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Por Sofía Aguilar

El verano es una época extraña en la ciudad de México.

Se siente vacío, pero el tráfico nos indica lo contrario. 

(Para que una ciudad como la nuestra se vacíe, tendremos que esperar el fin del mundo).

El clima es extraño, después de meses de andar vestidos como si fuera Veracruz, con el verano sale sweater y la gabardina.

Llueve y las tardes son grises.

Y bueno, 

Es un hecho que en algunos barrios de la ciudad, se siente menos gente.

Se nota que hay menos niños.

Y que muchas de las mamas de dichos niños, se fueron de la ciudad junto con ellos.

Algunos otros (niños) se van de campamento sin sus padres, como los míos.

 

Desde junio a la gente le da por preguntar, qué planes tiene uno para el verano.

Esto es algo que yo nunca pregunto porque se me hace un poco chafa (como preguntar el sueldo).

Pero suelo contestar,

“Trabajar…” 

Y es que es una pregunta inmensa 

Son casi tres meses de vacaciones de los hijos, estamos hablando de alrededor de 80 días, ¿quién se puede ir de vacaciones todo ese tiempo?

Unos pocos.

Yo no entro en esa terna.

Yo soy de las que me quedo, salgo de vacaciones un poquito y el resto es business as usual.

Yo me quedo, junto con todos los papás de esos niños que se van,

que son esposos de las mamás que se van con ellos.

Es decir, los que se quedan a seguir dándole (pero solo la mitad del día),

y a disfrutar del summer camp.

 

Ese tema de los hombres sueltos en el verano es algo más o menos nuevo para mi, es parte de mi re-educación cuando me regrese a vivir a la CDMX.

Me lo contó uno de mis mejores amigos, a su vez miembro honorario de la mesa redonda de dicho camp.

Pero yo lo vi claramente el año pasado, 

Era mi primer año viviendo en Polanco (después del temblor), y en verano me vi en medio de los headquarters del camp.

 

La semana pasada salió la nota en el periódico y nomás constatamos lo que muchas ya sospechábamos.

“Ashley Madison, sitio web dedicado a conectar personas que buscan una aventura extramarital, pero que no quieren dar por terminado su matrimonio –es decir, que ahí se conectan infieles con otros infieles– recientemente ubicó a México como uno de los países con más infidelidad y publicó una lista de las ciudades de México más populares para encontrar un ‘affaire’ de verano. Dicha ‘lista de infidelidad’ se hizo utilizando los datos de nuevos registros en el sitio durante el verano del año pasado, para identificar qué localidades de México son los escenarios donde ocurren más engaños en esta temporada de calores. En 2018 se unieron a la red para personas infieles más de 195 mil usuarios mexicanos.”

Nomás lean esa nota.

Me da un coraje tremendo, sobre todo porque además de eso, dijeron esto,

“Ashley Madison refirió también que de acuerdo con su estudio sobre las ciudades más infieles del mundo, actualmente hay más mujeres que hombres en busca de una relación extramarital, con una proporción de 2.06 féminas por cada caballero.”

Esas 2.06 feminas, son las que se quedan a veranear por la ciudad. Y si sus amigas les preguntan que harán en el verano, dirán “Ir al Blanco Castelar (y muchos otros)…”

El tema de la infidelidad es muy difícil de abordar. Todos hemos vivido alguna traición y todos hemos atravesado situaciones complicadas, aquí aplica la de “el que este libre de pecado que tire la primera piedra”, pero lo que si diré es esto,

no acabaré nunca de comprender porque los hombres actúan como si los tuvieran amarrados en casa, no creo que sea el caso, pues también salen en invierno y en otoño y también en épocas de frío ligan con las de la mesa de a lado.

Entonces, 

¿Por qué a la primera oportunidad de estar solos, salir corriendo y ponerse a ligotear con su cara de pendejos?

¿Tendrán menos culpa porque los hijos y la madre, se la están pasando bomba en la playa o en Europa?

Algo cambia en su cabeza, es como si jugaran con sus amigos el juego de 

“cabrón, y si nos hacemos los solteros, disque vivimos solos y tenemos 30 años… ”

Los observo y me los quiero llevar de las orejas y aventarlos en su casa.

Pero luego pienso,

¿Sus esposas no saben que esto sucede?

Me imagino que lo saben, estas cosas como mujer es difícil no saberlas.

Tenemos un sexto sentido, queramos o no. Todo sabemos. Pero quizás unas se quieren hacer gueyes y si yo les regreso el marido con jalón de orejas, ellas opinaran que soy una metiche. Y con toda la razón.

Por eso cada una tiene que vigilar al propio,

Que ya de por si, es mucha tarea.

Ahora el último punto, 

Esas mujeres (las 2.06 por hombre más las que se acumulen), que andan por ahí dando sus vueltas y buscando batalla con esos que “están jugando el juego”, también son bastante obvias. 

Habría que preguntarles que juego están jugando ellas.

I’m on to you feminas,

Porque no seré la policía del summer camp,

Pero si me agarran de malas,

A las que me llevo de las orejas será a ustedes.

Y ando de pésimo humor en estos días.

Porque tengo que trabajar…

Mientras muchos vacacionan.