Las redes sociales, los medios de comunicación, la publicidad y en general la sociedad nos ha hecho creer que tener más éxito significa tener más posesiones materiales. Siempre queremos más y más. Gran parte de nuestro tiempo y energía se gasta en la búsqueda de cosas que actualmente no tenemos.

Buscamos la felicidad y la alegría fuera de nosotros mismos, con un fuerte énfasis en factores externos y expresar gratitud por las cosas que hemos conseguido, se convierte en la última de nuestras prioridades porque, una vez que conseguimos lo que queríamos, ya estamos pensando en conseguir algo más.

Pero existen miles de pruebas científicas y espirituales que afirman que la apreciación por las pequeñas cosas de la vida calma la mente y tiene un profundo efecto en nuestra salud, nuestro estado de ánimo y nuestras relaciones.

¿Pero qué significa estar agradecido?

La gratitud es la práctica de estar agradecido y valorar todo lo bueno que se te presente. Se trata de elegir concentrar tu tiempo y atención en lo que YA TIENES.

Hablando de evidencias científicas sobre la gratitud, una investigación del UCLA’s Mindfulness Awareness Research Center encontró que ser agradecido cambia la estructura molecular del cerebro, mantiene el funcionamiento de la materia gris y nos hace más saludables y felices.

Esto es porque cuando sientes felicidad por lo que has logrado, el sistema nervioso central se ve afectado. De hecho eres una persona más pacífica, menos reactiva y menos resistente. Esto promueve una mayor sensación de bienestar.

Además, varios estudios han demostrado que la depresión está inversamente relacionada con la gratitud. Parece que cuanto más agradecida está una persona, menos deprimida está. Philip Watkins, psicólogo clínico de la Universidad Eastern Washington, descubrió que las personas clínicamente deprimidas mostraron una gratitud significativamente menor (casi un 50 por ciento menos) que los controles que presentaba la gente que no tenía síntomas de depresión.

Aunado a esto, investigadores del Colegio de Berkeley identificaron cómo la gratitud podría funcionar en nuestras mentes y cuerpos. Proporcionaron cuatro ideas de su investigación que sugieren qué causa los beneficios psicológicos de la gratitud.

-La gratitud nos libera de las emociones tóxicas.
-La gratitud ayuda incluso si no la compartes con el mundo entero.
-Los beneficios de dar las gracias requieren tiempo y práctica. Es posible que no lo sienta de inmediato.
-La gratitud tiene efectos duraderos en el cerebro. De hecho, también ayuda a entrenar al cerebro para que sea más sensible a la experiencia de gratitud que puede contribuir a mejorar la salud mental con el tiempo.

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¿Cómo empezar a ser agradecido?

Son los pequeños pasos los que hacen grandes cambios; estas son algunas cosas que puedes comenzar a hacer para agradecer lo bueno que te rodea.

  1. Mírate en el espejo y di algo que te guste de ti mismo en voz alta. Agradece tu cuerpo, tu salud y las posibilidades infinitas que tienes gracias a él.
  2. Quítate la pena y aprende a decir “gracias”. Suena absurdo, pero muchas veces no estamos acostumbrados a expresar el aprecio a nuestros seres queridos todos los días.
  3. Mantén un diario de gratitud para escribir todas las noches una sola cosa por la que estuviste agradecido ese día.

 

por Danniela Bosch

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