El principado de Mónaco se vistió de fiesta durante el fin de semana con la gala de la Cruz Roja, una noche donde Charlène acaparó todas las miradas ante la ausencia de su cuñada, la princesa Carolina.
La esposa del príncipe Alberto se convirtió en una de las grandes figuras de la noche gracias a su elegante presencia y al papel destacado que tuvo durante el evento benéfico, que cada año reúne a miembros de la familia principesca, personalidades internacionales y rostros conocidos.
Charlène hace suya la gala de la Cruz Roja
Han pasado 20 años desde que Charlène acudió por primera vez a la gala de la Cruz Roja de Mónaco. En aquel entonces, los rumores apuntaban a un posible romance con Alberto, quien había accedido al trono del Principado apenas un año antes tras la muerte de su padre, el príncipe Rainiero III.
Dos décadas después, aquella joven nadadora sudafricana que comenzaba a vincularse con la familia Grimaldi regresó a la misma cita convertida en princesa de Mónaco y en una de las figuras centrales de la velada.
Charlene ejerció como anfitriona de la gala de la Cruz Roja, un evento solidario que cada año reúne a importantes personalidades y recauda fondos destinados a apoyar los programas humanitarios de la organización.
Enfundada en un vestido de inspiración griega en tono champagne, la esposa de Alberto de Mónaco deslumbró durante esta velada, una de las grandes citas institucionales que encabeza como princesa.


















Camille Gottlieb, respalda a Charlène
A diferencia de otras ediciones, la 77ª Gala de la Cruz Roja de Mónaco estuvo marcada por la ausencia de varios miembros destacados de la familia Grimaldi, una circunstancia que no pasó desapercibida durante la velada.
Quien sí acudió para arropar a su tía Charlene fue Camille Gottlieb, la hija menor de la princesa Estefanía, que asistió en representación de su madre. La joven fue una de las pocas integrantes de la familia principesca presentes en la cita y disfrutó de una noche que combinó la tradicional cena de gala con un espectáculo musical celebrado en el Sporting Monte-Carlo.
La velada tuvo como uno de sus momentos centrales el preestreno del show SOUL! (Where Legends Come Back), un musical homenaje a grandes leyendas de la música que se convirtió en uno de los grandes atractivos de la noche.




La cena y los invitados a la Gala de la Cruz Roja de Mónaco
Como una de las novedades de este año, la Gala de la Cruz Roja de Mónaco ofreció por primera vez una experiencia inmersiva de 360° a los invitados, que se instaló en el vestíbulo del Sporting Monte-Carlo.
Para la cena, Charlène contrató los servicios del chef Marcel Ravin, quien cuenta con tres estrellas Michelin, que trabajó en colaboración de Thierry Saez Manzanares, chef del Sporting Monte-Carlo, así como de los equipos de cocina y sumillería de la Monte-Carlo Société des Bains de Mer. Mientras que para el postre, el chef pastelero Cédric Grolet fue el encargado de endulzar los paladares de los invitados.
Uno de los momentos más esperados fue el tradicional sorteo, donde se rifan premios de alta gama. Después, la noche se iluminó con el tradicional espectáculo de fuegos artificiales, que se lanzan desde el mar.
Paras cerrar con broche de oro, se presentó el espectáculo SOUL! (Where Legends Come Back), bajo la dirección del Monte-Carlo Société des Bains de Mer. El show, que se retoma por segunda ocasión, hace un recorrido musical de los sonidos afroamericanos, desde la época del rock’n’roll y el funk hasta el contemporáneo R’n’B.
Entre los asistentes que acudieron a la Gala de la Cruz Roja de Mónaco estuvieron Jorge Romanov, heredero de la Casa Imperial de Rusia, junto a su mujer, Victoria Romanovna. También asistió Christophe Mirmand, ministro de Estado de Mónaco, junto a su esposa Catherine. Del medio del espectáculo acudieron la actriz y modelo francesa, Estelle Lefébure, así como el actor y director de cine tunecino, .Michel Boujenah.





















