No son los problemas externos los que te perturban, sino la percepción que tienes de ellos.” – Epicteto, filósofo griego

En días pasados platicamos con el Dr. José Castillo Ruiz, psiquiatra por la Universidad Autónoma de Nuevo León y maestro por la Universidad de Harvard. Nos comentó que durante esta época de encierro es importante evitar una segunda pandemia que sería emocional y nos dio la fórmula perfecta para mantener nuestro cerebro en forma. Él la llama “la dieta emocional del cerebro” y consiste en un conjunto de estrategias muy sencillas que ayudan a mantener la tranquilidad y el buen estado de ánimo. 

¿Cómo funciona nuestro cerebro?

Este órgano tiene la capacidad de reconstruirse y reinventarse gracias a que cada día generamos 900 neuronas nuevas y esto sucede a lo largo de toda nuestra vida. Por ello, somos más inteligentes de lo que creemos y podemos superar cualquier eventualidad.

El cerebro está conformado por una parte anterior y otra posterior. El área posterior (lóbulos parietal, occipital, temporal) es muy primitiva y en ella se alojan los miedos, la culpa, la hipocondriasis, el estrés, la ansiedad, la depresión, las culpas, la desidia; es decir, los estímulos negativos. Por otro lado, en el lóbulo frontal -que es mucho más reciente- se desarrollan elementos de concentración, memoria, capacidad de planeación, control de las emociones, sentido del humor, valores, gratitud, compasión, todos ellos estímulos positivos. Desafortunadamente, el área frontal es muy débil y por cada 9 pensamientos negativos tenemos únicamente 2 positivos.

Con el fin de mantener un cerebro sano, es importante apagar la parte primitiva negativa y activar la positiva en el lóbulo frontal.

¿Cómo podemos saber si el encierro nos está provocando estrés?

Algunos de los síntomas que debemos tomar en cuenta, sobretodo cuando su duración es mayor a dos semanas, son:

  • Bajo estado de ánimo
  • Poco interés en las actividades
  • Poca concentración
  • Poca memoria
  • Alteración en el sueño (mucho o poco sueño)
  • Aumento o disminución del apetito
  • Aumento o disminución de peso
  • Desesperanza
  • Ideación suicida
  • Irritabilidad
  • Aislamiento social
  • Sentimientos de culpa
  • Obsesiones, pensamientos ilógicos repetitivos
  • Hipocondriasis
  • Angustia
  • Ataques de pánico
  • Miedo
  • Sentimiento de soledad
  • Sentimiento de desrealización

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¿En qué consiste la dieta emocional del cerebro?

Este conjunto de herramientas fáciles de seguir deben incluirse en nuestra rutina diaria con el fin de activar el área frontal* y apagar los estímulos negativos, ya que es nuestra propia consciencia la que elige dónde pensar. Con las siguientes herramientas, además de sentirnos con ánimo, estaremos creando nuestra memoria emocional a futuro.

  1. Meditación de cualquier tipo. Produce neurotransmisores que promueven el buen ánimo y eliminan la ansiedad
  2. Tener un mantra. Repetir a diario constantemente (más de 30 veces) alguna frase positiva para apagar los pensamientos negativos
  3. Oír música
  4. Hacer ejercicio aeróbico
  5. Cantar
  6. Comer alimentos de bajo nivel glicémico para así producir serotonina, dopamina, norepinefrina
  7. Mantener un buen sentido del humor

*De acuerdo con los estudios realizados por el profesor de Neurociencia Joseph LeDoux.

En conclusión, el Dr. José Castillo nos dice que lo importante es “vivir la vida como un juego y volver a nuestro niño interior”. Debemos vivir el momento presente, el aquí y ahora y voltear a ver el futuro de forma positiva. Nada mal su recomendación, ¿no creen?

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