Se cumplen 22 años de la boda real celebrada entre Felipe y Letizia, en la catedral de La Almudena, donde la pareja sellaba su vida con el “sí, acepto”.
Desde ese entonces, los integrantes de la Familia Real han protagonizado historias, unas con luces y otras con sombras, que han repercutido en cómo se ve hoy a la monarquía española.
La vida de los invitados de la boda de Felipe y Letizia, 22 años después
Es la revista Lecturas la que hace un análisis sobre cómo ha cambiado la estampa de la Familia Real desde que Felipe y Letizia se convirtieron en esposos, hace ya 22 años.
Felipe y Letizia
Ese 22 de mayo de 2004, el entonces heredero al trono de España y la periodista se casaban en la catedral de La Almudena, en una boda de ensueño.
“La comunicadora, sin ápice de sangre real, entraba a la institución con las mismas ganas de aprender que las que demostró el primer día en la Facultad de Ciencias de la Información. Se empapó de todo, lo preguntó todo y perfeccionó su labor hasta convertirse en la gran valuarte de la monarquía española actual”, comparte el artículo.
Más de dos décadas después, la reina Letizia es una de las consortes más comprometidas en las monarquías europeas.
Por su parte, Felipe subió al trono tras la abdicación de su padre, Juan Carlos I, en 2014.
Sin embargo, el monarca se vio obligado a afianzar su compromiso con la corona colocándola por delante de hasta a su propia familia. En clara referencia a su padre, el rey emérito Juan Carlos I.
El rey Juan Carlos I
El monarca pasó de ser protagonista al exilio por sus constantes escándalos, entre ellos, su relación con Corinna Larsen, sus cacerías en Botsuana, y demás. Polo que 22 años más tarde, no vive en España.
Desde 2021, Juan Carlos I está instalado en los Emiratos, donde fue acogido por sus amigos árabes después de ser acusado de cinco delitos fiscales.
“Aquello fue demasiado hasta para su propio hijo, quien, tras días de negociaciones, llegó a un pacto con su progenitor por el que este accedió a abandonar Zarzuela, aunque este lo vivió como una traición”.
La reina Sofía
La madre del rey Felipe VI ha visto varias crisis en su familia a lo largo de estos 22 años.
“Ha perdido a sus apoyos más importantes, sus hermanos; su matrimonio con Juan Carlos es solo un compromiso de cara a la Corona, sus hijos están distanciados y no ha podido disfrutar apenas de las infancias de sus nietas Leonor y Sofía, las hijas de su preferido”, enumera Lecturas.
Actualmente, la reina emérita se divide en brindar su apoyo a su familia. Por un lado a sus hijas, las infantas Elena y Cristina. Y por el otro a su hijo, el rey Felipe y su propia familia.
Elena de Borbón y Jaime de Marichalar
En 2004, el matrimonio llevaba 9 años casado, y hacía solo 3 que habían atravesado su peor crisis después de que Jaime sufriera un ictus. Vivieron en Estados Unidos para que él tuviera la mejor atención médica y, al cabo del año, regresaron a Madrid para iniciar una nueva vida.
Pero, en 2007, la pareja anunció el “cese de la convivencia”, puesto que el matrimonio estaba completamente roto.
Sus dos hijos, Froilán y Victoria Federica, que en la boda de Felipe y Leticia solo tenían 6 y 3 años, han crecido con carreras muy dispares.
“Él se convirtió en sobrino díscolo del rey, acumulando un largo historial de polémicas. En 2023 se marchó a Emiratos junto con su abuelo para reconducir su vida, así como empezar a trabajar en una petrolera”.
“Por su parte, Victoria se ha convertido en toda una celebridad. Acude a desfiles de moda, participa en programas de televisión y concede entrevistas. Su vida sentimental es analizada de manera pormenorizada y no ha seguido el camino de discreción que sus padres pensaron para ella”.
Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarin
La infanta y su entonces esposo vivieron uno de los momentos más complicadosen estos 22 años luego de que a Iñaki se le acusara por malversación, prevaricación, fraude y dos delitos fiscales, por lo que fue a parar a la cárcel.
Se dice que Cristina se enfrentó a toda su familia por su marido. Esto le trajo como consecuencia que su hermano Felipe la apartara de las funciones institucionales y le retirara el título de duquesa de Palma.
“Las únicas que se mantuvieron a su lado fueron la reina Sofía, que siempre ha tenido debilidad por los hijos de su mediana, y Elena. El resto se esfumó a su alrededor”.
Sin embargo, cuando Iñaki se reincorporaba a la vida tras su salida de prisión, aún casado con la infanta, se enamoró de una compañera de trabajo.
“Tardó casi un año en llegar la confirmación de su separación. En este caso, Cristina seguía llevando su alianza de casada, aunque su marido ya hiciera vida de enamorado con Ainhoa Armentia. Y, en 2024, ante un notario en Barcelona, la ciudad en la que se habían enamorado y habían formado una familia, firmaron su divorcio”.
De su unión, los exduques de Palma tuvieron cuatro hijos: Juan, Pablo, Miguel e Irene.
Paloma Rocasolano y Jesús Ortiz
La revista recuerda que ese día, los padres de Letizia sufrieron desplantes que les hicieron a lo largo de la jornada.
Por ejemplo, a Jesús, que llevaba años con su pareja, Ana Togores, no le permitieron llevarla como acompañante.
Y a Paloma, madre de la novia, le recomendaron que hiciera su entrada en la catedral del brazo de su hija Telma, cuando lo lógico hubiera sido que Juan Carlos y ella lo hubiesen hecho juntos.
“¿El motivo? Su corta estatura, pero también su pasado como enfermera sindicalista”.
Desde entonces, los abuelos maternos se han hecho querer con sus nietas, Irene y Sofía.
Él ya está jubilado, aunque continúa mostrando sus opiniones a través de las redes sociales. Por su parte, Paloma es más discreta y, desde hace cinco años, comparte su vida con el empresario Marcus Brandler.
Telma y Érika Ortiz Rocasolano
Telma Ortiz acudió a la boda de su hermana mayor como acompañante oficial de su madre Paloma.
En los años posteriores, ha trabajado como economista.
En el plano personal, mantuvo romances con Jaime de Burgo, Enrique Martín Llop, padre de su primera hija y, por último, Robert Gavin Bonnar, con quien volvió a ser madre.
Por su lado, Érika, la más pequeña de las tres hermanas, acudió al enlace del año de la mano de su marido, Antonio Vigo. Les acompañaba Carla, la única hija que tuvo el matrimonio, que entonces tenía 4 años.
“Lamentablemente, tres años después de esa histórica ceremonia, la joven se quitó la vida, sumiendo a toda su familia en un dolor que, hasta entonces, ninguno había experimentado. Su hija Carla, tras un periodo tratando de ser actriz, optó por volver a la vida anónima”.
A 22 años de distancia, la vida de los integrantes de la Familia Real española ha cambiado, como la de cualquier persona, de manera significativa.


Te recomendamos: Este es el discreto pacto (y razón) por el que Letizia ya no acompaña a su esposo, el rey Felipe VI, a bodas







