Ayer tuve la fortuna de comer en la nueva casa que está estrenado Masala y Maíz, y quiero contarles que mi experiencia fue extraordinaria; creo que esto se debe en parte a que en este lugar se respira amor.
Después de un par de años deleitándonos con su comida y a pesar de la suspensión que tuvieron que atravesar en su primer restaurante, con la que se vieron obligados a tener un “exilio gastronómico” gracias al apoyo de sus amigos en la industria, quienes los acogieron y ayudaron a seguir vendiendo sus productos o haciendo pop-ups en sus restaurantes, hoy están de manteles largos en su nueva ubicación. ¡Felicidades! Después de todo, esta es una Historia de amor en sí misma. Amor a la perseverancia, a la Cocina, a sus fieles seguidores y a la Comunidad gastronómica que los cobijó en momentos difíciles.

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Siguiendo la misma línea de su comida, el nuevo restaurante tiene un ambiente moderno, sin dejar de ser íntimo y acogedor, una vibra muy cool que te hace sentir cómodo y feliz. Dos pequeños salones decorados con lindas mesas minimalistas de mármol verde y delicadas sillas de madera crean la perfecta armonía con las paredes grises que le dan sobriedad. No podían faltar las características servilletas y delantales de denim que porta todo el equipo de Masala y Maíz, que en lo personal me encantan. ¡Hablemos de la comida! Quienes me conocen saben que disfruto muchísimo la buena comida y las diferentes técnicas de ejecución y creatividad de los chefs me apasionan; como solía decir uno de mis Chefs maestros en el Cordon Bleu, soy una verdadera gourmande. Siempre estoy buscando nuevos sabores, lugares y recetas para probar y compartir.

La oferta gastronómica en este lugar es increíble. La mezcla de sabores tiene como resultado un mestizaje en el que cada platillo nos cuenta un poco sobre la historia y el backround de sus creadores: Norma Listman y Saqib Keval, quienes no sólo hacen pareja en la cocina, pues desde que se conocieron en California decidieron emprender este camino culinario juntos también como pareja.

Norma trae a la cocina su influencia mexicana mientras que Saqib inyecta sus conocimientos de la cocina india y del este de Africa creando platillos con sabores

complejos e interesantes donde ingredientes como el maíz criollo y la hoja santa y especias como la cúrcuma o el curry son los protagonistas, resultando una colaboración cultural e histórica casi artística donde se percibe el amor a la cocina, el amor a los detalles y el amor y respeto a sus culturas.

El Menú es algo corto, pero un tanto divertido.
Un ejemplo de esto son los esquites Makai Pakka, una mezcla de maíz blanco y cacahuazintle con cúrcuma, masala keniano y leche de coco que es toda una nueva experiencia de sabor, muy diferente a lo que estamos acostumbrados; o los Patra: unos rollitos de hoja santa y hoja de curry con pasta de garbanzo, con un choutney verde de coco con hierbas, donde resalta el sabor de la menta y los pedacitos de coco tostado que le dan una textura crujiente deliciosa.
Las oferta de bebidas en este lugar también es original. Puedes encontrar una variedad de vinos orgánicos, naturales y raros, como el vino naranja, además de cervezas y bebidas no alcoholicas como la kombucha mexicana en tres diferentes sabores. Yo, que soy un poco más tradicional, me pedí una copa de Blonde, que es un vino blanco “un poco menos raro”, y muy rico.
Otra de las entradas que probé fue el aguachile de pescado: un deleite no solo para el paladar, si no también a la vista, con sus colores intensos del betabel y las flores y hojas comestibles que lo decoran. Cuando lo pruebas, resaltan algunos sabores como la maracuyá en contraste con el comino y la lenteja del papad, que es esa especie de tostada india súper delgadita y crujiente, el perfecto acompañamiento para el pescado crudo.
Tengo que hablarles de la Tetela de frijoles adobados. ¡Ufff no saben qué cosa tan rica!Servida sobre un espejo de mole coloradito, algo picante, con hongos silvestres salteados y pakora de hongos, un snack típico de la comida india, donde capean y fríen los hongos dejándolos súper crujientes. Un platillo muy peculiar. Desde el primer bocado te cautiva.
Y como Happy ending puedes apapacharte con una de las deliciosas donas “contra la corrupción”, que le dieron fama a Masala y Maíz desde los primeros días, o probar el postre del día, ¡que siempre es garantía!

Todo el personal estuvo muy atento y súper amables en todo momento. El lugar estaba completamente lleno, entre turistas y gente local; me encontré en la mesa de al lado a otro de mis chefs favoritos de la zona, nada más y nada menos que a Marco Carboni (soy su fiel admiradora) disfrutando de una rica comida al igual que todos los presentes, que salimos de ahí con una sonrisa y bien satisfechos.

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Vayan a probar este delicioso restaurante. Salgan a explorar nuestra maravillosa ciudad y recuerden, ¡Siempre hay una primera vez! Se los recomiendo mucho.

-The Chic Wanderer @thechicwanderermx @masalaymaiz @thaluchas

#reginatelocuentamejor