Por:Tatiana Solana

Últimamente he estado compartiendo conocimientos de medicina germánica, basándome en los aprendizajes que he tenido sobre mi propia salud. Yo tuve hipotiroidismo durante 18 años y cuando empecé mi camino de sanación pensé que todo era resultado de mis pésimos hábitos adquiridos durante mi larga etapa de trabajo en la publicidad mexicana, pero después de un par de años de desintoxicaciones y adecuaciones de alimentación que me generaron varias muecas y críticas, me di cuenta que en realidad había cuestiones emocionales y energéticas que estaban creando este padecimiento y que no podría erradicarlo si no hacía un importante trabajo de introspección.
¿Qué hacía que mi tiroides, centrada nada más y nada menos que en el chakra de la comunicación, fuera floja, que no tuviese la fuerza para suministrar a mi cuerpo de lo que necesitaba? ¿Por qué me quedaba afónica sin excusa ni pretexto? ¿Por qué no podía bajar de peso por mejores que fueran mis hábitos alimenticios?
Así comenzó la nueva aventura de investigación, esta vez no relacionada con la calidad nutricional  de mi alimentación sino con el nivel profundo del inconsciente. La gran pregunta era: ¿Qué hay escondido detrás de estos síntomas?
Mucho tiempo después descubrí que lo que me detonó todos estos padecimientos fue un abuso infantil que bloqueé durante muchos muchos años. Sin embargo ese es tema de otro escrito. En este momento me parece importante sólo mencionar que fui descubriendo varios padecimientos físicos que se relacionan con el tema del abuso.

Cuando estoy en situaciones en las que me siento vulnerada o no digo lo que necesito expresar, puedo quedar entre ronca y afónica; cada vez sucede menos pero hubo una época en que era el pan nuestro de cada día. Cuando siento que me debo proteger subo de peso inexplicablemente, no importa si como perfecto o no, mi cuerpo genera una capa protectora.

Un caso muy claro de este tipo de reacciones corporales inconscientes fue cuando hace cuatro años cree “Alternativa” con mi amiga Ana Paula Carral. Decidimos traer al doctor Alejandro Junger a dar una conferencia en México y nos lanzamos a una aventura que nunca imaginamos lo compleja que sería. Pasamos por aprendizajes dolorosos, ya que desde el inicio del proyecto me sentí maltratada. Fue un proceso por el que nadie debe pasar, no hay trabajo o proyecto en el que uno deba aceptar una posición en la que se siente en desventaja.
El resultado de esta difícil aventura fue que mi tiroides se volvió a descompensar de forma dramática. Ana, por su lado, tuvo también una reacción evidente en su cuerpo. Cada quien se vio afectada física, emocional y económicamente.

Cuando pasa el tiempo y eres capaz de ver las cosas con claridad, te das cuenta que nada vale la pena si debes pasar por encima de ti mismo porque tarde o temprano tu cuerpo te cobra la factura.

Yo invito a todos a observar las situaciones a las que se somete; si en algún punto duele o se siente mal hay que hacer una pausa y considerar si es viable cambiar las condiciones y si no es posible, entonces evaluar nuestra permanencia en dicha situación. No es necesario estar donde no queremos estar ni hacer lo que no queremos hacer.

#reginatelocuentamejor