“Que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina.” – Hipócrates

Escuela virtual, trabajo on-line, fiestas zoom, incluso atendí un concierto con mis hijos de Travis Scott por el ultra famoso juego de “Fortnite”. Pareciera que estamos hablando de una película de Steven Spielberg acerca del futuro, sin embargo lo que tan solo hace unos meses pensábamos que era inimaginable, hoy en día es una realidad. No todos estamos preparados para esto y no todos lo aceptamos, sin embargo lamento informarles que aunque parezca algo momentáneo, me inclino a pensar que muchas de las situaciones por las que estamos atravesando llegaron para quedarse.

Los más optimistas creen que en cuestión de un par de semanas volveremos a salir a las calles y reanudar nuestras vidas ordinarias o poco ordinarias que teníamos unos meses atrás; que por cierto dábamos por sentadas y en realidad nunca fueron debidamente apreciadas (para bien o para mal). Definitivamente al volver a nuestra rutina, cuando podamos caminar por las calles sin  preocupaciones, los niños vuelvan a las escuelas y los adultos a su vida laboral, la lección aprendida deberá de ser con respecto a los errores que hemos venido haciendo tanto como humanidad, así como sociedad. Costumbres, hábitos, necesidades creadas y pérdida de valores, entre muchas otras cosas.

La salud y la alimentación ocuparán sin duda un lugar predominante en nuestra vida diaria

Habrá negocios y empleos que no volverán jamás, muchos de ellos porque nunca fueron necesarios, otros más porque serán remplazados por nuevas tecnologías o conceptos. La manera de viajar cambiará al igual que la manera de transportarnos y así, una gran lista de actividades que realizamos hoy en día, poco a poco quedarán en el olvido.

Para aquellos a los que nos gusta comer y salir a comer, la buena noticia es que a partir de Junio los restaurantes comenzarán a abrir sus puertas a una tercera parte de su capacidad y con estrictas medidas de higiene. La mala noticia es que de perdurar estas medidas por mucho tiempo, vuelven inviable la sobrevivencia de una buena parte de la industria restaurantera en el mediano plazo. Los restaurantes están diseñados para minimizar costos de acuerdo a la cantidad de comensales que pueden atender y de acuerdo a los menús con los que cuentan. De esta manera, cuando un restaurante opera solo a una tercera parte de su capacidad e incorporando nuevas medidas de higiene, las economías simplemente no dan para pagar rentas, salarios, proveedores e impuestos por mucho tiempo. Me quiero imaginar que muchos de estos lugares tendrán menús reducidos, menos personal y le tendrán que apostar a que en un futuro no muy lejano las reglas se vuelvan más laxas y permitan volver a una realidad más venidera.

La realidad acerca de lo que está sucediendo en otros países, es que el distanciamiento en lugares públicos tendrá que cambiar de manera obligatoria y permanente. Las medidas temporales en otras ciudades del mundo, para la industria restaurantera, incluyen tener varios filtros higiénicos para poder acceder a sentarse en una de sus mesas; arcos, túneles y cabinas de sanitización, geles desinfectantes, lectores de temperatura, mayor distanciamiento entre mesas y obviamente el uso obligatorio de cubre bocas por medio de todos los empleados del lugar.

Con la implementación de estas medidas de precaución…

la experiencia culinaria cambiará drásticamente. Habrá muchas personas que simplemente preferirán no atender restaurantes por un tiempo a manera de prevención, habrá otros más a los que les parezcan innecesarias o desagradables estas medidas y de igual manera evitarán salir a comer a lugares públicos por el momento. Pero también habrá muchos más que simplemente están desesperados por salir a donde sea y no les importarán dichas medidas en lo absoluto.

Pareciera que la industria restaurantera podría estar sentenciada a muerte para el futuro cercano. La respuesta rápida es afirmativa para la mayoría de ellos, sin embargo como en todas las crisis se abren oportunidades y ventanas que antes no habrían sido viables o eran impensables. Hoy en día lugares que no cerraron en su totalidad y optaron por la entrega a domicilio están saliendo adelante y pueden seguir pagando nóminas, cuidar su negocio y lo más importante, pueden seguir atendiendo a sus comensales. Los retos no son menores y el servicio a domicilio o “delivery” crea nuevas barreras entre las cocinas y el consumidor final, las cuales han tenido que sortear los chefs y dueños de restaurantes a marchas forzadas.

Insisto, siempre se abren nuevas oportunidades de negocios durante las crisis y esto ha abierto un sin número de opciones en la vida gastronómica actual. Y es que no estamos hablando solamente de repartir pizzas a domicilio o comida internacional altamente sofisticada. A lo que nos referimos es que hoy en día tenemos acceso a mercados que antes existían solo para los consumidores más sofisticados y con muchas restricciones.

Gracias a la cuarentena y a que la industria alimenticia se ha tenido que reinventar rápidamente, ahora gozamos del acceso a granjas locales, huertos orgánicos, distribuidores internacionales de productos gourmet, incluso de la miscelánea de la esquina o el supermercado de toda la vida, todos ellos con alto grado de calidad y con ingredientes que nunca hubiéramos pensado en poder conseguir tan fácilmente y a las puertas de nuestros hogares.

Las comidas en familia volvieron a tomar un significado

En muchos hogares simplemente no existían por causas de distancia, horarios de trabajo o simplemente porque no eran percibidas como algo importante. La hora de la comida en México siempre fue el momento del día donde se conversaba en familia, donde se dejaban de lado por unos minutos las preocupaciones y se hablaba de temas mundanos, no existían los teléfonos inteligentes y eso era un distractor menos. Las familias se enteraban de lo que les pasaba, preocupaba o emocionaba a los demás integrantes de la misma y por lo mismo eran fundamentales para el funcionamiento familiar. Estas comidas también eran importantes para la salud de la misma, ya que la comida casera era por lo general sencilla, rica y nutritiva.

Cuando las tecnologías e innovaciones son adaptadas con eficacia a las nuevas tendencias (en este sentido culinarias) los resultados son espectaculares en diferentes y múltiples sentidos. De esta manera se ayuda a las comunidades y negocios locales a vender su producto de temporada. De igual forma estos productores ayudan a sus comunidades con empleos y así sucesivamente se van generando cadenas virtuosas en las que toda la sociedad se beneficia. Así el consumidor final, al igual, se verá beneficiado al tener productos de mejor calidad, con mayor nivel nutritivo y no forzosamente a un mayor precio.

Ahora el reto será el poder regresar a las recetas tradicionales que cocinaban en nuestras casas hace 40 años o por el contrario, dependerá de la creatividad para atrevernos a usar ingredientes nuevos y experimentar recetas y técnicas novedosas, las cuales podrán tener como resultado, platillos novedosos, llenos de sabor, nutritivos y saludables.

Más vale que nos vayamos acostumbrando y adaptando a esta nueva realidad, porque en eso se centrará el secreto para nuestra salud (física y mental), así también como para nuestra felicidad.

@huey_tlacuali