“La calidad se recuerda mucho después de haber olvidado el precio.”

Gucci

 

El lunes 2 de marzo abrirá sus puertas al público el segundo restaurante de la Casa Gucci en el rooftop de su flagship store del lujoso y célebre Rodeo Drive en Beverly HIlls. Este acogedor y tan esperado lugar será el sitio predilecto de reunión para celebrités, artistas y socialités en Los Ángeles. El nuevo espacio podrá acomodar entre 35 y 40 comensales, por lo que se podrán imaginar que el tener acceso será todo un reto.

Hace unas semanas recibí una invitación para asistir al soft opening de Ostrería Gucci. Visitaríamos el nuevo restaurante, probaríamos el menú y viviríamos la experiencia completa como si estuviera operando de manera normal. A cambio, deberíamos de resaltar y destacar todos aquellos detalles que no estuvieran a la altura de los estándares a los que están acostumbrados en cuanto a calidad de los alimentos, atención y servicio por parte del staff.

Fue hace un par de años en la renacentista Florencia, Italia, donde Massimo Bottura, el famosísimo chef con 3 estrellas Michelin de Ostrería Francescana y Marco Bizzarri, CEO de Gucci y amigos de la infancia, decidirían abrir en conjunto un restaurante que uniera lo mejor de estas dos casas. Unos meses después, dentro de los famosos Gucci Garden en el histórico Palazzo dela Mercanzia, abriría Ostrería Gucci, al igual que un espacio completamente remodelado para una tienda con artículos únicos y de colección y una Galería con espacios para exhibiciones curado por Maria Luisa Frisa.

En este exquisito recinto se reúnen los más finos comensales con la historia fashionista en un elegante salón con paredes en tonalidades verdes oliva y unos majestuosos candelabros de oro.  La chef encargada de este icónico lugar es ni más ni menos que una brillante mexicana de nombre Karime López Kondo, la cual el año pasado se convirtió en la primera mujer mexicana en recibir una estrella Michelin. El menú del lugar consiste en pequeños platos que llevan el sello y la creatividad de los chefs y sus orígenes; un ejemplo de esto es la legendaria Emilia Burger, la cual es servida en una cajita rosa de Gucci Garden tipo picnic, sumamente original.

La cita era al filo del mediodía y la verdad es que no sabíamos que esperar, teníamos poca o nula información de lo que ocurriría en las siguientes horas. Aquí lo importante era que habíamos llegado con mucha sed y hambre, pero sobre todo con la intensión de aportar y ayudar con una crítica constructiva a nuestros atentos anfitriones. Mi puntualidad inglesa, aunada con mi ansiedad, jugaron una vez más en mi contra e hicieron que llegáramos 10 minutos antes de lo esperado, sin embargo esto no impidió el que nos invitaran a pasar muy amablemente, previniéndonos eso sí, que se estaba llevando a cabo en ese momento la tradicional plática diaria donde los managers le comunican al staff lo que sería servido, el maridaje, de donde vienen los ingredientes y que hay detrás de las recetas del día.

Aprovechamos para darle un vistazo al lugar y que nos platicaran las muy entusiasmadas hosts acerca del mobiliario, alguno que otro detalle que deberíamos de saber, pero sobre todo nos pudimos constatar de lo emocionados que están todos los que participan en este nuevo proyecto por estar involucrados en el mismo. Cada detalle ha sido tomado en cuenta, desde los uniformes de los mesoneros completamente vestidos de Gucci, paredes verdes, vegetación única, piezas de mobiliario inspiradas en animales, una decoración muy chic y una vajilla espectacular hecha a mano, traída directamente desde Módena.

Sin embargo no todo es Italiano en esta nueva Ostrería, el lugar también tiene influencias americanas: la luz, los colores y la vibra hacen una mezcla exitosa, haciéndonos recordar que California hasta cierto punto es un lugar mucho más relajado y no tan pretencioso. El menú también es diferente, tiene una inclinación hacia la comida vegetariana y debido a la proximidad con el mar el uso de pescado es más extenso que en Italia. Obviamente los ingredientes orgánicos de granjas locales se hacen evidentes en el menú.

