Por: The Chic Wanderer

Hoy les quiero platicar sobre una fiesta muy especial para mí, ya que a diferencia de cualquier otra festividad judía, ésta habla de milagros, de esperanza, de alegría, de supervivencia y del poder de una pequeña luz para vencer la oscuridad.

¿Han escuchado hablar de Janucá?

Janucá significa dedicación en hebreo y conmemora la reconstrucción del segundo templo en Jerusalén hace más de 2 mil años, después de que un pequeño grupo de soldados judíos conocidos como Los Macabeos derrotaran al enorme ejército del imperio griego del rey Antíoco IV, que pretendía erradicar la religión judía. Esta victoria que era casi imposible e improbable se consideró un milagro divino.

Además, la tradición cuenta que cuando los Macabeos se dedicaron a reconstruir y reorganizar el templo, encontraron una mínima cantidad de aceite sagrado para encender el candelabro, lo suficiente para una sola noche y, milagrosamente, el aceite sirvió para  mantener el candelabro encendido durante 8 noches continuas. Es por eso que esta alegre festividad también se conoce como fiesta de las luces.

 

Desde que era chiquita esta fiesta me emocionaba mucho. Recuerdo las noches en familia reunidos para prender la Januquiyá: mi Papá encendía la primera vela y después mis hermanas y yo nos peleábamos por encender las demás. Al finalizar las bendiciones y las canciones tradicionales de la fiesta, mi Mamá traía las sufganiot, una especie de donas rellenas de mermelada, cajeta o crema pastelera y los latkes, tortitas fritas de papa. Después venía la mejor parte ¡los regalos! Era muy emocionante recibir un regalo diario durante 8 días. El sueño de todos los niños.

 

Así pues, los judíos de todo el mundo se reúnen para celebrar Janucá con amigos y familiares durante 8 días y 8 noches. Cada noche se enciende una vela de la Januquiyá (candelabro de 9 brazos) en orden ascendente recitando una bendición. Primero se enciende el Shamash que es la vela más importante y generalmente su lugar sobresale del resto; su función es encender las demás velitas. Así por ejemplo, la primera noche de Janucá se enciende el Shamash y una vela. La segunda noche se enciende el Shamash y dos velas y así sucesivamente hasta la octava noche donde se encienden todas las velas de la Januquiya llenando de luz los hogares.  En algunos  países los niños pequeños acostumbran a jugar con un dreidel, una especie de pirinola de cuatro lados donde cada lado tiene una letra hebrea y juegan para ganar monedas de chocolate.

 

Hoy que soy mamá, me gusta seguir con la tradición de comprarles regalitos a mis hijos y ver sus caritas de emoción cuando cada noche les llamo para que vengan a prender las velas. Creo que ellos también disfrutan de Janucá como lo hacía yo.

 

Deseo que este año miles de hogares se llenen de luz, paz, armonía y bendiciones celebrando en familia ya sea Janucá, Navidad o alguna otra que acostumbren.

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¡Felices Fiestas!

@thechicwanderermx

#reginatelocuentamejor