martínez de Irujo.
A ellos se les suman Luis y Javier Martínez de Irujo, de Alfonso Martínez de Irujo y María de la Santísima Trinidad de Hohenlohe-Langenburg.
También Jacobo y Brianda, hijos de Jacobo Martínez de Irujo y María Eugenia Fernández de Castro.
Y al frente de esta nueva generación se sitúan Fernando Fitz-James Stuart y Solís, heredero del ducado de Alba, y su hermano Carlos.
Sin embargo, el documental aborda una curiosidad que podría tener cierta polémica.


Carlos Fitz-James Stuart, primogénito de Cayetana, aseguró que su madre tenía tres favoritos entre sus nietos: los hijos de Eugenia y Cayetano.
“Mi madre en realidad tuvo tres nietos, los hijos de mi hermano Cayetano y la hija de mi hermana Eugenia. A los demás no les hizo ni caso. Esa es la realidad”, aseguró el aristócrata en el documental.
“Pero bueno, no pasa nada”.
Genoveva Casanova se refiere a la faceta de abuela de la duquesa de Alba
Sobre ese lado como abuela de la fallecida aristócrata habló la mexicana Genoveva Casanova, exesposa de Cayetano Martínez de Irujo, quien confirmó la especial conexión de la duquesa de Alba con sus mellizos Luis y Amina.
“Con mis hijos siempre fue una abuela muy entregada. Le encantaban los dibujos que hacían. Tanto que te podías encontrar en el palacio un cuadro de un pintor maravilloso y al lado un dibujo de Amina”, afirmó Casanova.
De igual manera, María Eugenia Fernández de Castro, otra de sus antiguas nueras, se refirió al amor de abuela de Cayetana.
“Como abuela bajó mucho esa exigencia y ese compromiso. Consideró que con sus hijos ya había hecho lo que debía y con sus nietos era harina de otro costal”.


Cayetana Fitz-James Stuart era una abuela consentidora y espléndida
En la presentación del libro “De Cayetana a Cayetano” que escribió sobre la duquesa de Alba, Cayetano Martínez de Irujo la recordó como una “mujer irrepetible y una madre exigente”, aunque con sus nietos era otro tema.
El duque de Arjona tocó la complicidad que su madre desarrolló con sus nietos Tana, Luis y Amina.
Una de ellas fue cuando encontró a sus hijos y a su sobrina saltando en las camas. Cuando fue a regañarlos, su madre le detuvo.
“¡Cállate y déjales tranquilos que tú eres un maltratador!”, le dijo.


Otra singular anécdota con sus nietos fue a la hora dejarles dinero cuando se les caía un diente.
“En Ibiza a Luis se le cayó un diente y le puso cien euros. O cincuenta, no me acuerdo. Claro, el niño ya era del Ratón Pérez de Ibiza”, recordó Cayetano.
No cabe duda que la duquesa de Alba puso en práctica ese viejo dicho que “los abuelos están para consentir y los padres para educar”.
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