Hace algunos años, Arianna Huffington, la fundadora del periódico de noticias en línea The Huffington Post y escritora del libro “La revolución del sueño” tuvo un accidente causado por el agotamiento: se desmayó, se pegó con la cabeza en el escritorio, se rompió la barbilla y tuvieron que hacerle 5 puntadas en el ojo derecho.

A partir de esa experiencia, ella se dio cuenta de que lo más importante para que seamos más productivos y gocemos de mayor inspiración es dormir más.

“Estamos en medio de una crisis de privación del sueño, con profundas consecuencias para nuestra salud, nuestro desempeño laboral, nuestras relaciones y nuestra felicidad”, comenta Arianna. Es por esto que ella apuesta por la revolución del sueño, ya que asegura que si renovamos nuestra relación con esta necesidad básica diaria podremos retomar el control de nuestras vidas.

La teoría de: “Si duermo no produzco”

Desafortunadamente, en la actualidad seguimos considerando que el dormir es sinónimo de “flojear”, que es tiempo perdido en el cual podríamos llevar a cabo otras tareas más relevantes para nuestra ocupadísima vida diaria. Esto lo podemos constatar con frases muy populares como “Camarón que se duerme se lo lleva la corriente” o “Ya tendré tiempo para dormir cuando me muera”. En resumen, se glorifica la productividad frente a las horas de sueño y hace que el dormir se tome como una pérdida en términos económicos.

La necesidad de estar conectados a todas horas

Otro factor que influye en la crisis del sueño es el hecho de que cada vez llenamos más nuestras recámaras con pantallas que tienen luces parpadeantes y que muchas veces permanecen así durante toda la noche. Además, cuando padecemos de insomnio, tendemos a tomar nuestro teléfono o a prender la televisión. Tenemos una necesidad como humanos de mantenernos conectados para no perdernos de nada (el famoso FOMO: miedo a perderse de algo).

El lugar donde vivimos también afecta nuestra forma de dormir: si vivimos en una zona peligrosa, con mucha violencia o en un área donde hay mucho movimiento nocturno y ruido, por supuesto que nuestro sueño se verá afectado.

Las mujeres duermen menos

Es de destacar también que las mujeres duermen menos que los hombres. Un estudio de Duke Medical Center encontró que las mujeres tienen mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 y depresión, a diferencia de los hombres. El hecho de que las mujeres trabajen también influye en su falta de sueño: al terminar su día laboral, llegan a la casa a hacer labores domésticas y esto empeora si tienen hijos pequeños. Ellas duermen en promedio 6 horas o menos diarias.

¿Cómo podemos dormir mejor?

Para la mayoría de nosotros, 8 horas es la cantidad óptima de sueño que necesitamos diariamente. Para lograr dormir mejor, Huffington nos hace las siguientes dos recomendaciones muy fáciles de seguir:

  1. Ajusta tu alarma para que suene al menos 30 minutos antes de irte a dormir. El objetivo es dormir 30 minutos más por noche de lo que lo haces. Empieza entonces tu rutina de sueño:
  • Baja al mínimo la luz de toda tu casa
  • Toma un baño para limpiarte de todo lo del día y alistarte para el siguiente, esto manda una señal al cuerpo de que debe descansar
  • Haz un registro de cómo te sientes cuando duermes mejor: ¿Te sientes con más energía, tienes más paciencia, eres más creativo, menos reactivo, más productivo, disfrutas más las cosas?
  1. Comienza el día con 5 minutos de meditación, sentada, en la cama, como sea. Esto mejorará tu capacidad para enfocarte y para estar realmente presente y disfrutar de lo que haces. Así podrás conectarte mejor con los demás y te volverás más compasiva.

Al hacer estas dos cosas verás cómo tú misma manejas mejor las tensiones diarias, te volverás más productiva y estarás menos estresada.

Manifiesto de “La revolución del sueño”

  1. El sueño es una necesidad humana fundamental y no negociable.
  2. El sueño nos permite ver el mundo de forma fresca y con ánimo renovado.
  3. Somos lo que comemos, pero también es seguro que somos lo que dormimos.
  4. El agotamiento es una señal de caos, no una medalla de honor.
  5. Un buen día empieza desde la noche anterior.
  6. Nos trataremos a nosotros mismos de la misma forma en la que tratamos a nuestros teléfonos celulares, asegurándonos de dormir hasta que estemos totalmente cargados.
  7. Una recámara debe ser un oasis: un escape precioso y relajante de las exigencias del día.
  8. Escoltaremos a nuestro teléfonos celulares hasta afuera de nuestro cuarto cuando nos vayamos a la cama.
  9. No manejaremos si estamos somnolientos.
  10. Elegiremos la “ropa para ir a la cama”, la cual no deberá confundirse con la “ropa para ir al gimnasio”. Las pijamas, los camisones e incluso las camisetas especiales mandan una señal de respeto al sueño a nuestros cuerpos: ¡es hora de apagarse!
  11. Elegiremos el sueño por encima del trabajo improductivo.
  12. Al cruzar la puerta de nuestra recámara, dejaremos atrás al día -junto con todos sus problemas y los pendientes sin terminar.