Fue el 13 de febrero de 2012 cuando cortamos el listón rojo que marcaba el inicio de un hermoso sueño. Hace ocho años nació Kaypacha Productos como una forma de expresar mi compromiso con la vida para hacer por los demás lo que finalmente estaba haciendo por mí.

Un mes antes de este enorme evento, justo el día del cumpleaños número tres de mi primer hijo, comencé el proceso de pérdida del que habría sido mi segundo hijo. Mi esposo y yo fuimos a hacer el primer ultrasonido para escuchar el corazón de ese ser que apenas tenía unas semanas dentro de mí.

— ¿Cómo? No hay latido. 

—A veces pasa— dice el doctor. Y yo pensaba: “¡Claro que a veces pasa, pero nunca pensé que me pasara a mí!”.

Justo al salir de la consulta recibí la llamada de la hermosa mujer que me rentó el espacio donde tiempo después nacería Kaypacha. Al inicio tuvimos dificultades para lograr que funcionara el espacio para la tienda. Sin embargo, en ese momento me anunció que sí, que el espacio sí se podía convertir en la tienda de mis sueños.

Puros sentimientos encontrados: en una mano, la pérdida; en la otra, un nuevo nacimiento.

Los Q’ero, pertenecientes a la cultura  andina peruana, hacen ofrendas para lo que no se pudo lograr, así que yo hice una para el bebé que no iba a nacer. 

Mas allá del proceso absolutamente personal por el que transité en esos momentos, quiero compartir que con ese y varios trabajos de introspección me di cuenta de que ese ser que no llegó le estaba cediendo toda mi fuerza y energía a un proyecto que evidentemente no era solo un proyecto sino un miembro más de la familia.

Y así nació Kaypacha, con todo el amor y el recordatorio constante de que la vida es un instante y que vale la pena aprovecharlo. Hay que comer bien, pero muy rico. Hay que cuidarnos con atención, sin olvidar el disfrute porque en eso consiste también el cuidado. Hay que buscar una vida en equilibrio para lograr la salud y la felicidad.

Gracias a todas las personas que hacen posible, día con día, que Kaypacha cumpla ahora ocho años. Gracias al Mundo de Regina por abrir el espacio para compartir algo tan íntimo, dentro del marco de la infinidad de cosas que pasan en el agitado mundo de hoy.