Tras su presentación en la Milano Ice Skating Arena, el mexicano Donovan Carrillo consiguió su clasificación a la final de patinaje artístico en los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina d’Ampezzo 2026.
Con una puntuación de 75.56 unidades, Carrillo se ubicó entre los 24 mejores competidores del programa corto, resultado que le otorga el pase para disputar el programa libre ante los jueces. Esta será la segunda final olímpica en su carrera, luego de su histórico debut en Beijing 2022.
“Los sueños se hacen realidad”, expresó el patinador en un video tras su participación en la pista.
Vanessa Huppenkothen entrevista a Donovan Carrillo para Vogue
Antes de emprender su viaje a Europa, Vanessa Huppenkothen entrevistó a Donovan Carrillo para la revista Vogue y, en una conversación íntima y honesta, el patinador mexicano habló sobre su evolución rumbo a Milán, la presión de representar a México, su relación con la moda y la madurez que hoy define tanto su carrera como su vida personal.
A unos años de su histórica participación en Beijing, Donovan anticipa una versión muy distinta de sí mismo sobre el hielo. “Yo creo que de la edición de Beijing a Milán se ve un cambio en mi patinaje”, asegura.
No se trata solo de técnica, sino de presencia. “La manera en la que yo me desplazo en una pista, la velocidad con la que llego a los saltos… Antes iba un poco limitado por los espacios de patinaje, una pista más chiquita y era siempre llegar a hacer una rutina en una pista olímpica, lo cual representaba un desafío”.


La madurez de Donovan
Su mudanza a Canadá ha marcado un antes y un después. Entrenar en pistas olímpicas y con hielo de alta calidad le ha dado seguridad y preparación. “Me siento mucho más preparado y sé a lo que voy, lo que voy a enfrentar, lo que voy a experimentar”, explica.
A nivel técnico, también ha elevado la dificultad de sus programas: “Me han permitido agregar saltos de una dificultad para hacerlo cada vez más competitivo en el mundo y creo que es algo de lo cual estoy muy orgulloso y que estoy seguro me va a ayudar a obtener el resultado que deseo”.


Los desafíos y retos por vencer
Uno de los momentos más sinceros de la charla llega cuando Vanessa le pregunta si el hecho de ser mexicano —y no provenir de una potencia tradicional del patinaje artístico— puede influir en las calificaciones. Donovan no evade el tema. “Es un deporte de apreciación. Entonces, cada juez, cada persona tiene sus propios criterios”, responde con serenidad.
Lejos de engancharse con la polémica, ha aprendido a enfocarse en lo que sí puede controlar. “Algo que yo he tratado es no ciclarme en la manera en que, a lo mejor, los jueces me pueden percibir. Me encantaría siempre tener jueces que me favorecieran y que vieran toda la luz que hay en mí. Pero a veces no”.
Y añade con madurez: “El enfoque siempre tiene que estar en mi trabajo. Yo voy, hago mi trabajo; si al juez le gustó o no le gustó, ya no es algo que esté en mi control, pero yo llegué e hice mi parte”.
Reconoce que el ego puede resentir ciertos puntajes. “Creo que podemos decir: ‘Merezco más’, es válido. Pero también necesitamos a veces esos ‘tiquecitos’ para buscar salir un poquito de la zona de confort y demostrar todavía un mejor desempeño”. La autocrítica, en su caso, se convierte en motor.
Más allá de la competencia, Donovan también habló de un tema que cada vez cobra mayor relevancia en su carrera: la moda. “Me gusta la moda cada vez un poco más”, confiesa. Si en la adolescencia no era una prioridad, hoy entiende que su deporte está profundamente ligado a la estética y la identidad. “Trato en mis presentaciones de hacer cosas con las que yo me identifico, que me hacen sentir especial”.
Su acercamiento al diseño ha sido natural, orgánico. “Hoy me involucro un poquito más en la decisión y en el diseño de mis vestuarios, me gusta realmente tener voz y voto en las decisiones con los diseñadores”. Sobre el hielo, cada detalle comunica.
Pero quizá la respuesta más poderosa llega cuando imagina el momento de entrar a la pista, sabiendo que millones de mexicanos estarán pendientes de él. “Voy a tratar de mantener mi centro, mantener mi mente en el presente”, dice. Su objetivo es proyectar “un patinaje libre, fuerte, fluido, con confianza, seguridad”.
Sin embargo, hay algo más grande que lo impulsa. “No solo patino por mí —Donovan— sino por todo un país”, afirma. Y su mensaje trasciende el deporte: “Espero que encuentren motivación para que cada quien luche por sus propios sueños, que vean que es posible que como mexicanos podemos llegar a cualquier lugar del mundo y ser parte de la historia en lo que hagamos”.


Rumbo al triunfo
Más maduro, más consciente y técnicamente más sólido, Donovan Carrillo no solo regresa a la pista con mayor dificultad en sus saltos, sino con una claridad emocional que redefine su papel: el de un atleta que entiende que su historia ya inspira, incluso antes de que su música comience a sonar.
El tapatío volverá a las pistas el próximo viernes 13 de febrero, una competencia donde buscará llevarse una medalla. El inicio de la transmisión iniciará a las 12pm, tiempo de México.
¡Vamos, Donovan!
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