¿Te identificas con este término?

Seguramente en estas últimas semanas te has preguntado más de una vez ¿porqué estoy comiendo más de lo usual y ni siquiera tengo hambre?

Lo que estamos viviendo todos hoy en día ha intensificado el “hambre emocional” y como bien lo dice su nombre, comemos por ansiedad, angustia, miedo, incertidumbre, nervios, etc… sin tener realmente hambre fisiológica.

El descontrol o comer impulsivamente, es una de las características del hambre emocional. Se origina en nuestra mente, y no en el estómago.

Satisfacer ese “algo” es una señal de una situación que no hemos resuelto.

El hambre emocional tiene que ver directamente con una carencia emocional que tenemos y no la hemos trabajado, me refiero específicamente a los conflictos anímicos y emociones que desde raíz no hemos resuelto, y, al pasar de los años se intensifica, una de las maneras en que se manifiesta nuestra carencia es comer por comer.

 

 

¿Cómo la puedes controlar?

Este tiempo que estarás en casa te invito a que hagas un ejercicio de introspección para que detectes y aceptes esa “carencia interna”, y una vez que la tengas bien identificada pide apoyo a un especialista en el tema.

Te comparto algunos #TipsToniTorres para que hagas tu plan de acción.

  1. Elabora un menú diario de comidas.
  2. Evita el azúcar.
  3. Haz ejercicio.
  4. Ocupa tu tiempo en algo que te entretenga.
  5. Haz cada día una actividad diferente.
  6. Identifica los momentos en que aparece el “hambre emocional” y haz una bitácora.
  7. Medita.
  8. Toma agua cuando te den ganas de comer “un alguito”.
  9. Mantén tu mente ocupada.
  10. Tu fuerza de voluntad hará la diferencia.

Recuerda que solamente tú eres capaz de darle la vuelta a esta página de tu historia, todos tenemos una carencia emocional, lo importante es avanzar y viajar con más ligereza.

Te deseo un excelente día, gracias por leerme.

 

Por: Toni Torres
IG:  @prtonitorres

#ReginaTeLoCuentaMejor