En el marco por el centenario de la duquesa Cayetana de Alba, su hijo, Cayetano Martínez de Irujo ha revelado por primera vez detalles de su primer matrimonio con la mexicana Genoveva Casanova.
A través de un libro, que próximamente saldrá a la venta, el hijo de la duquesa compartirá un relato sobre la vida de su mamá, una de las mujeres más importantes no solo en la aristocracia española, sino europea, poseedora de la mayor cantidad de títulos nobiliarios en el mundo.
La relación de Cayetano Martínez de Irujo con Genoveva Casanova
Aunque el libro La última duquesa está dedicado a Cayetana de Alba, su hijo, con apoyo de la Ana Fernández Pardo, doctora en ciencias de la información, comparte también importantes episodios y personajes que estuvieron cerca de ella, entre ellos, Genoveva Casanova.
De las 371 páginas, Cayetano dedicó algunos capítulos a su relación con su primera esposa, la mexicana Genoveva Casanova, madre de sus hijos Luis y Amina, que adelanta en exclusiva la revista Hola!
“Recuerdo con nitidez el día que le comuniqué a la duquesa que iba a ser padre (…) Y le solté la bomba, directamente, sin previo aviso: ‘Voy a ser padre'”, escribe Cayetano.
“Días antes acababa de recibir una llamada del director de la revista ¡HOLA!, Eduardo Sánchez Junco, informándome de que habían descubierto que mi novia estaba embarazada y que iban a publicarlo. Le pedí que me diera una pequeña tregua para hablar con mi madre y evitar que se enterase de algo así a través de la revista”, recordó.
“‘¿Y quién es ella?’, me preguntó la duquesa. ‘Una chica mexicana que conocí en un concurso. Es difícil contártelo por teléfono mamá’, le respondí. ‘Ah, bueno, vale, qué le vamos a hacer. Pues está bien’, continuó ella”.
Fue así como Cayetana, por teléfono, se enteró que su hijo se convertiría en papá y ella en abuela. “La verdad es que reaccionó bastante bien, a pesar de que no conocía a Genoveva. Era muy comprensiva en este sentido, y debo reconocer y agradecer que nunca se metió en nuestras vidas y nos dio siempre libertad para tomar nuestros caminos y decisiones”.


La conexión entre Cayetano y Genoveva
El actual esposo de Bárbara Mirjan suele ser una persona reservaba en cuanto a su vida privada, pero por primera vez, a través de este libro, se abre y comparte su lado más sensible al recordar el día que se enteró que él y Genoveva esperaban mellizos.
“Cuando descubrimos que íbamos a ser padres de un niño y de una niña, lloramos juntos. Fue uno de los momentos más felices de nuestras vidas. Solo podía pensar que eran un regalo de Dios, una nueva oportunidad que me ofrecía la vida“, recordó.
Por decisión de Genoveva, el parto tuvo lugar en tierras mexicanas, como ella. “Amina y Luis nacieron el 25 de julio (el santo de mi abuelo) de 2001 en México, donde me había instalado un mes antes de su nacimiento. Su llegada al mundo es lo mejor que me ha ocurrido“, expuso Cayetano.


La elección de los nombres de sus hijos
Por primera vez, también Cayetano reveló la selección de los nombres de sus hijos. “Mi hijo se llama así en honor a mi padre. Habíamos acordado que yo elegiría el nombre de la niña y Genoveva el del niño. Yo opté por Amina en recuerdo de una señora somalí que conocí casualmente en África y que acabó encargándose de gestionar los gastos de mi casa en Kenia. Genoveva me hizo un regalo al elegir el nombre de mi padre para mi hijo”.
Tras darle a conocer la noticia a la duquesa de Alba sobre la elección de los nombres de sus nietos, la abuela cuestionó la decisión sobre el nombre de Amina.
“Cuando mi madre supo que había elegido el nombre de Amina, su mayor preocupación era: ‘¿Cómo le vas a poner un nombre sin santo?’… A ella le gustaba mucho celebrar los santos y le horrorizaba que su nieta (y ahijada) no tuviera su día“, comenta en el libro.


