Después de pasar una cuarentena perfecta en la que pedía sushi con mis hermanas, trabajaba en mi casa y sabía que todo era incierto y nadie tenía la seguridad del futuro, me pegó fuerte el “regreso a la realidad”.

La verdad, es que en momentos de incertidumbre supe manejar bien la situación y vivir al día. Sin embargo, cada día siento que la vida vuelve a agarrar el ritmo que tenía, apresurada. Y la verdad, es que no se como manejarlo, sentí que me quitaron toda La Paz por la que había trabajado tanto tiempo.

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Me siento completamente acelerada, paso días con ataques de ansiedad muy fuertes, insomnio, náuseas y depresión. ¡Hijos! Suena casi casi a que me estoy muriendo y que soy una sufrida.

Honestamente en medio de todos estos sentimientos solamente me dan ganas de ir corriendo con mi terapeuta y decirle: “si, necesito tomar medicamento”… otras veces pienso: “no estuvo tan grave, ya pasó”… Y es que hace algunas meses yo les había platicado que la ansiedad era real y no iba a dejar que me controlara, pero, ¿entonces por qué me siento así?

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No tengo la respuesta. Pero lo que si sé es que cada vez que vivo un episodio de estos, siento que nada tiene solución, no sé como distraerme y tampoco se cuándo va a pasar. Solamente en un momento me quedo dormida, despierto y el sentimiento baja.

Intenté analizar un poco porque me siento así o que me ha causado sentirme así. Pero más que eso, lo que he estado intentando es aceptar lo que siento. Si me siento triste, tengo que encontrar como hacerme sentir bien yo misma.

Justo platicaba con una amiga en la semana y me dijo “la única que puede hacer algo por mí soy yo”, es cierto.

Y esta imagen me hizo entender muchas otras cosas:

Todo va a pasar, y espero que pueda entenderlo aún y cuando vivo mis peores momentos de crisis.

@fercabello