Situado en la calle de Yucatán en la Roma se encuentra un lugar como ningún otro, que rinde tributo al maíz, el grano ancestral por excelencia que está presente en casi todos los platillos de la cocina mexicana.

Este sitio podría pasar desapercibido; Es un lugar sin nombre y sin pretensiones, pero una vez que te sientas ahí te das cuenta que no tiene nada de común y corriente… No por nada este lugar ganó el premio internacional culinario de Best New Bistro 2019 de la CDMX. Un pequeño local angosto con una cocina rural de concreto y piedra, inspirada en el México
prehispánico, donde se pueden ver grandes comales llenos de chiles, tomates y cebollas asándose para después convertirse en salsa, utensilios tradicionales como el metate de piedra donde muelen las diferentes variedades de maíz para convertirlo en masa, cazuelas de barro con recetas tradicionales de mole, pipián y otras salsas; todo listo para preparar los antojitos mexicanos y sorprender a los comensales con sus creaciones. Es aquí donde sucede la Magia.

Afuera sobre la banqueta sólo dos mesas cuadradas de madera y unas bancas largas están dispuestas para que te sientes a comer compartiendo tu experiencia con los demás, casi
todos extranjeros que vienen a descubrir este lugarcito recientemente premiado, ilusionados con semejante espectáculo.

Al llegar te advierten que no tienen menú. Simplemente te preguntan si tienes alguna preferencia o restricción alimenticia y cuanta hambre tienes. Y así… da comienzo una experiencia culinaria súper emocionante! empiezan a llegar los platillos, hechos a la medida especialmente para ti, uno a uno hasta que tú decides cuánto quieres comer.

Ana González, la creativa chef encargada de la cocina de Expendio (que sobresale por su pelo azul) y su equipo de trabajo se inspiran inventando nuevas creaciones utilizando los ingredientes de temporada y experimentando con los diferentes tipos de maíz. El resultado es siempre delicioso ya que nos transmite su amor por la cultura culinaria de su País. Es fascinante ver cómo preparan tus platillos tradicionales de una manera fresca y espontánea. Todo está recién hecho. Como buena cocina de pueblo, este lugar es generoso.
Cada platillo te sorprende con sus diversos colores e ingredientes de la región típicamente mexicanos.

Lo primero: un “puerquito” hecho de masa de maíz azul con queso espolvoreado encima nos dio la bienvenida. Simple pero delicioso. Después llegó un hermoso y colorido taco en tortilla azul de hoja santa, flor de calabaza, frijol y queso, simplemente espectacular! La segunda ronda nos sorprendió con una picadita de mole con calabaza asada y queso y otra de elotitos con flor de calabaza y requesón. ¡¡Ambas deliciosas!! Seguimos con la tercera ronda: un taco de Portobello asado y una quesadilla de setas con aguacate y queso ¡ufffff! Cada uno mejor que el anterior. ¿Quién iba a pensar que en un lugar así se podría comer tan delicioso?

Mi corazón quería seguir probando más platillos, pero mi pancita estaba ya satisfecha. Me encantó este lugar! Sencillo e informal, pero mágico y lleno de amor; muy diferente a los que acostumbro a visitar y aun así podría considerarlo ya dentro de mis favoritos. ¡¡Sin duda alguna regresaré muy pronto para degustar y deleitarme con más!

Si todavía no lo conocen, los invito a explorar nuevas alternativas, no se van a arrepentir, y recuerden que ¡siempre hay una primera vez!

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Por: The Chic Wanderer
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