La relación de Genoveva con su suegra, la duquesa de Alba
Además de revelar detalles sobre su paternidad, Cayetano Martínez de Irujo aprovechó el libro dedicado a su mamá para hablar sobre la relación que tuyo ésta con Genoveva Casanova.
Según relata, el encuentro entre suegra y nuera se dio en la finca de Las Arroyuelas, donde Genoveva se estableció con sus hijos.
“Allí se conocieron mi madre, prácticamente instalada en el palacio de las Dueñas, y ella. Genoveva le hablaba de usted y mi madre la corregía: ‘Ay, hija, tutéame’. Pero luego cuando le daba besos y abrazos, mostraba desconcierto, porque la duquesa no estaba acostumbrada a tanta muestra de cariño. Y a Genoveva, claro, le chocaba la frialdad con la que nos relacionábamos en nuestra familia”, expuso.
Con el pasar del tiempo, Genoveva no se acostumbró a la vida en la finca por lo que le pidió a Cayetano que le permitiera mudarse a Madrid. Fue así que la mexicana se mudó a vivir con la duquesa en el Palacio de Liria.
“Mis hijos dormían juntos. Su madre tuvo que comprender la especie de ‘reglamento no escrito’ que rige el comportamiento en Liria para saber qué cosas estaban permitidas y cuáles no. Mi madre relajó las normas, excepto una: la puntualidad británica que había aprendido de niña del abuelo Jacobo. No había posible negociación al respecto”, recordó Cayetano.


Cayetana, la abuela más consentidora
Dejando al descubierto la personalidad de Cayetana, su hijo expone lo consentidora que era con sus hijos Luis y Amina.
“Mi madre estaba loca con mis mellizos. ‘Que los bajen, que los suban, que quiero salir a pasear con ellos…’. Finalmente decidí comprar una casa en Pozuelo para construir nuestro hogar. A pesar de todo, las cosas no salieron como esperábamos. No supe conformar la familia que había soñado“, expone sincero.
“Cuando me divorcié, regresé a Liria, a mi habitación de siempre. Me gusta decir que el palacio es una especie de búnker que siempre me ha protegido. Mis hijos se quedaron a vivir con su madre y establecimos un régimen de visitas. Jamás les hicimos cómplices de nuestra separación y creo que supimos evitar que los momentos difíciles les pasaran factura”.


El agradecimiento de Cayetano Martínez hacia Genoveva, la madre de sus hijos
El día de la boda de Cayetano y Genoveva fue un acontecimiento que acaparó la atención de la prensa del corazón.
“Me emociona pensar que mis hijos fueron protagonistas de excepción en la boda de sus padres y sé que guardan también un recuerdo entrañable de aquel día. Luis, a sus cuatro añitos, cumplió con total responsabilidad la tarea que le había encomendado: portar el sable de mi uniforme de maestrante en un almohadón. Su hermana Amina y mi sobrina Tana llevaron las arras“, recordó sobre día.
Además, Cayetano compartió que aquel día, su mamá tuvo un gran gesto con Genoveva.
“Aquel día la duquesa también estaba feliz. Su hijo ‘rebelde’ por fin sentaba la cabeza. Por eso, se ocupó de supervisar todos los detalles. Incluso, tuvo un gesto precioso con Genoveva ordenando colocar una imagen de la Guadalupana, la Virgen mexicana, en el altar de la capilla del palacio“, recordó.
Además, la mexicana lució “una pulsera que mi padre le había regalado a mi madre cuando se formalizó su compromiso”, compartió el hijo de la duquesa.
Pese a su separación, Cayetano Martínez de Irujo y Genoveva Casanova han estado unidos por el amor hacia sus hijos, pero también por el cariño y respeto que sienten mutuamente.
“Soy muy consciente de que fallé emocionalmente a mi mujer y que no pude estar a la altura de sus expectativas y necesidades como consecuencia del trauma emocional que venía arrastrando desde mi infancia”, se refiere a su exmujer.
El libro La última duquesa, un homenaje a Cayetana de Alba, está previsto salga a la venta en España el próximo 25 de marzo.
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