Después de tantos meses confinados, con miedos e incertidumbres nos damos cuenta que la vida sigue y que ese gran deseo que teníamos de hacer vida normal va haciéndose realidad, aunque ahora en general todo es diferente, desde un saludo caminando por la calle, hasta el llegar a ver a tus amigos, si los saludas con el codo, puño o simplemente guardar la distancia.

Hay gente que tiene miedo todavía, también es muy impactante ver a todos con mascarillas, acostumbrarte a solo ver los ojos, saber que si le sonríes a alguien no te verá, que a 35 grados de temperatura en Madrid llevarla es una pesadilla pero peor aún si vas a la playa tener que traerla.

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Me encanta que hemos salido con un deseo enorme por expresarnos, comunicarnos y de disfrutar de lo maravilloso que es la vida y la libertad de poder moverte sin tanta limitación.

Los planes de verano van un poco al día, ya que por ahora vamos dependiendo de la apertura de fronteras, vuelos limitados, nuevos confinamientos en diferentes lugares de España. Incertidumbre total.

Comentamos mucho entre amigos que ha sido un confinamiento que nos ha dejado una enorme experiencia en el plano positivo y esto está haciendo que cada instante de nuestra vida lo estemos disfrutando tanto, y que a pesar de tanto cambio, estemos siendo más flexibles para aceptar y avanzar de la mejor manera cada día.

Aquí el grupo de amigos disfrutando con responsabilidad. Previo al viaje a la playa todos se hicieron la prueba de Covid y en el caso de los que ya lo tuvieron, la de anticuerpos para así poder reunirse tranquilos y sin riesgo de contagiar a nadie.

 

Por Yleana Heckmuller

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