Por Jorge Castro-Valle

Hace tan sólo un par de días, la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) inscribió la tradición artesanal de la cerámica de talavera de Puebla y Tlaxcala en su lista del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Quisiera compartir con los lectores del Mundo de Regina qué es el Patrimonio de la Humanidad y cuáles son los sitios culturales y naturales, así como las manifestaciones inmateriales, que México ha logrado inscribir en el registro de dicha organización internacional. 

El Patrimonio de la Humanidad se define como el título conferido por la UNESCO a sitios propuestos y confirmados para su inclusión en la mencionada lista con objeto de catalogarlos, preservarlos y darlos a conocer por su “valor universal excepcional para la herencia común de la humanidad.

Actualmente, los diez primeros países con el mayor número de inscripciones son: Italia y China (55); España (48); Alemania (46); Francia (45); India (38); México (35); Reino Unido (32); Rusia (29); y Estados Unidos (24).

Los mexicanos podemos afirmar orgullosamente que nuestro México lindo y querido es una auténtica potencia cultural a nivel mundial. Un país con unlegado milenario: cuna de grandes civilizaciones prehispánicas, la “joya de la corona” del imperio colonial español – la “Nueva España” – y, en este siglo XXI, una joven y vibrante nación en plena transformación, con una creatividad fuera de serie.

Nuestra riqueza y diversidad cultural se refleja en los sitios que hemos logrado incorporar en el catálogo del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Con 35 inscripciones, México ocupa el 7º lugar a nivel mundial y el 1º no sólo en América Latina sino en todo el continente americano. De ellas, 27 corresponden a sitios culturales, 6 a sitios naturales y 2 tienen carácter mixto (cultural y natural).  Adicionalmente, con la más reciente inscripción, contamos con 9 patrimonios culturales inmateriales.

De los 27 patrimonios culturales, la mayor parte son vestigios de las épocas precolombina y colonial e, incluso, también de la era moderna y hasta de la prehistórica.

Los primeros sitios inscritos en el Patrimonio de la Humanidad datan de 1987; entre ellos, están los centros históricos de la Ciudad de México, Oaxaca y Puebla, así como las zonas arqueológicas de Monte Albán, Teotihuacán y Palenque. Otros ejemplos representativos de la época prehispánica son: Chichen Itzá (1988); el Tajín (1992); Uxmal (1996); y Xochicalco (1999). 

Entre los sitios culturales de la época colonial figuran, asimismo, los centros históricos de Guanajuato (1988), Morelia (1991) y Zacatecas (1993); la ciudad fortificada de Campeche (1999); los primeros monasterios del siglo XVI en las laderas del volcán Popocatépetl (1994); y las misiones franciscanas de la Sierra Gorda de Querétaro (2003).

De la era moderna, destacan la casa-taller del arquitecto Luis Barragán (2004); y el campus de la Ciudad Universitaria de la UNAM (2007).

Sin olvidar otros sitios culturales como las pinturas rupestres de la Sierra de San Francisco en Baja California Sur (1993); el Hospicio Cabañas de Guadalajara (1997); el paisaje de agaves y antiguas instalaciones industriales de Tequila (2006); el Camino Real de Tierra Adentro, así como las cuevas prehistóricas de Yagul y Mitla en Oaxaca (2010).

México se distingue también por su mega diversidad natural: como el segundo país con mayor número de ecosistemas en el mundo; con el 2% de la superficie del planeta, pero el 10% de las especies existentes; con más de 11,000 kilómetros de costas en los océanos Pacífico y Atlántico/Golfo de México, en el Caribe y el Mar de Cortés; ríos y lagos; desiertos y selvas tropicales; además de cordilleras y volcanes de más de 5,000 metros de altura. 

El patrimonio natural de México consta de 6 escenarios empezando por la reserva de la biósfera de Sian ka´an en Quintana Roo (1987); el santuario de ballenas de El Vizcaíno (1993); las islas y áreas protegidas del Golfo de California (2005); la reserva de la biósfera de la Mariposa Monarca (2008); la del Pinacate y el gran desierto de Altar (2013); y el archipiélago de Revillagigedo (2016).

Los patrimonios mixtos, parte cultural y parte natural, son la antigua ciudad maya y los bosques tropicales protegidos de Calakmul (2002 y 2014, respectivamente); y la reserva de la biósfera Tehuacán-Cuicatlán (2019).

Por su parte, las manifestaciones culturales inmateriales reflejan otro de los signos más distintivos de México, apreciados en el mundo entero, como son sus tradiciones ancestrales indígenas, su folklor popular, su gastronomía y su artesanía.

Forman parte del patrimonio inmaterial: las fiestas indígenas dedicadas a los muertos (2008); la ceremonia ritual de los Voladores (2009); la pirekua, el canto tradicional de los purépechas (2010); la cocina tradicional mexicana (2010); el mariachi (2011); los parachicos en la fiesta tradicional de enero de Chiapa de Corzo en Chiapas (2015); la charrería mexicana (2017); y, la más reciente incorporación: la tradición artesanal de la cerámica de talavera de Puebla yTlaxcala.

El siglo XXI, con sus impresionantes avances tecnológicos, abre valiosas oportunidades para seguir avanzando en la trascendental tarea de proteger y preservar nuestro patrimonio, pero también enfrenta a México ante complejos retos, entre ellos la delicada cuestión de la recuperación de bienes culturales sustraídos de nuestro legado nacional.

El orgullo que sentimos por nuestra invaluable riqueza cultural y natural debe servirnos como aliciente y compromiso para valorarla y cuidarla, no sólo como vínculo con el pasado sino también como puente hacia el futuro, con miras a aprovechar, en todo su potencial, el inmenso “poder suave” de México como una de las principales potencias culturales del orbe.

Jorge Castro-Valle Kuehne es Embajador Eminente de México.  Dedicó 45 años al Servicio Exterior Mexicano de carrera y se retiró en 2018. Ocupó diversos cargos de alto nivel en la Secretaría de Relaciones Exteriores y representó a México, con diferentes rangosdiplomáticos, en las embajadas en Austria, Alemania Oriental, Reino Unido, Canadá y Estados Unidos. Fungió como Embajador en Suecia, Letonia, Lituania, Alemania Federal, Suiza, Liechtenstein y Noruega.