La navidad y las fiestas decembrinas implican convivencia familiar intensa. Que si la posada de la tía Güera, o las múltiples cenas o comidas familiares, más la de la familia política, las de la  oficina, los amigos y así hasta la rosca de reyes se van acumulando y acumulando eventos. Luego, si le sumas un viajecillo con la familia, pues cabe la posibilidad de acabar saturado.

Nada más de pensarlo me empiezo a hiperventilar. Y es que tenemos que entender que todos tenemos diferentes niveles de tolerancia al muégano y que ninguno está bien o está mal sino que sólo así son. En mi agobio decembrino y mientras me recupero de una gripa odiosa y larga, me puse a pensar en tips para evitar llegar a enero sobre saturada después de la vacación familiar. Sea cual sea tu nivel de tolerancia, espero que te sirvan.

 

1. No tienes que ir a todo

 Ahí tienes, permiso para faltar. De nada. Muchas veces, decimos que sí a algún evento nada más por pena de decir que no y ponemos a los demás antes que a nosotros mismos. ¿Qué bueno puede salir de esto? Nada. Y esto no quiere decir que seas desconsiderado o un egoísta de lo peor. Solo que tenemos que aprender a usar nuestra energía y nuestro tiempo como si fuera una inversión.  ¿Nos va a dar rendimientos o nos va a dejar en la calle?

 La pena a decir que no, es miedo disfrazado. Miedo a que no te vuelvan a incluir, miedo a no ser aceptado, miedo a lastimar a alguien, miedo a perderte de un evento increíble como si fuera el último de todos los tiempos. Antes de decir que sí, trata de sentarte un ratito con la idea y evaluar si ir al evento te va a dejar más de lo que te va a quitar. Ponerte a ti primero es un acto de amor para ti y aunque no parezca, para los demás. Robert Holden le llama a los “sí” sin peros “si sagrado”. Esto significa que para decir que sí ni siquiera te lo cuestionas, te sale solito. Ve a los eventos que para ti sean un “sí sagrado”. Y cuando sea no, también hay muchas maneras de decir que no con gratitud y amor.

 2. Lo que para ti es normal, para el otro tal vez no (pregúntame cómo sé esto)

 Esto aplica más para convivencias más intensas, como cuando varias familias comparten una  misma casa de vacaciones. Aunque sean de la misma familia o amigos muy cercanos, todos tenemos costumbres y hábitos distintos. La verdad es que el sentido común se vuelve no tan común y lo que para ti es normal, al de a lado se le puede hacer la cosa más extraña. Aquí mi consejo es sólo estar consciente de eso antes de juzgar al otro o de sentirte juzgado por el otro. Aceptación para los demás y para uno mismo es la clave. Y sí, a veces es tan difícil como la física nuclear, pero cuando existe la intención todo es mucho más fácil.

 3. Busca tus espacios

 Escúchate y cuando te sientas saturado o a punto de saturarte de convivencia, busca espacios para recargar pilas. Busca un lugar donde leer, salte a dar una vuelta a la manzana, medita. Si estás de vacaciones investiga antes si hay un spa o algún lugar donde te den ganas de ir a ti solo y simplemente ve. Cuando te reincorpores, lo vas a agradecer.

 4. No tengas expectativas

 Ni altas, ni bajas. No tengas. Mejor que la vida te sorprenda. Las expectativas son el enemigo número uno para pasársela bien. Diferente a las expectativas es visualizar, que eso sí que puedes hacer y te puede servir para manifestar que todo te salga como esperas. Y aún así, si decides hacer una visualización de tus eventos y vacaciones muégano, el soltar el resultado y el no tener expectativas hará que las cosas fluyan y, por ende, tú fluyas con cualquiera que sea la realidad que se presente.

 5. A palabras necias…

 Nunca falla que por más que vayas con actitud y energía de monje tibetano, va a haber un comentario o una actitud que te moleste o que te sobre. ¡Oídos sordos! Trata de que se resbale todo y escoge no engancharte. Al final del día, engancharte o no es una decisión. El que tengas presente que tienes dos opciones, pone la bola de tu lado. Te da poder. Decide no engancharte. Dale la vuelta a la hoja. ¿Han sido demasiados malos comentarios? Antes de que explotes con alguien escribe lo que sientes y luego quema o rompe la hoja.  Nunca lo guardes o lo vuelvas a leer o a editar. Es una técnica que uso todo el tiempo y sirve muchísimo para sacar y sanar enojos. Vas a ver cómo después de hacerlo tu energía se va a sentir ligera y clara. 

6. Agradece

 Creo que el agradecimiento es la cura de todo. Trata de encontrar una de las mil millones de cosas por lo que estás agradecido. A veces se nos olvida que estas épocas muégano son estambre con el que tejemos recuerdos. Cuando éramos niños cómo disfrutábamos estas épocas con miles de primos y familia. Si tienes hijos, ahora les toca a ellos. Y, sí, ahora de adulto  tu umbral es diferente pero si al mismo tiempo que pones los limites necesarios para pasártela bien, también puedes encontrar cosas qué agradecer, te aseguro que tu Navidad va a ser muy feliz. Y si de plano quieres evitar el muégano, regresa al tip número uno.

 

#reginatelocuentamejor