Una vez sentados, comenzamos a notar los diferentes detalles que hacen que un lugar como este se diferencié de los demás. El primero que se acercó sería nuestro amigo sommeliere, quien nos ofrecería un vino espumoso Italiano, un Cuvée de la región de Franciacorta de nombre Ca’ del Bosco. Al probarlo pudimos constatar la elegancia y nivel de estas finas burbujas, gran opción para considerar en futuras ocasiones. Llegaría el menú con un color rosa intenso y con el ojo de Gucci en su carátula, en su interior vendrían las opciones a escoger para cada tiempo; serían 4 tiempos más el postre. Mi sonrisa no se pudo ocultar en ese momento, yo ya me encontraba en el paraíso: un día sin calor pero muy soleado, en un lugar espectacular y a punto de comenzar una comida épica.

El festival gourmet comenzó con la mantequilla orgánica, la cual tenía forma de la abeja de Gucci y estaba servida en un plato con fondo de hojas verdes de muy buen gusto, el cual obviamente combinaba con el lugar. Desde ese momento no dejarían de traer comida a la mesa. De primero llegó la coliflor en salsa verde y bagna caoda (un plato caliente, originario de Piamonte a base de ajo y anchoas). Llegaron al mismo tiempo unos espárragos blancos con burrata y polvo de alga marina. Un plato fresco, original y con un sabor muy peculiar que le aporta el alga. Para entonces ya nos habían vuelto a llenar nuestras copas en varias ocasiones con aquellas deliciosas burbujas.

Llegaría el siguiente tiempo y con ello una extraordinaria Insalata di Mare con betabeles de temporada y un Tartare de pescado con una gelatina ahumada y hojas verdes. Entre cada tiempo siempre había alguien que se acercaba a preguntar si se nos ofrecía algo o simplemente a platicar acerca de la comida e historias interesantes relacionadas con este gran lugar. Para entonces habrían llegado otros 4 comensales y se empezaba a sentir como la adrenalina fluía una vez más dentro de nuestros anfitriones.

Llegó el plato insignia y consentido del chef, se trata de un Tortellini con una “crema” de Parmigiano Reggiano, el cual ya es un clásico en Italia y aunque suene sumamente sencillo y ordinario es una delicia. Muchas veces las cosas más simples son las que nos sorprenden más. Al mismo tiempo tocó el turno de la pasta Fagioli con vista al océano. La pasta e fagioli es una sopa italiana tradicional de pasta con frijoles y la parte del mar se deriva por el erizo de mar con el que venía servida. Un espectáculo total, frijoles con erizo nunca se me hubiera ocurrido. Estas últimas delicias las maridaríamos con un vino blanco italiano de nombre Klin Collio Bianco 2015. Un vino de la región de Collio, muy poco común y el cual solo se produce en años con vendimias extraordinarias. Gran opción de maridaje.

Para entonces el lugar ya estaba casi a tope y el ambiente era inigualable. Artistas, productores, deportistas y uno que otro gordo tragón como ustedes comprenderán, eso sí, todos con la misma misión. Terminaríamos nuestra comida con los “Flying Buffalos”  y un bacalao empanizado acompañado de una gelatina de ensalada de jitomate, sumamente original. Nos platicaron la historia de que cuando el chef estuvo en California unos meses antes pidió unas buffalo wings, sin embargo no entendía de qué parte del búfalo venían las alas, al explicarle que eran alitas de pollo con una salsa especial, decidió poner en el menú carne de búfalo volador, haciendo una sátira a estas famosas botanas americanas.

De maridaje probaríamos un vino tinto de Etna de nombre Petralava, al cual se le apreciaban unos taninos finos y amables, con buen balance y final prolongado; una perfecta elección. Tocaba el postre: sorbete de frutas rojas con merengue en forma de flor y una biscocho con miel de maple. Muchos detalles, mucho sabor y cierre con broche de oro de una espectacular comida.

Como lo dijo el chef Bottura: Arte y moda, “haute couture and haute cuisine” son una receta hecha en el cielo.

Nuestra experiencia llegaría a su final y nosotros agradeceríamos infinitamente por la oportunidad de poder participar y aportar nuestro granito de arena con nuestras observaciones y recomendaciones. Ostrería Gucci abriría en unos cuantos días más y en mi opinión ya se encontraban completamente preparados para tan emotivo día.

Les deseo el mayor de los éxitos en esta nueva locación y esperemos poder visitarlos pronto. De cualquier forma estaremos en espera del soft opening de Tokio, el cual será su siguiente parada.

@huey_tlacuali